El Correo de Burgos

El servicio de Justicia Restaurativa resuelve 9 casos en Burgos en 2023

Este servicio pionero a nivel nacional y proporcionado por Amepax ha dado resolución a 300 asuntos desde su creación hace 17 años / También desarrolla un programa de acompañamiento a presos y otro específico para víctimas de delitos graves

Imagen de los juzgados de Reyes Católicos. SANTI OTERO

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El servicio de Justicia Restaurativa, que ofrece la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa - Amepax, ha cumplido 17 años y resuelto más de 300 asuntos en este periodo de tiempo, 9 de ellos a lo largo de 2023. «Las huelgas que ha habido este año 2023 y que han paralizado la Justicia nos ha afectado como servicio de forma indirecta», explica Virginia Domingo, responsable del mismo, quien añade que «aunque han disminuido los casos en los que hemos intervenido (generalmente nos movemos entre 15 y 20), hemos aumentado el porcentaje de casos resueltos, algo también bueno».

«Unos buenos resultados a pesar de la falta de apoyo real y de financiación pública» y es que «ya llevamos17años a pesar de que nunca hemos tenido financiación estable como sí tienen otros servicios similares y tenemos que buscar nuestra propia financiación por otros medios», añade Domingo, quien recuerda que además de este servicio, en los últimos años la entidad ha puesto en marcha otros como «la atención a víctimas de delitos graves y el seguimiento de privados de libertad que salen de prisión».

La Justicia Restaurativa se centra en que «el delito causa daños a las personas y a la comunidad y es la Justicia la que debe propiciar que se reparen esos daños». Lo idóneo es que las partes participen en este proceso ya que «los delitos no solo vulneran la norma creada por el Estado si no que causan un daño a la víctima y los delincuentes deben tomar responsabilidad por su conducta. Además se les debe dar una oportunidad para compensar el daño que se ha hecho», explica Domingo.

Así, a lo largo del año 2023, al servicio se han derivado 11 asuntos, siete menos que el año pasado y se han resuelto de forma satisfactoria 9. De estos 11 asuntos, en 1 no se pudo intervenir porque fue imposible localizar a alguna de las partes. Así, la estadística, revela que el 91% de los casos han concluido satisfactoriamente. La mayoría de las solicitudes siguen llegando de la Fiscalía en virtud de acuerdo de colaboración que «tenemos desde el año 2007».

Tipos de infracciones

De los nueve casos, 3 han sido delitos y 6 delitos leves. Respecto a la tipología el 40% fueron lesiones, el 30% hurtos, el 10% amenazas, otro 10% daños y un 10% más, injurias y coacciones. En lo que se refiere a los tipos de acuerdos alcanzados, en la mitad de los casos fueron de tipo moral- compromiso de no volver a hacerlo- y económico; en un 25% de carácter moral; en un 17% de los casos fueron de actividad- especialmente en casos de vecindad- y moral; y en un 8% fueron de tipo económico.

En total 31 personas fueron atendidas o participaron en un proceso restaurativo. «Es común que recibamos víctimas e infractores muy jóvenes, generalmente son delitos de lesiones (peleas en fin de semana) y hurtos por eso en las reuniones hemos permitido la participación de sus familiares, este es un modelo restaurativo un poco diferente a la mediación penal pero igual de sanador y satisfactorio, llamado Conferencias Restaurativa y/o Conferencias de Familia», señala Domingo.

La idea es que «ellos puedan sentirse arropados y como forma de implicar a la familia en la resolución del delito, ya que generalmente son víctimas indirectas de cualquier hecho delictivo y frecuentemente son los grandes olvidados», añade la responsable.

Por edades de los infractores, en el año 2023 la mayoría de las personas atendidas fueron entre los 18 y 30, en concreto el 65%. El 19% tenía entre 31 y 45 años, el 10% entre 46 y 60 años y el 6%, más de 60 años.

Del total de personas atendidas, dieciocho de ellos fueron infractores y trece, víctimas. En cuatro de cada diez casos no había ninguna relación entre víctima e infractor y en otro 40% las personas involucradas eran vecinos. En el 20% restante había una relación de amistad.

Un servicio «excelente»

Una vez que termina el proceso y preguntadas por el grado de satisfacción, 29 de las 31 personas calificaron el servicio de excelente y las mismas lo recomendarían sin dudarlo. El resto consideraron el servicio satisfactorio o muy satisfactorio.

«La conclusión principal a esta estadística es que la mayoría de las víctimas tienen una serie de necesidades no pecuniarias. Para sentirse reparadas necesitan superar el delito, algunas solo quieren ser escuchadas, desahogarse y obtener respuestas, otras desean recuperar su sentimiento de seguridad. Por eso muchos acuerdos son de tipo moral que incluyen algo de actividad como compromiso de no volver a hacer», explica Domingo.

Otro tipo de necesidades de reparación es «poder contar su historia y en este caso los programas individuales tanto para víctimas como para ofensores que estamos realizando supone un plus importante para ofrecer esta reparación que no es ni económica ni moral sino más bien creativa».

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