Cómo preparar la auténtica olla podrida burgalesa: el plato que espanta el frío y no encontrarás en ningún otro lugar
Este emblemático plato burgalés, a pesar de su peculiar nombre, no debe llamar a engaño: la olla podrida es una deliciosa receta elaborada con alubias rojas y otros ingredientes de calidad. Es la opción perfecta para combatir el frío. Con buenos productos y siguiendo esta receta, podrás disfrutar de su sabor único y tradicional

Presentación de un plato de olla podrida.
- Tiempo de preparación + de dos horas
- Tiempo de cocción + de dos horas
- Porciones 6
- Tipo de receta (n/a)
- Precio -
Ingredientes
- 600 g de alubias de Ibeas
2 patas adobadas de cerdo
1 oreja adobada de cerdo
3 rabos de cerdo
600 g de costilla adobada
1 chorizo
1 morcilla
1 panceta
1 cebolla
1 puerro
1 zanahoria
1 pimiento verde
Para la bola o relleno:
3 huevos
miga de pan
sal
2 dientes de ajo muy picado
perejil
una pizca de pimentón
Así se prepara la olla podrida a la burgalesa
Las alubias de Ibeas son extraordinarias para cocinar la mejor olla podrida.
La olla podrida de Burgos es mucho más que un plato típico, es una experiencia que une tradición y sabor en cada bocado. Su nombre puede parecer extraño, pero no te dejes llevar por las apariencias: es un guiso contundente a base de alubias rojas, especialmente las de Ibeas, acompañadas de productos del cerdo que se convierten en un festín para el paladar.
Si tienes algo de tiempo y ganas de cocinar, este plato será un éxito seguro en la mesa.
Para empezar, es esencial planificar con antelación. Lava bien las alubias y déjalas en remojo durante 24 horas. Este paso permite que se hidraten y logren una textura ideal para el guiso.
Mientras tanto, por a remojo en agua los productos del cerdo que vayas a usar, como la panceta, el tocino o los huesos, unas horas antes de la cocción para eliminar el exceso de sal y realzar su sabor.
El toque especial de este plato es el relleno, al que en Burgos se llama la bola. En un bol, bate unos huevos y mézclalos con miga de pan, ajo picado, perejil, pimentón y una pizca de sal. Trabaja la mezcla hasta que quede homogénea y cocínala en una sartén con un poco de aceite, como si prepararas una tortilla.
Es un detalle que marca la diferencia en tu olla podrida porque la tradición burgalesa es que este plato lleve bola.
El siguiente paso es el guiso. Pon a hervir todos los ingredientes del cerdo, excepto el chorizo y la bola, que se añadirán después junto con las alubias. La morcilla, más delicada, se incorporará casi al final para que conserve su textura.
En la misma cazuela de las alubias, añade las verduras enteras, como zanahorias, cebolla y pimientos sin cortar, para que aporten su sabor sin deshacerse demasiado pronto.
Cuando las alubias comiencen a estar tiernas, incorpora el relleno, el chorizo y los trozos de cerdo que previamente herviste. Vierte poco a poco el caldo de cocción de la carne para que el guiso se enriquezca aún más. Deja que todo cueza a fuego lento, permitiendo que los sabores se mezclen de manera armoniosa.
En los últimos minutos, añade la morcilla y, cuando esté lista, retira las verduras y unas pocas alubias para triturarlas. Este puré le dará al guiso una textura más espesa y cremosa. Devuelve la mezcla a la cazuela, remueve y deja que todo repose unos minutos más para potenciar los sabores.
Así, con paciencia y mimo, tendrás lista tu olla podrida, un plato tradicional burgalés que calienta el cuerpo y el alma. Sirve muy caliente y disfruta de este tesoro de la cocina castellana con quien quieras.