El Correo de Burgos

Estas son las cinco zonas de Burgos con mayor contaminación acústica por el tráfico

Más de 23.000 burgaleses están expuestos a niveles «altos» de ruido a partir de 55 decibelios en horario nocturno y más de 60 durante el día. Más de la mitad de ellos viven en Gamonal

La avenida Cantabria, a la altura del número 56, donde existe un paso de peatones iluminado. SANTI OTERO

La avenida Cantabria, a la altura del número 56, donde existe un paso de peatones iluminado. SANTI OTERO

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El ruido del tráfico rodado es la principal fuente de contaminación acústica que sufren los burgaleses. Pero como en casi todo, los damnificados van por barrios. En concreto, existen cinco zonas de la capital especialmente perjudicadas con niveles de ruido nocturno por encima de los 55 decibelios (entre 55 y 65 db) y más de 60 decibelios en las horas diurnas.

La población expuesta a esos niveles de ruido representa un 13,4% del total, es decir, 23.196 personas residen o trabajan en las cinco zonas definidas como de riesgo alto en materia de ruido. Además, se contabilizan siete centros escolares en estos ámbitos, que se definen como edificios sensibles por la actividad que desarrollan.

Así lo recoge el borrador del Plan de Acción contra el Ruido, encargado por la Concejalía de Medio Ambiente, que se publicará próximamente en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), para que distintas entidades y vecinos puedan conocerlo y presentar alegaciones antes de que finalice el periodo de exposición pública. El estudio, realizado por la empresa Cecor, ha tomado como referencia poblacional los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2022, que hablan de una población de 173.483 habitantes.

Las zonas que soportan niveles de ruido alto se encuentran en el entorno de las vías de comunicación estratégicas de la ciudad y si se atiende a los criterios de población afectada, algo más de la mitad de los perjudicados (12.115 vecinos, es decir, el 52%) están en el barrio de Gamonal.

El entorno de la calle Vitoria, próximo a Francisco Grandmontagne, reúne a 6.524 ciudadanos expuestos a ruidos por encima de los objetivos de calidad acústica, mientras que entre las avenidas de los Derechos Humanos y Luis Alberdi se contabilizan, según este documento, otros 5.591 vecinos. Si nos fijamos en centros de educación infantil y primaria existentes en esta último espacio se recogen como perjudicados, con niveles de ruido de más de 60 decibelios medidos en horas del día, el Blanca de Castilla y el Santiago Apóstol, aunque en las cercanías están también el Fernando de Rojas y el instituto Félix Rodríguez de la Fuente.

Las otras tres áreas más afectadas, que reúnen al 48% de la población expuesta, residen en lugares más céntricos, pero con vías de comunicación que soportan importantes niveles de tráfico. La avenida Reyes Católicos y la avenida de la Paz registran una población expuesta de 4.637 personas, así como los centros escolares de Vadillos y Antonio Machado.

En el eje de comunicación de la avenida Cantabria, se verían 3.781 vecinos expuestos y se resalta el nivel de ruido que soportaría la comunidad educativa del Francisco de Vitoria. La última de las zonas, definidas con riesgo alto de contaminación acústica, es la avenida del Cid Campeador, con 2.663 vecinos y el colegio La Salle.

De acuerdo a los objetivos de calidad acústica, definidos por las normativas regionales, el límite máximo se establece en 55 decibelios en horario nocturno, mientras que durante el día sube hasta los 65 decibelios.

Riesgo medio

Otras dos zonas aparecen en el borrador del Plan de Acción contra el Ruido como de riesgo medio, en este caso se trata de la avenida Constitución Española (con 1.994 ciudadanos expuestos) y el ámbito de la calle Madrid (con 1.992 vecinos). En total, 3.686 vecinos expuestos.

«Las cinco zonas con grado de afección alto, acumulan más de un 61% de toda la afección del municipio en periodo nocturno, por otro lado, las dos zonas catalogadas con grado de afección medio, incluyen el 10,4% de la afección nocturna del municipio», indica el estudio.

Hay otras cuatro áreas clasificadas como de riesgo de afección bajo y se corresponden con las calles Esteban Sáez Alvarado y calle Juan Ramón Jiménez, en torno de la calle Vitoria/N-I, Avenida de Castilla y León y las cercanías de la carretera BU-11. Los expuestos suman 3.647 personas.

Además del ruido del tráfico, el estudio mide la incidencia del ferroviario, así como de la actividad industrial. Sin embargo, la población afectada por estos otros tipos de ruido es menor, en cuanto que tanto la estación como las vías, o los polígonos industriales, están alejados de las zonas residenciales.

El Plan de Acción establece una serie de medidas para reducir los niveles de ruido relacionadas con la movilidad. Si es el tráfico rodado lo que más perjudica la salud auditiva de los vecinos, por tanto, se proponen medidas para reducir el tránsito de vehículos por las mencionadas arterias urbanas o, al menos, apaciguar el tráfico rodado planteando reducciones de velocidad a 30 kilómetros por hora. Hay que recordar que en las vías de dos carriles o más, el límite actual está establecido en 50 kilómetros por hora.

El borrador reconoce que esta medida no se puede llevar a cabo en todos los lugares, ya que «determinadas avenidas no pueden ser reducidas a velocidades tan bajas», aunque sí podría haber situaciones intermedias y plantea instalar señales interactivas para avisar a los conductores del ruido.

Otras medidas correctoras de la contaminación acústica

El borrador del Plan de Acción contra el ruido ve complicado la aplicación de la reducción de la velocidad a no más de 30 kilómetros hora en las grandes avenidas; sin embargo, llama la atención sobre la necesidad de actuar en ese sentido, especialmente, en las proximidades de los centros escolares. Así, por ejemplo, indica la posibilidad de instalar señales luminosas que alerten de la velocidad para que los conductores rebajen la presión sobre el acelerador y también contempla la ubicación de «resaltes» o bandas elevadas en algunos puntos del término municipal.
Otra de las medidas es la colocación de pavimento fono reductor, algo que solo se podría hacer cuando se reasfalten las calles indicadas en el estudio.
Las zonas de riesgo de afección alto en materia de contaminación acústica no están incluidas en la Zona de Bajas Emisiones, cuya ordenanza quedó aprobada el pasado julio por la mayoría de PP y Vox en el Ayuntamiento de Burgos, donde se recogen medidas para la restricción del tráfico. Sin embargo, sí son algunas de las vías con más accidentes en las que están incluidas calle Vitoria, avenida Cantabria y Juan Ramón Jiménez.
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