El Correo de Burgos

El alquiler de pisos turísticos, por las nubes de cara a las fiestas de San Pedro

Salvo excepciones muy puntuales, el gasto medio para una familia de cuatro miembros durante nueve noches supera los 800 euros. Un apartamento en el casco histórico puede costar hasta 400 euros por día

David, burgalés residente en Bolonia, buscando alojamientos turísticos junto a su mujer y sus hijos.

David, burgalés residente en Bolonia, buscando alojamientos turísticos junto a su mujer y sus hijos.ECB

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Cuando David empezó a planear parte de sus vacaciones con la idea de volver a Burgos coincidiendo con las fiestas de San Pedro, no imaginaba que el alojamiento le costaría un ojo de la cara. Pensaba que la opción más factible sería alquilar un piso turístico porque en teoría sale más barato que un hotel. Pero fue indagar en las principales plataformas que gestionan las estancias en este tipo de apartamentos y llevarse una desagradable sorpresa. No esperaba encontrarse con «precios tan desorbitados» en su propia ciudad.

Basta echar un vistazo a los buscadores que ofertan pisos turísticos para comprobar que, efectivamente, las tarifas han subido considerablemente. David viajará a Burgos a finales de junio -diez días en total- junto a su mujer, Margherita, y sus dos hijos, Gioele y Aurora. Viven en Bolonia y se mueren de ganas de que los chavales disfruten de las fiestas. Por eso se pusieron a buscar con tiempo. Y se emplearon a fondo tras descubrir que la mayoría de pisos sobrepasan los 800 euros para una estancia de nueve noches.

Excepciones hay, pero son testimoniales. En Airbnb, por ejemplo, se oferta un piso para dos adultos y dos niños por 43 euros la noche. Sumando la comisión de 55 euros que se lleva la compañía, el precio total ascendería a 379 euros. Una rara avis en la ciudad situada en el barrio de Gamonal, donde los alojamientos turísticos prácticamente brillan por su ausencia.

En el otro extremo, podemos encontrar un apartamento «con vistas a la Catedral» que sobrepasa los 2.200 euros. Su propietario, con varios pisos disponibles a precios similares, sube ligeramente las tarifas al tratarse de una fecha señalada en la ciudad en lo que a visitantes se refiere.

Imposible localizar en otras de las grandes plataformas del sector, Booking, un piso turístico por menos de 60 euros la noche para cuatro personas. El más asequible, por 626 euros, consta de un dormitorio, un sofá cama y una doble de matrimonio. Se encuentra, eso sí, en pleno casco histórico.

Para las familias más pudientes, cabe la posibilidad de alquilar un apartamento de 135 metros cuadrados, a tiro de piedra de la Plaza Mayor, por cerca de 3.600 euros. Lo que vendría a ser unos 400 euros por noche.

Después de analizar los pros y contras de los emplazamientos más baratos disponibles y, sobre todo, de echar cuentas -no hay que olvidar los gastos a mayores del viaje-, David y Margherita se decantaron por un hotel. Tampoco es que sean baratos, máxime de cara a las fiestas, pero les compensa más porque la estancia incluye el desayuno. Al final, desembolsarán 800 euros más otros 10 por noche si quieren utilizar la cuna para su bebé.

Resulta cuanto menos curioso que el hotel en el que se alojará esta familia también aparece en diferentes plataformas. Al ir a hacer la reserva, no quedaba ni una habitación disponible para los Sampedros. A David le extrañó muchísimo, así que llamó por teléfono y le confirmaron que siempre se guardan un 20% de las plazas. De no haber realizado esa llamada, probablemente seguiría inmerso en esa «búsqueda frenética» que tantos quebraderos de cabeza le ha dado últimamente.

«Soy de Burgos y no me esperaba esta situación», confiesa David mientras no duda en tachar de «vergonzoso» el hecho de que los alquileres «hayan subido tanto». «Entiendo que el coste de la vida se ha disparado», pero le parece «injusto» que propietarios y plataformas «se estén aprovechando del turista».

Pensaba este burgalés que «los pisos turísticos eran más baratos». Y de hecho lo eran hasta hace no mucho tiempo. Lo sabe porque no es la primera vez que recurre este tipo de alojamientos, aunque jamás imaginó que se toparía con estos precios en una ciudad donde «el turismo es estacional». No en vano, el panorama resulta incluso peor en Bolonia. Según explica, «cuando hay ferias los apartamentos y hoteles disparan los precios». Hasta el punto de que «es imposible encontrar sitio y lo que queda es descomunal: hasta 3.000 euros por dos o tres noches».

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