Peligra el relevo en el sector de reformas por por falta de especialistas
El desplome de los márgenes, y en consecuencia de los sueldos, ‘aleja’ a los jóvenes de las obras y de oficios que sólo se aprenden tras años sobre el terreno / Proponen la FP Dual como solución

Línea de vida en una obra de rehabilitación residencial.-RAÚL G. OCHOA
La crisis arrasaba cual vendaval el sector de la construcción y si bien tras la tempestad llegó la calma y la reactivación, aunque leve del paisaje que dejó atrás el estallido de la burbuja, parece atisbarse quedan todavía secuelas.
El presidente de la a Asociación de Empresas de Profesionales de Reformas y Rehabilitación de Burgos, Vicente García, indica dos como las más importantes, especialmente por tener complicada solución a corto plazo. La reducción al mínimo de los márgenes de beneficios para poder sobrevivir llegaba para quedarse. La competencia es feroz y cada euro cuenta.
A esta consecuencia de la recesión -compartida en realidad por la gran mayoría de los sectores económicos, obligados a bajar los precios para arañar clientela- se suma en el caso concreto de las reformas la «ausencia de mano de obra cualificada», un «grave problema que pone en jaque el relevo generacional de no pocos oficios de este ámbito».
«Es una demanda que he trasladado personalmente a sindicatos, FAE, administraciones... Necesitamos formar profesionales en diversas materias para las que no existe una enseñanza reglada pues siempre se han aprendido sobre el terreno tras muchos años de práctica», explica con preocupación García, que tiene claro el origen del problema: «El desplome de los márgenes ha obligado a bajar los sueldos. Antes la construcción era muy atractiva para jóvenes que tras culminar los estudios básicos querían empezar a trabajar. Iban a la obra, empezaban como peón y acababan con un oficio muy bien remunerado. Ahora, para empezar, ni se contratan peones».
Así, la ausencia de una formación específica -que no sean cursos de decenas de horas en las que apenas da tiempo a adquirir las nociones más básicas- se suma el trasvase de parte de los profesionales a otros sectores obligados por la crisis y en los que se han quedado aún percibiendo una recuperación de la actividad. «Además, en el caso de la construcción la edad laboral no puede extenderse como en otras áreas, porque trabajar en la obra desgasta mucho», reconoce García. Un cóctel que en la actualidad ‘condensa’ las plantillas entre los 35 y los 60 años, sin gente joven que adquiera las habilidades necesarias para sustituir a los que se encuentran a las puertas de la jubilación.
«Son oficios físicos que suponen varios años de aprendizaje y vemos que ya no hay relevo por lo que se debe abordar con urgencia y seriedad», lamenta el representante del gremio de reformas. No solo eso, «los pocos que se animan a contratar peones, las empresas grandes que pueden permitírselo, ni siquiera encuentran gente que quiera», indica.
FP Dual
García traslada estas inquietudes con las administraciones en mente, convencido de que solo ellas pueden tomar medidas que cambien el rumbo actual de una situación complicada. Lo mismo opina el presidente de la patronal, Miguel Ángel Benavente, que, conocedor del problema, lo incluyó el pasado jueves en el listado de preocupaciones de FAE que se compromete a abordar el próximo año.
En su intervención ante los medios de comunicación, Benavente incluía por primera vez la falta de mano de obra cualificada en los oficios vinculados a la construcción, situación que en anteriores ocasiones ya había ‘denunciado’ en el sector de la automoción. La solución que FAE plantea para ambos problemas, que son el mismo en realidad, pasa por dar forma a una Formación Profesional Dual -vinculada estrechamente a las necesidades de las empresas, con enseñanza casi a la carta de los puestos con más dificultades de cobertura- por sectores, a diferencia de la ofertada en la actualidad por empresas puntuales, como Antolín o Benteler, siempre de gran tamaño y facturación suficiente como para permitirse invertir en este ámbito. «Con un FP Dual sectorial ganarían todos», consideraba Benavente.