ALFREDO JIMÉNEZ / CANDIDATO A RECTOR
«El nuevo mapa de titulaciones debe ser para mejorar y no para fiscalizar»

Alfredo Jiménez, candidato a rector de la UBU.-ISRAEL L. MURILLO
Alfredo Jiménez culmina la campaña a las elecciones a rector con el mensaje de que la universidad debe ser fruto de una política colectiva. De las instituciones reclama estabilidad y suficiencia financiera y defiende «todas y cada una de las titulaciones» que oferta la UBU. Ve en la internacionalización el camino por el que seguir en el futuro inmediato. Se muestra satisfecho con la candidatura y el programa que ha presentado ya que contribuye al debate y a la pluralidad. Las votaciones, el martes.
Pregunta.- ¿Qué universidad quiere Alfredo Jiménez?
Respuesta.- Hay que trabajar en una línea de política colectiva, todos a una trabajando. Una universidad que de voz y participación a todos los actores: profesorado, personal de administración y servicios y estudiantes. Creo en una universidad con un plan estratégico en la que decidamos las líneas que nos van a permitir decirle a la sociedad que destacamos en aquello que hemos querido destacar. Si es en la atracción de alumnos, si es la empleabilidad de los alumnos, si es en patentes y licencias... No tenemos tanta fuerza para destacar en todo, pero sí la suficiente porque tenemos un capital humano destacable, pero somos una universidad del tamaño que tenemos y debemos seleccionar a dónde van dirigidos nuestros esfuerzos. Ahora mismo se acaba de publicar el ranking CYD, y no aparecemos en los indicadores y tenemos que aparecer.
P.- ¿Cuáles serían, a su juicio esas líneas estratégicas? ¿Las que se ligaron en su día al Campus de Excelencia que no ha logrado desarrollarse como se pensaba?
R.- Aquí hay que hacer un proceso de reflexión para que entre centros muy heterogéneos entre sí, cada uno tenga un papel que desarrollar. No podemos centrarnos en aspectos que sean muy llamativos, pero que solo conciernan a algún tipo de centro. Nosotros tenemos campus científicos, campus tecnológicos, campus de la salud, de la educación, de lo jurídico... Y todos ellos tienen que tener un objetivo estratégico que cumplir para que nuestro capital humano pueda desarrollarse en sus ámbitos.
P.- Ponga algún ejemplo....
R.- Hemos trabajado en nuestros años de existencia para que la relación con el tejido industrial de la ciudad permita mejorar la empleabilidad de nuestros estudiantes, pero no debemos tener una óptica reductiva sino una más amplia. La universidad debe incrementar sus relaciones con el mundo de las instituciones y de las organizaciones donde también tenemos que hacer patente cuál es el papel que la universidad puede prestar. Tenemos cosas que decir en lo social, en la cultura, el arte y la lengua y tenemos que encontrar siempre un objetivo que responda a nuestra propia estructura de oferta docente y de líneas de investigación.
Por eso, una de las líneas del propio programa es que el ámbito investigador esté generalizado en todos los campus, porque en todos tenemos algo que ofertar, que mejorar, que decir al respecto de cómo debe organizarse la sociedad, la cultura y de cómo nosotros podemos enriquecerla y contribuir al tejido productivo de nuestra región. La ciudadanía debe visibilizar a las universidades como lo que son, dinamizadores del entorno social, productivo y de convivencia humana.
P.- ¿Qué tal salud tiene la comunidad universitaria, hay distintas voces, ganas de debatir, de participar, de cambio...?
R.- Habrá que esperar a ver el nivel de participación en las urnas este martes, pero al menos existe la posibilidad de elegir, de debatir, de escoger entre distintas ideas. Esto sienta las bases de cómo debe ser el espacio universitario siempre, un lugar donde cabe una pluralidad de percepciones y donde el contraste enriquece, en lugar de rivalizar.
P.- Una de las consecuencias de este periodo de crisis ha sido que en Castilla y León no se han tomado las decisiones sobre el nuevo mapa de titulaciones del que tanto se ha hablado. ¿Qué expectativas tiene su candidatura?
R.- Para mi candidatura es vital la defensa de las titulaciones que tenemos implantadas. Si hacemos una foto fija del momento puede haber una demanda establecida, pero la demanda es muy variable y hay que compararla en un tiempo suficiente para ver si tiene sentido esa oferta o no. Cuando la demanda en una titulación está retraída hay que ver qué mecanismos están a nuestro alcance para señalarle a la sociedad que aquí sí se puede formar con eficiencia y calidad un profesional para que esa demanda se recupere.De tal manera, que no sobra ninguna titulación sino que hay que trabajar por fortalecer a nivel de grado la oferta que tenemos. A nivel de posgrado hay que ser más versátiles, escuchar las demandas de los sectores empresariales, sociales, institucionales para ofertar un posgrado adaptado a las necesidades variantes.
A nivel autonómico hay que demostrar que nuestro campus, quizá necesita mayor heterogeneidad en algunos campos y no solo en Medicina, Farmacia, Veterinaria... También son necesarias menciones en campus educativo como Educación Física o alguna línea de especialización en el ámbito económico.
P.- Entiendo que no ha estado de acuerdo con la política de hacer desaparecer titulaciones con menos de 35 alumnos...
R.- Yo lo que pido es que las series temporales para tomar una decisión sean lo suficientemente extensas.Si los tiempos y las demandas van en otra línea, evidentemente trabajamos con fondos públicos y hay que rendir cuentas a la sociedad. Si no hay demanda, pues tendremos mecanismos de flexibilización. Lo que no se puede hacer es hacer fotos fijas en tiempos cortos, las modas existen y la oferta hay que contemplarla en la media duración. A veces los eficientismos y las políticas cortoplacistas conducen a decisiones que pueden ser muy erróneas. Si tenemos una demanda reducida y nos ponemos a trabajar seremos capaces de levantar esa demanda porque hay otras regiones que se mueven con otras necesidades y tenemos la flexibilidad de incorporarlas a nuestra oferta quizá a través de enseñanzas semipresenciales, de educación digital...
P.- En este sentido, ¿la colaboración entre universidades y la internacionalización pueden ayudar a crecer a la UBU?
R.- Nosotros tenemos un campo que es el de posgrado y el doctoral que tan demandados son en las áreas geoculturales iberoamericanas y sobre las que nosotros tenemos la posibilidad de captar un nutrido grupo de estudiantes que nos ayudan a visibilizar la Universidad de Burgos como una institución de prestigio en todo el continente americano. También tenemos que trabajar las relaciones de igualdad con titulaciones conjuntas y con programas de posgrado y doctorado conjunto con universidades europeas y, por supuesto, la atención a países emergentes. No digo que este trabajo sea fácil, pero es el camino por el que ha de seguir el futuro inmediato de la universidad. No nos tiene que dar miedo cualquier planteamiento del mapa de titulaciones siempre que las reglas del juego sean abiertas y sean para mejorar, no para sancionar o fiscalizar.
P.- ¿El sistema universitario ha expulsado a alumnos por el precio de las tasas?
R.- Las tasas se establecen por la Conferencia General de Política Científica y después las Comunidades Autónomas se adaptan a distintas bandas y la de Castilla y León ha ido a las más altas. Hay que empezar porque la propia conferencia ajuste las tasas a las condiciones socio económicas del país, hemos vivido una crisis muy aguda de empleo que ha puesto a familias en la situación de que antes cantidades que nos parecían ridículas empiezan a ser decisivas. Hay un sistema sobre el que hay que reflexionar que es el de las sucesivas matrículas sobre una asignatura, segundas, terceras o cuartas matrículas, donde el precio se dispara de 100 a 500 euros según sea la convocatoria. Esto es indiscutible que está perjudicando la permanencia de estudiantes en la universidad.
P.- ¿Cómo ve el decreto 3+2?
R.-Yo tengo muy claro una negativa a la posibilidad de establecer una estructura de los estudios de tres años de grado y dos de posgrado. A uno le hace sospechar que habida cuenta de que no hay el mismo compromiso financiero desde el punto de vista público, respecto del grado y del posgrado, de lo que se trata es de prácticamente un ERE encubierto, eliminar compromisos de financiación pública de la enseñanza superior. En estos momentos tenemos un sistema de 4+1 sobre el cual todavía no existen evidencias de cómo está funcionando porque no ha pasado el tiempo suficiente.