El Correo de Burgos

Prevenir el suicidio. «En el 90% de los casos hay una patología mental de base»

Prosame organizó una charla para presentar la 'Guía de prevención del suicidio' creada por la entidad soriana Asovica salud mental. Los profesionales hacen hincapié en la importancia de escuchar a quien comparte sus pensamientos autolíticos «desde la empatía, el respeto y sin juicios». La guía se puede consultar en la web de Asovica

En nueve de cada diez suicidios hay una enfermedad mental de base.

En nueve de cada diez suicidios hay una enfermedad mental de base.ECB

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Con el objetivo de mejorar la información y coordinación de los profesionales del ámbito de la salud mental y ofrecer una herramienta útil para otros sanitarios, trabajadores sociales, familias, docentes y para la sociedad en general nace la Guía de Prevención del Suicidio. Un documento que tiene entre otras metas la detección precoz de las ideaciones e intenciones suicidas; la prevención de las conductas que ayude a disminuir las tasas de suicidio; aumentar la protección de las personas con elevado riesgo de suicidio como son las personas con problemas de salud mental o la población joven, o garantizar la mejor respuesta ante un intento de suicidio mediante el establecimiento de protocolos de actuación..

Y es que el suicidio representa un grave problema de Salud Pública siendo la primera causa de muerte externa en España y por la cual fallecen diez personas cada día. Creada por el personal técnico de Psicología de la entidad Asovica Salud Mental Soria para la Federación Salud Mental Castilla y León, el pasado lunes se presentaba por primera vez en la capital burgalesa en una charla organizada por Prosame a la que acudieron asistentes de diversas áreas profesionales.

«El documento nacía como una guía interna para nuestra propia asociación y especialmente destinada al nuevo personal que llegara a la entidad a trabajar», explica Natalia Briongos, psicóloga de Asovica y una de las creadoras de la guía.

Sin embargo, «poco a poco nos dimos cuenta de que podía ser un material útil especialmente para los profesionales de la entidades dedicadas a las personas con patologías de salud mental y una guía general para otros profesionales, familias y la sociedad en general».

De esta manera nacía una guía «útil para todo el mundo», tal y como explica Carlos Borque, técnico de proyectos de Prosame. «Es fundamental hablar del suicidio y hacerlo con respeto, pero darle visibilidad», añade el profesional de la entidad burgalesa, quien hace hincapié en «la importancia de escuchar a las personas que comunican que tienen pensamientos autolíticos y hacerlo desde la empatía y sin juzgar».

La guía se divide en dos partes. Los primeros seis puntos «recogen información útil para la población general» mientras que la segunda parte «es un protocolo de atención dirigido a los profesionales del ámbito de la salud mental». El documento se puede consultar en la propia web de Asovica, mientras que la federación fue la encargada de distribuirlo entre asociaciones y entidades del sector para que la usaran.

«Queremos dar visibilidad y llamar a la sensibilización sobre el importante papel que todos tenemos en la prevención del suicidio y sobre la salud mental», explica la psicóloga. Briongos señala que el suicidio «siempre ha estado ahí», pero que «la pandemia, la crisis económica o la complicada situación económica de muchas familias son factores que influyen en una mayor desesperanza de la población».

Borque añade en este sentido que «además se habla más de salud mental y de suicidio y hay menos estereotipos y prejuicios». Pero «aún queda mucho por hacer». Para hablar de ello «es necesario sentirse seguro» y es que «mucha gente tiene miedo a exteriorizar estos pensamientos porque temen sentirse juzgados».

Paso de gigante

Que una persona con intenciones autolíticas tome la decisión de contarlo «es un paso de gigante» para evitar que lo haga porque «ese hecho permitirá a su entorno ofrecerle apoyo y herramientas para ayudarle a salir de la desesperanza en la que está sumida».

Briongos hace hincapié en «prestar atención a una persona cuando dice cosas como ‘no valgo nada’ o ‘ya no aguanto más’ porque claramente algo no está funcionando bien». En ese punto «debe entrar en acción la escucha activa, desde la empatía y sin juzgar» Es fundamental «respetar y no juzgar las emociones y los problemas que nos verbalizan los demás porque nos están contando algo muy íntimo».

En este sentido, la psicóloga incide en la importancia de «educar en emociones desde la infancia». Ya en colegios e institutos la profesional señala que «sería fundamental contar con protocolos y formaciones específicas en prevención del suicidio para docentes porque en la mayoría de las ocasiones no saben cómo manejar estas situaciones».

Con los propios niños y jóvenes, la psicóloga considera «clave» hablar con ellos de suicidio «siempre de una forma adaptada a su edad». Con los adolescentes, Briongos anima, además, a «darles información sobre qué hacer si un amigo o amiga les ha comentando estas frases o intenciones como acudir a un adulto de confianza, al centro de salud, llamar al teléfono de prevención del suicidio o acudir a entidades como Asovica o Prosame». «Las personas deben ver que hay profesionales y lugares en los que estamos dispuestos a escucharles y a ayudarles para salir de ahí», recuerda.

Depresión

Ya sea por una cuestiones o por otras, todas las patologías de salud mental tienen «un cierto riesgo de terminar en conductas autolíticas». De hecho, «nueve de cada diez personas que se suicidan tenían un problema de salud mental de base», principalmente la depresión.

«El riesgo de suicidio en la depresión es veinte veces mayor al resto de la población». En otras enfermedades de salud mental como el trastorno bipolar «entre el 20 y el 58% de las personas lo intenta alguna vez», mientras que «personas con esquizofrenia o trastornos psicóticos presentan un gran riesgo y se estima que entre el 25 y el 50% hará algún intento de suicidio a lo largo de su vida». Tampoco hay que olvidar otros factores de riesgo como «la ansiedad, los trastornos de la conducta alimentaria o el alcoholismo».

Precisamente la guía pone sobre la mesa «las diversas señales de alarma que podemos observar y ante las que debemos actuar», apostilla Borque. El responsable de proyectos de Prosame recuerda en este sentido que si bien en centros como el nuestro los usuarios tiene un seguimiento psicológico personalizado, directo y continuado no ocurre lo mismo en la población general».

«Es necesario que la gente de a pie cuente con más información y formación en este aspecto y que se hable de ello sin estigmatizar», afirma Briongos. «Tampoco podemos olvidar la necesidad de invertir más en la salud mental en la sanidad pública. No se pueden dar citas con cuatro meses de espera en el mejor de los caso a personas que necesitan una atención urgente», sentencia Borque.

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