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Punto de encuentro para mentes inquietas

El IMINJO celebra su XVI edición como cita en la que, además de conocimiento, alumnos de Bachillerato Internacional de todo el país comparten inquietudes. María, Celia, Aldara, Bárbara, Lucía y Nuño presentarán sus proyectos de investigación en representación del centro anfitrión, el IES Cardenal López de Mendoza 

María Luz García Parra posa con María Vedia, Nuño Zamorano (ambos de pie), Aldara Castelo, Celia Saiz, Bárbara Camargo y Lucía Martín (sentadas, de derecha a izquierda).

María Luz García Parra posa con María Vedia, Nuño Zamorano (ambos de pie), Aldara Castelo, Celia Saiz, Bárbara Camargo y Lucía Martín (sentadas, de derecha a izquierda).TOMÁS ALONSO

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Acaban de recibir la acreditación que los identificará durante el evento y, para no perderla, algunos ya se la han colocado. Cobra así forma de ensayo general la entrevista en la que los seis alumnos de Bachillerato Internacional del IES Cardenal López de Mendoza -animados por María Luz García Parra, exdirectora del centro y aún hoy, pese a llevar dos años jubilada, madrina del programa de Impulso a la Investigación en Jóvenes (IMINJO)- avanzan las claves de los proyectos cuyas conclusiones compartirán en el encuentro nacional del que Burgos es anfitrión cada año. Y van 16.

La cita reúne desde el viernes 28 de febrero hasta el domingo 2 de marzo a estudiantes y docentes de hasta 14 institutos públicos de todo el país, con ganas de mostrar los frutos de un esfuerzo tan extraordinario como la exigencia que implica el camino que decidieron tomar, del que hoy se enorgullecen. Y es que el Bachillerato Internacional, aseguran, les permite dar rienda suelta a una curiosidad innata y a estructurar y compartir sus ganas de saber.

A ello contribuyen retos como el que les plantea el IMINJO, en el que desemboca un trabajo al que han dedicado meses, resumido en una ponencia de 4.000 palabras. Y mucho más. Porque, tal y como subraya García Parra, esta actividad permite trabajar múltiples competencias. La investigadora se da por supuesto, pero también pesan la lingüística, para dar forma a sus conclusiones y trasladarlas por escrito -como un ensayo formal, con su introducción, desarrollo, conclusión, citas a pie de página y bibliografía adecuada- y de manera oral a los asistentes, o la digital, pues la exposición ha de acompañarse de una presentación.

Deberán además tener el aplomo que precisa responder a las preguntas que se anime a formular el público -estudiantes y profesores- al hilo de su ponencia. «Yo les insisto en que nadie sabe tanto de su proyecto como ellos, por lo que tienen que estar tranquilos», explica la responsable del programa, segura de que sus seis pupilos saldrán más que airosos.

Tal certeza nace de más de década y media de experiencia, pues María Luz García Parra alumbró cuando llevaba las riendas del centro la iniciativa a la que aún se entrega, tras comprobar los beneficios que ofrece a sus participantes. «Se generan bonitos lazos entre ellos y también permite a los docentes compartir sus experiencias o resolver dudas entre compañeros con realidades similares, que es algo que siempre se agradece», añade satisfecha. Asiente a su lado Olga Barriuso, actual responsable del Bachillerato Internacional en el centro burgalés.

Ni un ápice de nervios asoma, de momento, entre los estudiantes que lo representarán en apenas cinco días con ponencias de lo más diverso y sorprendente nivel para su edad, pues rondan los 18. Sintetizan con tino el tema y las principales conclusiones de sus trabajos y valoran con madurez casi impropia los beneficios de cursar una modalidad de estudios que, más allá de abrirles las puertas al futuro académico y profesional soñado, les estimula.

«Es una experiencia muy enriquecedora, porque todos tenemos mucho interés y se genera un ambiente muy bueno en clase», reconoce María Vedia, tras anunciar que su intención es estudiar Medicina para centrarse en investigar en el laboratorio. Agradece, pues, la oportunidad de aprender «a organizarse y a ser constante» que, bajo la tutela de la profesora Guiomar González, le brindaba el proyecto que expondrá en el encuentro, en el que ha analizado cómo varía la tensión superficial de las aguas del Arlanza -por ser las que riegan un pueblo: Tordomar-, según la concentración de distintos contaminantes en función de la temperatura. Comenzó en verano la recogida de datos y un proceso «un tanto tedioso», por prolongado, de pruebas cuyos resultados trasladará el viernes: «Monté dos soportes, en uno puse un termómetro y en otro puse un recipiente aislante en el que vertía las disoluciones y luego con un anillo atado a un dinamómetro iba bajando una plataforma elevadora e iba viendo en qué punto del dinamómetro saltaba el anillo para recoger el dato de la fuerza y, a partir de ahí, calcular la tensión superficial», relata.

María Vedia analiza variaciones en la tensión superficial del río Arlanza

Del municipio burgalés de Quintanarrío parte el material con el que Celia Saiz de Diego exploró el efecto de residuos cotidianos en el crecimiento del trigo. Asesorada por Ana María Mayoral, la joven estudiante abordó este tema al hilo de un trabajo de investigación previo sobre cómo afecta la contaminación de nitratos de la agricultura en la biodiversidad. «Mi trabajo se centró en coger diferentes enmiendas orgánicas, productos que usamos todos los días en la alimentación, y ver cómo podían afectar al crecimiento de este cereal», detalla. Usó tierra de su pueblo y probó cáscara de huevo, café, plátano y té. «Empecé en octubre. En 50 vasos hice repeticiones de cada muestra y puse cinco semillas en cada vaso de trigo y la misma cantidad de tierra que de enmienda en cada uno de los vasos. Observé cómo crecían y después medí cada planta para ver cuál era la altura media que alcanzaban, las pesé para mirar su masa y luego las metí al horno para quitarles el agua y ver cómo era la masa seca real, porque las plantas absorben agua. También medí el pH y la conductividad eléctrica, porque afectan a la capacidad del suelo para captar los nutrientes», explica, para avanzar que si algo ha dejado clara su investigación es que «el café le va fatal al trigo». 

De ello, y más, dará cuenta en su ponencia, a la que llega tras cursar «por probar» Bachillerato Internacional después de pasar por el Programa de Años Intermedios que el López de Mendoza puso en marcha -de forma pionera, igual que en 1985 fue el primer centro de la región en ofertar el diploma BI- como itinerario previo, aunque no obligatorio, para alumnos de Secundaria. Hoy se alegra de su decisión. «Me gusta esta forma de trabajar», reconoce esta futura estudiante de Biomedicina.

Celia Saiz explora el efecto de varios residuos en el cultivo del trigo

Ni el universo es límite para estos jóvenes. Lo atestigua Aldara Castelo Iglesias, cuyo proyecto -también guiado por Guiomar González- abre la ronda de ponencias el viernes, a las 18 horas. Con una seguridad pasmosa explica que ha dedicado el trabajo a analizar los rayos gamma emitidos por la Nebulosa del Cangrejo, detectados con los telescopios Magic. «El objetivo principal era confirmar que llegaban desde allí y entender cómo son producidos y distribuidos», añade, para indicar que, en el contexto de su estudio, solicitó pasar unas semanas del pasado verano en el Instituto de Física de Altas Energías de Barcelona: «Contacté con un investigador y aceptó que fuera bajo su tutela. Allí aprendí código Python para trabajar con los datos de los telescopios».

Dado el empeño, poco sorprende que tenga tan claro el camino a seguir tras los temidos exámenes del BI -titulación que exige una evaluación externa- y la EBAU. Cursará Astrofísica en Estados Unidos. Comenzó a leer libros vinculados con el tema hace unos años y la experiencia que le ha proporcionado esta investigación la acabó de convencer. No obstante, siempre supo que se formaría en el extranjero y por eso apostó por estos estudios sin dudar: «Es un título global», afirma, para declinar mencionar las desventajas de la modalidad elegida: «Si las hay, las asumimos cuando accedemos y no supone ningún problema, porque nos compensa».

Aldara Castelo confirmó con este trabajo su pasión por la Astrofísica

Lo mismo opina Bárbara Camargo Eschicaglia, que eligió zambullirse en la lingüística de la mano de la profesora Iciar Aurrecoechea. Escogió la conocida serie estadounidense ‘Modern Family’, en concreto el personaje de Gloria -de origen colombiano-, para analizar como se emplea el humor como puente en brechas culturales.

La recopilación de distintas teorías al respecto daba paso a un visionado en profundidad, previo al ensayo en el que la joven estudiante desmenuza el influjo de los acentos en la percepción de las personas o la construcción de estereotipos culturales. Resultaba tan enriquecedora la experiencia que ha hecho tambalear su intención de matricularse en Ingeniería Química o Arquitectura.

Barbara Camargo estudia el humor como puente en ‘Modern Family’

«Me ha gustado y me ha aportado muchísimo esta investigación, me ha permitido comprobar cosas que intuía», confesaba. También ella prevé aprovechar el BI -del que destaca el ambiente motivador, incluso entre compañeros- como pista de despegue fuera de España.

A la Filosofía se abrazaba Lucía Martín Molnar-D’Artos. Se preguntaba como punto de partida de su investigación hasta qué punto es éticamente aceptable la clonación humana reproductiva. El profesor Marcial Izquierdo la acompañó en tan reflexivo viaje, en el que, para empezar, recorría la obra del catedrático Lee M. Silver. «Defiende que la clonación tiene muchas ventajas y consecuencias positivas. En mi trabajo he analizado su postura ética, que es el utilitarismo moral. Para después hacer un análisis crítico, comparando sus argumentos con otros tanto científicos, como éticos. Además, he contrastado esta postura con la opuesta, que es el universalismo moral de Kant, y he llegado a la conclusión de que no es éticamente aceptable, pues atenta contra la dignidad humana, contra la identidad, y contra la libertad personal», desvela, para incidir en que este trabajo le permitía valorar la importancia de la ética en la innovación científica.

Lucía Martín ahonda en la dimensión ética de la clonación

Sin tener aún claro su futuro académico, apunta a Óptica y Optometría o Ingeniería Biomédica como posibilidades. De su presente, al que llegaba también a través del Programa de Años Intermedios, destaca lo reducido de los grupos: «Aprendemos mucho y nos llevamos muy bien».

Nuño Zamorano Zárate -que llegó al BI animado por sus padres, cuyo consejo agradece- se inclinaba por la literatura como objeto de su monografía, en la que analiza ‘La colmena’, de Camilo José Cela, intrigado -por inspiración del profesor César Gómez- por el funcionamiento de una novela coral, sin protagonista. Arrancaba en verano la toma de contacto con sus más de 300 personajes, para centrar su análisis en Martín Marco, «el más recurrente y alter ego de Cela», y colegir que, lejos de lo que parece, la ciudad de Madrid durante la posguerra es la estrella de la novela, denominador común de las historias entrelazadas que la pueblan. Redescubría así este joven su gusto por la lectura, ganancia principal de un proyecto que, además, como al resto, le ha obligado a «aprender a organizarse» para combinarlo con sus estudios. «Nos preparamos para la universidad», reconoce, plenamente seguro de dónde estará el año que viene por estas fechas: en la Escuela Politécnica de Burgos, como alumno del doble grado de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Automática, Industrial y Mecánica.

Nuño Zamorano descubre al personaje central de la ‘La colmena’

Además de conclusiones como las esbozadas, María, Celia, Aldara, Bárbara, Lucía y Nuño compartirán vivencias con compañeros de Bachillerato Internacional que recibirán en su centro, llegados del IES Lancia (León), IES Jorge Santayana (Ávila), IES Jorge Manrique (Palencia), IES San Isidro (Madrid), IES Príncipe Felipe (Madrid) IES Maestro Matías Bravo (Valdemoro, Madrid), IES Rosa Chacel (Colmenar Viejo, Madrid), IES Bachiller Sabuco (Albacete), IES Gabriel Ferrater, (Reus, Tarragona), IES Jaume Vicens Vives (Girona), IES Santa Clara (Santander), IES Lucas Mallada (Huesca), IES Real Instituto Jovellanos, (Gijón, Asturias). Elevarán en suma a un centenar de participantes, entre docentes y estudiantes responsables de las 62 ponencias previstas.

De inaugurar el XVI IMINJO -e inspirar a los asistentes- se encargará la exalumna de Bachillerato Internacional del centro burgalés Clara Higuera Cabañes con la conferencia ‘De joven investigadora a líder en Inteligencia Artificial. Un viaje de aprendizaje y transformación’.

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