Aparcar con movilidad reducida: «Es necesario planificar mejor las plazas nuevas y reformar las que ya existen en Burgos»
El colectivo llama la atención sobre la importancia de respetar los espacios de acercamiento

Los aparcabicis interfieren con el acceso a la acera en una plaza pintada en la calle Lucanor, en una zona de reciente urbanización.
El problema del mal uso de las tarjetas de movilidad reducida es una realidad, pero desde la Confederación de Asociaciones de Personas con Discapacidad, Cocemfe Burgos, también ponen el acento en la necesidad de que las plazas reservadas se construyan de acuerdo a las distintas necesidades de las personas y de los distintos vehículos, muchas veces construidos a medida.
La técnico de accesibilidad de esta agrupación, Raquel Zubiaga, lamenta que, a pesar de haber hecho distintos requerimientos ante el Ayuntamiento de Burgos, sigue habiendo plazas, que no cumplen con las distancias mínimas para dar seguridad a la entrada y salida de los usuarios de estos coches. Según expresa, los asuntos relacionados con movilidad y accesibilidad universal deberían abordarse desde un mismo ámbito municipal en lugar de estar diseminado entre varios como Servicios Sociales, Urbanismo o Tráfico.
«No basta con pintar unas rayas y colocar la señal oportuna, sino que es necesario que tengan acceso directo a la acera y que en la parte posterior tengan tres metros, para los casos en los que la salida es posterior o metro y medio en el lateral», indica Zubiaga, que asegura que hay mucha casuística de movilidad reducida y no todas las plazas valen para todos.
Burgos
Cerco policial contra la falsificación y mal uso de las tarjetas de movilidad reducida
Natalia Escribano

Plazas de aparcamiento reservadas para movilidad reducida que han sido reformadas y cumplen con la normativa.
Desde Cocemfe Burgos, aseguran que en la zona centro de la capital es donde se concentran los problemas y no se da la ratio estipulada de una plaza reservada por cada 40. Es cierto reconoce esta técnico que en zona azul y en zona naranja las personas con tarjeta en vigor podrían aparcar en cualquier calle sin pagar la ORA, más allá de las plazas específicas, pero indica que es prácticamente imposible hacerlo en cualquier hueco por la falta de esos espacios de acercamiento para poder, por ejemplo, bajar una silla de ruedas desde el asiento del conductor y manejarla. «Es necesario planificar las plazas nuevas y reformar las que ya existen», precisa.
Otras cuestiones que no se tienen en cuenta a la hora de colocar las plazas reservadas es que exista un acceso directo o muy próximo a la acera o que no haya elementos que interfieran, desde árboles, hasta aparcabicis, farolas o bancos. Y es que existen ejemplos diversos de plazas con difícil acceso por ese mobiliario urbano, algo que, en principio, parece fácil de evitar. Por poner un ejemplo, Raquel Zubiaga, comenta la ubicada en la calle Conde Lucanor, donde unos aparcabicis interfieren en la zona de aproximación.
Esta técnico que controla al detalle las plazas reservadas con las que cuenta la ciudad comenta que, en la actualidad, solo hay una pintada con espacio de acercamiento trasero, en la avenida Castilla y León, cerca de las oficinas de Servicios Sociales de la Junta, donde antes había dos, pero se ha reducido a una para dejar espacio a ambulancias. Es el único punto habilitado para sacar una silla de ruedas por detrás.

Única plaza en Burgos con espacio de acercamiento posterior, que permitiría sacar una silla por detrás.