El Correo de Burgos

«Que ella se suicidara es decisión suya. El único delito, si se ha cometido, es enviar la foto»

Innova Abogados escenifica un juicio donde el acusado se enfrenta a un año de cárcel por  'sexting'. La iniciativa, dirigida a adolescentes burgaleses, genera un intenso debate con posturas enfrentadas

Recreación de un juicio por un presunto delito de 'sexting'.

Recreación de un juicio por un presunto delito de 'sexting'.TOMÁS ALONSO

Publicado por
Burgos

Creado:

Actualizado:

No está claro si Milagros (16 años) y José María (18) eran pareja, pero sí que mantienen relaciones sexuales consentidas. De vez en cuando, comparten imágenes subidas de tono. Juntos o por separado. El 10 de octubre de 2022, ella le envía una foto en la que sale desnuda. Da por hecho que no se difundirá, pero corre como la pólvora por los grupos de WhatsApp del instituto en el que ambos estudian. De ahí al barrio, a vecinos, amigos e incluso sus propios padres. Y a las redes sociales, por si fuera poco. El día 31, Milagros se suicida. Había dejado de ir a clase, ya no se relacionaba con su entorno y cada dos por tres sufría ataques de ansiedad. 

José María se enfrenta a un año de prisión por un presunto delito de sexting. El Ministerio Fiscal solicita además una indemnización de 140.000 euros. Su defensa, lógicamente, pide la libre absolución. 

Arranca el juicio en el auditorio de la Fundación Caja Círculo bajo la atenta mirada de decenas de alumnos de diferentes institutos de Burgos. El acusado, que en realidad se llama Eneko Bergés, interpreta un papel. También sus compañeros de Innova Abogados: Jorge García Bustamante es el juez, Juan Carlos Gallardo el fiscal y Félix Enrique Arias asume la defensa. Nos encontramos en el primer pase de la jornada Teen Juicio: Justicia Educativa, impulsada por la Concejalía de Juventud con el objetivo de visibilizar las trágicas consecuencias que puede acarrear la difusión masiva de contenidos íntimos. 

«No podía soportar la vergüenza que le daba», declara Julia (nombre ficticio). Amiga íntima de Milagros, relata que ella solo le mandó la foto a José María. Y que llegó a sufrir un ataque de ansiedad tan tremendo que acabó ingresada en el hospital. Por otro lado, no le consta que el acusado, con el que «algo tenía», se burlase de ella en ningún momento. 

Tres preguntas clave: ¿Es culpable José María de difundir las fotos? ¿Tiene importancia que fueran novios? Que Milagros se suicidara, ¿debe suponer mayor castigo?

Llega el turno de José María, cuya defensa ha solicitado previamente que declare el último. Asegura que «bajo ningún concepto» compartiría una instantánea de este tipo con nadie. «La apreciaba mucho como para hacer eso», esgrime antes de aportar su propia hipótesis sobre lo que pudo ocurrir. Resulta que perdió su móvil y que «mucha gente» conocía su contraseña porque es «muy despistado». Denuncia además que ha sufrido «acoso por redes sociales» tras el suicidio de Milagros y, a preguntas de su abogado, dice desconocer que la víctima tuviese 16 años porque pensaba que sería «más o menos de su edad».  

El juez toma la palabra. Se interesa por la pérdida del móvil, que apareció al cabo de un par de días. Con todos los datos borrados, lo que impidió a la Policía Nacional realizar un análisis concienzudo del dispositivo para arrojar luz al caso. A continuación, el fiscal ratifica su petición en el escrito de conclusiones al considerar que el acusado no tiene «ninguna credibilidad». Y añade, para cerrar su intervención, que «es posible que José María no tuviera previsto que Milagros se suicidara, pero tenía que ser consciente del daño que producía». 

La defensa, por su parte, parte de la base de que España registra una media de 4.000 suicidios cada año. Es la principal causa de muerte y, por lo tanto, no ve factible atribuir el tráfico final de Milagros a «una simple foto». También pone en tela de juicio que ella solo compartiese esa instantánea con José María, amén de criticar que se solicite una indemnización tan elevada, «como si fuera responsable de un homicidio». 

Una chica lamenta que muchos de sus compañeros sean tan «poco empáticos». Al fondo, dos niñatos se vienen arriba: «Que te den por culo» y «fuera de aquí»

Visto para sentencia y tres preguntas sobre la mesa para que los estudiantes que han asistido a la representación de este juicio se pronuncien. ¿Es culpable José María de difundir las fotos? A mano alzada, una gran mayoría lo ve inocente. ¿Tiene importancia que fueran novios? Aquí hay más o menos empate, aunque predomina la abstención. Que Milagros se suicidara, ¿debe suponer mayor castigo? Similar respuesta. A estas alturas, muchos ya no saben ni qué pensar porque el debate ha sido arduo y las aportaciones de los abogados de Innova les hacen cuestionarse un montón de cosas.  

La última pregunta genera polémica. Los aplausos se suceden porque algunos han decidido convertir esta experiencia única en una suerte de gallinero. «El daño ya está hecho», reflexiona una joven. A continuación, un adolescente trata de sentar cátedra desde las primeras filas: «Que Milagros se suicidara es decisión suya. El único delito de José María, si lo ha cometido, es enviar la foto». Una chica, estupefacta, lamenta que muchos de sus compañeros sean tan «poco empáticos» y se dediquen a soltar «barbaridades». Al fondo, en medio del griterío, dos niñatos se vienen arriba. Muy valientes porque no se les escucha, no tanto si tuviesen el micrófono delante. «Que te den por culo» «fuera de aquí» son sus argumentos. Triste pero cierto. 

¿Inocente o culpable?

«Todos los abogados opinamos lo mismo», aclara Jorge García Bustamente, que ya se ha despojado de la toga, antes de leer la sentencia. Resume los hechos probados, donde se deduce que Milagros no compartió la fotografía con otras personas. En cuanto a los fundamentos de derecho, se subraya que el acusado «debía ser consciente del riesgo» que conllevaba una acción en la que «la víctima no es cooperadora del delito». 

Finalmente, el 'juez' condena a José María a un año de cárcel y a pagar 50.000 euros a la familia de Milagros. La rebaja se fundamental, según expone, en que no se puede demostrar al cien por cien que la difusión de esta imagen fuese la «causa única del suicidio». De lo que no duda, y con esto acaba, es de que sí provocó «un daño importante a la víctima».

tracking