La Casa de la Encina para personas con VIH mantiene una ocupación del 96%
El perfil de los usuarios ha cambiado en los últimos años y ahora se observa más presencia de trastornos mentales

Mila del Campo, presidenta de la Gerencia de Servicios Sociales, en una rueda de prensa.
La Casa de la Encina, un recurso social que sostiene el Ayuntamiento de Burgos para la atención a personas con VIH / Sida, mantiene una ocupación media del 96%, es decir que la mayoría del tiempo tiene completas las 10 plazas de las que dispone.
11 personas, de edades entre los 47 y los 63 años, pasaron durante 2024 por esta residencia que gestiona el Comité Ciudadano Antisida, de acuerdo a los datos de la memoria del pasado ejercicio que ha dado a conocer la concejala Mila del Campo, presidenta de la Gerencia de Servicios Sociales.
El contrato finaliza a finales de noviembre y desde su área se trabaja en la redacción de unos nuevos pliegos para licitar de nuevo el servicio, aunque por ahora es pronto, según señaló, para conocer si es necesario aumentar la cuantía que se destina o si son necesarias más plazas de atención.
La corporativa ha destacado que el Ayuntamiento de Burgos es el único de Castilla y León que mantiene un centro de atención de carácter municipal, si bien cuenta con ayuda económica de la Junta de Castilla y León para su sostenimiento. En concreto, el presupuesto anual es de 231.000 euros, de los 50.000 euros aporta la administración regional.
En la memoria de 2024, se advierte de que entre los usuarios, a los que se les presta una asistencia integral, existen patologías psiquiátricas como deterioro cognitivo, daño cerebral, demencias, trastornos de personalidad, ansiedad, depresión e incluso discapacidad intelectual.
El 30% de las personas que pasan por este recurso reciben tratamiento por drogodependencias y en la mitad de los casos requieren una supervisión constante en las actividades de la vida diaria. «Son personas con un deterioro importante que en ocasiones padecen otras enfermedades como procesos oncológicos, dificultades de movilidad, enfermedades respiratorias, hepáticas y neurológicas», observó la concejala, que destacó el trabajo de asistencia que se realiza por parte de cinco cuidadores, una cocinera y dos responsables.
El 70% de los usuarios mantiene una residencia estable en La Encina, pero otro 30% tienen posibilidades de recuperación o bien de salida hacia otro tipo de recursos no residenciales. De esta manera, el trabajo con los usuarios se establece en tres líneas: sanitaria, social y ocupacional. En el primero de los ámbitos destaca el seguimiento médico para posibilitar una mayor adherencia al tratamiento médico que siguen. En la parte social se dedica tiempo a mejorar las habilidades de convivencia de los usuarios y, en el lado ocupacional, se trata de fomentar su autonomía a través de la participación en actividades formativas.
El objetivo principal, como destaca Del Campo, es que las personas con VIH/Sida tengan mejor calidad de vida con una reducción del consumo de sustancias estupefacientes.