El Correo de Burgos

Mercadillo Solidario

Un centenar de Manos Unidas por Gamaiguri

El mercadillo solidario de Manos Unidas abre sus puertas hasta el domingo 23 de marzo en el Monasterio de San Juan

Ropa, libros antiguos, productos de gastronomía tradicional, pinturas y menaje que apuesta por la economia circular y financia un proyecto solidario.

Ropa, libros antiguos, productos de gastronomía tradicional, pinturas y menaje que apuesta por la economia circular y financia un proyecto solidario.SANTI OTERO

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Burgos

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El claustro del Monasterio de San Juan acoge durante estos días la entrega de más de un centenar de personas a la solidaridad con los más necesitados. Manos Unidas vuelve a levantar entre los pasillos del claustro su tradicional Mercadillo Solidario. Son más de 50 años de crear un entorno de economía circular, es decir, de donar cosas propias que ya no necesitas para que otro las pueda reutilizar y el dinero recaudado con su compra se invierta en un proyecto solidario.

«Para nosotros este mercadillo es muy importante porque tiene una doble función que nos parece relevante desde el punto de vista social que va, por supuesto, a financiar nuestros proyectos, a darlos a conocer, pero también es un apoyo a la economía circular, el consumo responsable y el objetivo de erradicar el consumismo exagerado», reivindicó la responsable de Manos Unidas Burgos, Cristina Romano.

En las mesas se disponen enseres de todo tipo desde lámparas a marcos, decoración o vajilla y cubertería. En la pareces cuadros de diferentes estilos desde hiperrealistas a piezas más conceptuales. Ropa de todo tipo, calzado, libros antiguos y muchos descatalogados, y productos de alimentación y repostería tradicional. Hasta morcillas o un marco con la foto de Ana Rosa Quintana es lo que pueden encontrar en este Mercadillo Solidario de Burgos.

El objetivo de esta iniciativa, que se mantendrá abierta hasta el próximo domingo 23 de marzo, es el de recaudar fondos para el Proyecto de transformación agrícola en Nagpur. Se trata de una iniciativa que se lleva a cabo en la localidad de Nagpur, en la diócesis de Dibrugarh. Se trata del noroeste de India que poco tiene que ver con las ciudades tecnológicas que también se dan en el país. «India es un país de enormes contrastes, la zona más civilizada en cuanto a tecnología, internet etc. pero, por otra parte, hay zonas, como en la que nos vamos a encontrar nosotros, que están en unos niveles de pobreza muy altos», explica Romano.

En esta aldea poblada por diferentes tribus (Nagas, Boros, Nepalíes y Adivasis) hay también pequeños propietarios de negocios. Los Adivasis viven en aldeas o en las propias plantaciones y constituyen un grupo social no reconocido como tribu o casta y están excluidos de toda ayuda gubernamental. El hospital más cercano está a 14 kilómetros, el agua potable es escasa y no tenían electricidad desde 2017.

Algunas familias cuentan con pequeños terrenos en los que plantan maíz y arroz para subsistir. El agua de las lluvias del monzón les permite ver crecer su sustento. Ahora las aldeas de Gamaiguri y Sarupathar han sufrido cuatro años de sequía imparable que ha decretado el estado de emergencia en la zona. La construcción de una presa en el río Dogang no ayuda porque el cauce del río por el que riegan los campos no llega agua.

«Nuestro proyecto ha consistido primero en una prospección del lugar para ver si había agua subterránea para poder crear unos pozos que suministren agua de riego a los campos, se ha visto que hay y ahora el proyecto, para el que irá lo que se recaude en el Mercadillo Solidario, consiste en realizar 15 pozos con bomba de agua que permitan atender y regar los cultivos de arroz y, si es necesario, para obtener agua de consumo», señaló la delegada de Manos Unidas en Burgos.

De forma paralela, se trabaja en favorecer, mediante formación y entrega de los medios adecuados, la transformación de las explotaciones agrícolas. Por ejemplo, se acondicionarán campos, casetas y las instalaciones que necesiten. Además, se les va a formar en la producción de cultivos que no necesitan tanta agua para producir como lentejas, garbanzos, pimienta o patata.

Así que la compra de un producto o de un artículo irá a parar a este proyecto solidario como las decenas de iniciativas que el Mercadillo Solidario de Manos Unidas ha podido sacar adelante en 50 años de actividad en una ciudad «tremendamente solidaria como es Burgos». La entidad, que se creó hace 60 años, tenía ya en los primeros momentos su sede en Burgos. Entre las 40 dependientas por esta semana alguna que ya lleva cuatro décadas participando en un mercadillo que supone todo un reto logístico y de colaboración en el que participan un centenar de personas cada año.

El Mercadillo Solidario se inauguró ayer con la presencia de representantes de todas las agrupaciones políticas presentes en el Ayuntamiento de Burgos, representantes de la Diputación Provincial de Burgos y el Delegado de la Junta en la provincia, Roberto Sáiz, entre otros. Estos puestos de venta solidaria estarán abiertos hasta el próximo domingo 23 de marzo con horarios diferentes. De martes a sábado el mercadillo abrirá sus puertas de 11.30 a 13.30 horas de la mañana y de 17.30 a 20.30 horas de la tarde. Para el domingo el horario de apertura es de 11.30 a 13.30 horas. Los domingos por la tarde, lunes y festivos el mercadillo, al igual que el Monasterio de San Juan, cierra sus puertas al público.

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