Así siguen en la UBU el rastro de la leche en vasijas de Portalón
El trabajo de arqueología que acaban de cerrar en los Yacimientos de Atapuerca tiene una segunda vida en los laboratorios. Se tarda años en analizar los resultados y sobre los hallazgos iniciales se busca ampliar y, en muchas ocasiones, estableciendo redes de colaboración con otros centros de investigación. Es lo que ha pasado con el estudio de la tolerancia a la lactosa que acaba de publicar Nature. En el estudio que establece que las hambrunas y las infecciones han permitido "turboalimentar" la variación genética que permite a los adultos procesar la lactosa han participado cuatro investigadores de los laboratorios de Evolución Humana y Paleomagnetismo de la Universidad de Burgos. Son Marta Francés, Eneko Iriarte, José Miguel Carretero y Ángel Carrancho. Se han utilizado en el estudio la información de ADN de ocho individuos del Calcolítico hallados en Portalón y vasijas de cerámica. En ellas se ha obtenido el rastro que aún queda en las vasijas recuperadas en el yacimiento de Atapuerca. Este es el proceso.

El Portalón de Cueva Mayor, Sierra de Atapuerca se excava desde el año 2000. Primero en un pozo y desde xxxx en extensión. ENEKO IRIARTE (LEH)

El yacimiento de Portalón aporta el registro de ADN antiguo de ocho individuos del Calcolítico se ha incorporado al proyecto. JAVIER TRUEBA (MSF)

Una integrante del equipo de excavación muestra un resto cerámico recuperado en el yacimiento de El Portalón de Cueva Mayor. ENEKO IRIARTE (LEH)

Marta Francés (UBU) procesando muestras para la extracción de residuos orgánicos en cerámicas de El Portalón de Cueva Mayor. MARTA PRANCÉS (LEH)

Muestra de Residuos orgánicos extraídas de cerámicas de El Portalón. MARTA FRANCÉS (LEH)
