El Correo de Burgos

500 km en bici manual. Un reto para dar visibilidad a la discapacidad

Daniel Rodríguez finaliza hoy el reto Festive 500 que realiza de la mano de la fundación burgalesa Luctaris. Ha recorrido 500 km por varias provincias de la Comunidad entre Nochebuena y Nochevieja con el objetivo de dar visibilidad a la diversidad y recaudar fondos para la entidad

Daniel Rodríguez con su bicicleta manual en primer plano.

Daniel Rodríguez con su bicicleta manual en primer plano.ECB

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Dar visibilidad a la discapacidad y a la diversidad. Ese es el objetivo del reto Festive 500 que el vallisoletano, Daniel Rodríguez, se ha marcado de la mano de la fundación burgalesa Luctaris. Este reto que cada año realizan miles de ciclistas aficionados nacía al su r de Inglaterra pero ya se ha convertido en un desafío mundial que consiste en recorrer 500 km en bicicleta entre Nochebuena y Nochevieja.

El reto de Rodríguez es aún más especial porque además de hacerlo por una buena causa, lo completará en bicicleta manual. Si bien el recorrido elegido era una travesía por Tierra de Campos, finalmente ha tenido que variarlo y acomodarlo a zonas de la Comunidad con una meteorología más favorable. Y es que a las heladas y nieblas de los primeros días se han sumado las lluvias de las últimas horas.

Cuando Rodríguez se lanzó a realizar el reto tenía claro que quería que detrás hubiera una buena causa y en Fundación Luctaris encontró el apoyo y sobre todo «el objetivo por el que pedalear», apunta. «Cuando la sociedad ve a alguien con discapacidad donde no se le espera, sorprende e impacta más», apunta este vallisoletano, que se encuentra a caballo entre su ciudad natal y la capital burgalesa.

«Me gusta la filosofía de Luctaris y sobre todo el trabajo tan importante que están haciendo en centros escolares dando visibilidad a la discapacidad y a la diversidad y no dude en que este reto tenía que ser de su mano», explica el deportista.

Daniel lleva dos décadas en silla de ruedas, tras sufrir un accidente de tráfico. «Estuve en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. Fueron 9 meses muy largos y duros pero siendo consciente de que mi vida había cambiado para siempre», explica.

En aquel momento, el vallisoletano ya estaba unido al deporte. «Practicaba rugby», recuerda. «Tenía claro que quería seguir activo y mi padre fue el culpable de que saliera de allí con un nuevo deporte que practicar». En el hospital castellano manchego «había un equipo de baloncesto adaptado que jugaba en la liga nacional. El primer día que mi padre les vio subió a la habitación a decirme que ya sabía qué deporte iba a practicar».

Dicho y hecho, nada más salir del hospital, Daniel ya tenía equipo y dos años después debutaba en la selección nacional. En 2012 tocaría el cielo de su carrera en el baloncesto adaptado con su participación en los Juegos Paralímpicos de Londres. «Fue una experiencia única, maravillosa e impresionante», asegura Rodríguez.

En aquel momento, el deportista se dio cuenta de que «la gente te trata de forma distinta cuando estás practicando un deporte que en tu vida diaria. Te ven por la tele en estadios de 20.000 personas y te tratan casi de héroe o como si fueras una persona excepcional pero luego en tu día a día, en una silla de ruedas normal, es todo lo contrario. Muchas personas creen que no puedes hacer nada por ti mismo».

Y esa la mirada que quiere cambiar Daniel. «Es importante un cambio de mirada en el entorno, enfocada en la persona y no en la discapacidad. Queremos participar en el espacio común y hacerlo con normalidad. No necesitamos ayuda ni observación de forma constante», explica el deportista, quien reconoce que cuando las personas ofrecen ayuda «lo hacen con la mejor de sus intenciones».

A la bici

Tras dejar el baloncesto, Daniel encontró en la bicicleta manual a una nueva compañera de fatigas y de alegrías. «El deporte ha sido siempre muy importante en mi vida porque cuanto mejor estás tú menos ayuda necesitas de los demás en tu día a día», afirma. El deporte además «es un gran canalizador para dar visibilidad a diferentes causas. En este caso a la discapacidad y a la diversidad», apunta Daniel, que comparte sus retos deportivos a través de la cuenta @el_low_rider.

Daniel señala que la bicicleta «te permite vivir una aventura distinta cada día». Una aventura como la que está viviendo actualmente. Estos dos últimos días del reto Rodríguez tiene recorrer los 280 km que le quedan para completar el reto. «Buscaré los lugares con mejor tiempo para darle duro y completar el objetivo», explica, al tiempo que recuerda que «algunos ciclistas deciden realizar el reto en rodillo si la meteorología no acompaña».

Pero Daniel va con todo. Este no es su primer reto de calado. Ya en verano participaba en una carrera de cuatrocientos kilómetros en los Pirineos. «Disfruto mucho del ciclismo de larga distancia», afirma.

Colabora con la causa

Quienes quieran colaborar con esta causa pueden hacerlo aportando un euro por cada kilómetro o bien con la cantidad que deseen. Lo explica Javier Peña, director general de la fundación. Las empresas o particulares que estén interesados en colaborar deben enviar un correo a la fundación- luctari@fundacionluctari.com- y «nosotros les reenviamos el número de cuenta y el certificado de la donación con la cantidad que elijan aportar», señala. La recaudación será para el desarrollo de actividades de la propia entidad. 

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