Dudas jurídicas sobre qué área municipal debe tramitar las ventas de los consorcios: "Entre unos y otros, la casa sin barrer"
El PSOE revela las discrepancias entre Patrimonio y Urbanismo. De la Rosa desmiente la reestructuración de Licencias y reduce los cambios a "una recompensa por los servicios prestados al técnico municipal que subía al escenario y recorría platós para avalar el túnel"

Los concejales socialistas Daniel de la Rosa y Virginia Escudero, en una imagen de archivo.
"No tienen ni la más remota idea de qué hacer". A tal conclusión llegaba el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Burgos, Daniel de la Rosa, al término de la comisión de Hacienda, Contratación y Patrimonio, tras provocar en el apartado de ruegos y preguntas un debate en torno a la tramitación de la venta de las parcelas heredadas de los consorcios de Villalonquéjar y del Desvío Ferroviario.
Llevaba este asunto a la sesión celebrada ayer de rebote, tras consultar en ProBurgos y recibir como respuesta que la sociedad pública solo asume la comercialización, mientras qué Patrimonio se encarga de ejecutar la transacción. Cuál fue la sorpresa del concejal cuando el responsable del área aludida negó la mayor y consideró que, como Patrimonio Municipal del Suelo, esta enajenación corresponde a Urbanismo. Despejaba la bola el propio edil al frente, Juan Manuel Manso, que, aunque aceptaba la encomienda en los terrenos del trazado ferroviario, opinaba que el suelo industrial corresponde a Patrimonio.
"Entre unos y otros, la casa sin barrer", lamentaba De la Rosa, al constatar las serias dudas jurídicas que sobrevuelan una gestión crucial para las arcas del Ayuntamiento de Burgos. La decisión final, que corresponderá al criterio técnico, tendrá que determinar primero cómo se escrituran las parcelas, lo que condicionará el destino de los recursos que se obtengan por su venta.
"Lo que puedes hacer con dinero percibido de bienes inscritos como Patrimonio Municipal del Suelo está muy tasado por la norma, mientras que si no lo son tienes mucha más flexibilidad para derivar esas cuantías", aclaraba el socialista, para subrayar la importancia de aclarar un asunto que, a su juicio, debiera haberse abordado hace meses, tras la disolución efectiva de los consorcios en verano de 2024.
Daniel de la Rosa valoraba también la reestructuración de las áreas de Licencias y Urbanismo anunciada ayer por Manso. "Es falso", zanjaba, para empezar. Y es que a su juicio esta descripción solo busca "embaucar, algo que está de moda en el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Burgos".
Opinaba el portavoz socialista que el movimiento efectuado, por el que el técnico Antonio Cámara pasa a asumir la jefatura de Licencias y su anterior titular, Fidel Ruiz, regresa a su puesto en Arquitectura, es, sencillamente, "una recompensa por los servicios prestados al funcionario que subía al escenario y recorría los platós con los políticos para avalar el túnel de la calle Santander".
De la Rosa consideraba a Ruiz, hacia el que se deshacía en elogios, más aún al tocarle "bailar con la más fea en plena pandemia", un "chivo expiatorio" del PP "para ocultar su incompetencia y señalar al que precisamente estaba haciendo bien su trabajo". Recordaba, al respecto, que el ya exjefe de Licencias había reclamado en reiteradas ocasiones incrementar la plantilla de este servicio para resolver todos los trámites pendientes.
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También en materia de Personal, el portavoz del PSOE instaba al equipo de Gobierno a renovar y consolidar, según casos, a los integrantes del Tribunal Económico Administrativo Municipal (TEAM), cuyo presidente expresó hace ya dos años la intención de abandonar el puesto.
Cambios en el reglamento de los distritos: "Álvarez falta a la verdad"
Por su parte, la concejal socialista Virginia Escudero analizó la modificación del reglamento de los distritos propuesta por el PP. Inició su análisis con una dura acusación, pues en la reunión que permitió al PSOE conocer los cambios planteados "comprobamos que la concejal responsable de esta área faltó a la verdad en el Pleno ordinario de enero". En aquella sesión, el ya entonces principal grupo de la oposición -al sumarse a ella los cuatro concejales de Vox tras romperse el bipartito- elevó una moción en la que urgía la reforma del citado documento y aportaba sus propuestas para hacerlo. Fue rechazada y "Carolina Álvarez aseguró que había un expediente abierto con tal fin y que ya se estaba trabajando en ello. Este lunes supimos que el expediente en cuestión se abría el 6 de febrero", más de dos semanas después del Pleno.
Más allá de tal detalle, Escudero confesó su decepción por los cambios planteados por el PP y la conformidad de Vox ya fuera del gobierno municipal. "Para limitarse a suprimir el distrito industrial no hacía falta tardar meses. Y poco más hay", indicó.
Además de criticar el establecimiento de una periodicidad fija de tres meses para las reuniones de las juntas de distrito, y no como mínimo, según figura en el reglamento aún en vigor, la edil socialista reclamó un informe a Secretaría Municipal que determine si es legal la intención de Álvarez de prolongar la composición de estos órganos durante seis meses tras la constitución de una nueva corporación fruto de unas elecciones municipales. "La Ley de Grandes Ciudades estipula que cesen al mismo tiempo que la saliente, como es lógico. Porque, ¿qué pasa si, por ejemplo, el concejal que la preside no continua?", planteaba.
Aprovechaba el PSOE la ocasión para volver a plantear sus propuestas para mejorar el funcionamiento de los distritos, vinculadas al incremento y la diversificación de las partidas que gestionan, con la esperanza de que el equipo de Gobierno las incorpore. De desatenderlas todas, como ocurría en el Pleno, Escudero anunciaba el voto en contra de los socialistas.