Cayetana Álvarez de Toledo. Diputada del Partido Popular.

«Los populismos intentan incendiar la convivencia para gestionar cenizas»

La política hispano argentina (Madrid, 1974)apuesta por un proyecto «moderno, adulto y de calidad» para España. Asegura que «los populismos son pura piromanía política».

Cayetana Álvarez-ISRAEL L. MURILLO

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V.MARTÍN
Burgos

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Cayetana Álvarez de Toledo, diputada por Madrid en el Congreso, directora del área internacional de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales y portavoz de la plataforma Libres e Iguales estuvo ayer en Burgos para apoyar al candidato a la Alcaldía, Javier Lacalle, y al candidato a las Cortes de Castilla y León, Máximo López.

Pregunta.- Aseguraba en su comparecencia que en un tiempo de incertidumbre hay que apostar por un voto racional, argumentado y maduro.

Respuesta.- Estamos en el momento más crítico y delicado desde la Transición a la Democracia. Creo que hay dos desafíos, el económico y el político, que han aumentado por una ola de populismo. Un populismo que es pura piromanía política que intenta incendiar la convivencia y a la ciudadanía a la espera de gestionar las cenizas.

P.- Sin embargo, muchos ciudadanos ven en las nuevas formaciones una posibilidad de terminar con el bipartidismo. ¿Temen que esto ocurra?

R.- No hay que temer a nada y estoy en contra del miedo y del voto del miedo. Debemos saber en qué momento político nos encontramos, cuáles son los riesgos y las oportunidades que tenemos y, en ese contexto, por los desafíos económicos y políticos a los que nos enfrentamos, es fundamental que tengamos gobiernos fuertes, con proyectos políticos serios, alejados del populismo y de la demagogia y que tengan por objetivo una España moderna, madura y de calidad. El populismo es una amenaza sobre todo eso y hay que intentar evitarlo.

P.- ¿Han sido los ‘errores’ de los grandes partidos la causa del distanciamiento de algunos ciudadanos?

R.- No hay que tener miedo ni a al autocrítica ni al debate interno en los partidos, debe ser parte de nuestra natural y democrática forma de hacer las cosas. Nadie es infalible y los partidos tampoco y en ellos se comenten errores. Todos como personas tenemos obligación de hacer autocrítica y un balance cotidiano respecto a si lo que hemos hecho es suficiente o todo lo bueno que podría ser.

P.- Y en esta caso, la actuación de los grandes partidos ¿ha sido todo lo buena que podía?

R.- Podemos mirar hacia atrás y ser conscientes de nuestros errores pero, en este momento, debemos mirara hacia adelante y ofrecer a la gente un proyecto creíble, tenemos que recuperar la confianza y la credibilidad y esas dos cosa se recuperan con la verdad. Hay que decir la verdad y ser auténticos en política, que la gente sienta cuando te escucha que les estás hablando con toda la convicción y la verdad de lo que crees y piensas.

P.- En este sentido, en su artículo ‘Lo que me habría gustado decir, presidente’ asegura que «la economía no lo es todo».

R.- Sí, reivindico la política como una suma de convicciones, coraje, capacidad de desafío y calidad, es decir, lo que se ve muchas veces en campaña, salir a dar la cara a y explicar por qué hacemos las cosas y para qué.

P. - ¿Cree entonces que el ciudadano echa en falta una mayor cercanía política?

R.- Sin lugar a dudas, al contrario de los que se dice sobre el desafecto del ciudadano con la política, la gente quiere que haya política pero de calidad. Ahora estamos viviendo un momento en el que la política se está vanalizando y ‘abaratando’ a pasos agigantados, se está haciendo una política ‘low cost’. Por eso, creo que la política no es la efervescencia, los populismos sino algo muy serio que requiere políticos de calidad, dispuestos a ser exigentes también con los ciudadanos, tratándoles como los adultos que son y no vender palabras huecas.

P.- Muchas candidaturas de formaciones nuevas están conformadas por ‘ciudadanos de a pie’, ¿por qué entrar en política?

R.- En mi caso fue por pura convicción de que la España constitucional fue lo mejor que habíamos hecho pero los españoles tenemos una enorme falta de autoestima democrática y debemos recuperarla. En 2006, di el paso a la política porque sentí que la falta de autoestima y el liderazgo nocivo del gobierno de Rodríguez Zapatero ponían en riesgo el extraordinario logro histórico que fue la Transición y nuestra España constitucional.

P.- Y es paso propio ¿se parece a todos esos ciudadanos que ahora han decidido entrar en política?

R.- Savater dice que «ser ciudadano es ser político», significa que te importan tus derechos y libertades y exigir a quienes tienen su representación que los defiendan y los garanticen. Por eso, estar en política es responsabilidad de todos, la crítica pasiva es uno de nuestros problemas pero tampoco se puede exigir a todo el mundo que se implique en política, la democracia es también delegar. Eso sí, es esencial la responsabilidad individual, vivimos una ola de populismo que tiene que ver con el apogeo de la irresponsabilidad. Los nacionalismos y los populismos están en la idea de que los culpables de todo son otros y ellos son las víctimas .

P.- Habla de nacionalismos y usted formó Libres e Iguales, ¿está satisfecha de cómo ha tratado este asunto el Gobierno?

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R.- Los próximos meses van a ser decisivos en la respuesta que el Estado dé al desafío de la secesión. Mas pretende convertir unas elecciones autonómicas en un plebiscito sobre la independencia, veremos si luego lo hace. En este aspecto, creo que el Estado democrático tiene que ser claro y firme porque serás así como se protejan los derechos de todos los españoles ya que Mas pretende usurpar a los españoles sus derechos democráticos y acabar en Cataluña con el pluralismo.