SAMPEDROS 2025
Las fiestas de San Pedro reinventan la Ofrenda: Santa María exhibirá un espectacular manto floral
Ayala ha promovido y la transformación de la tradicional Ofrenda Floral, con más de 70 años de historia, para hacerla más visual y participativa, con la idea, además, de realzar el 29 de junio como día grande y fortalecer su candidatura a Capital Cultural Europea en 2031

Los cambios buscan hacer la ofrenda más visual y contribuir a la candidatura de Burgos 2031.
El debate sobre el calendario de actividades y contenidos de las fiestas mayores de Burgos de San Pedro y San Pablo está sobre la mesa desde hace varios años. El equipo de gobierno actual del Partido Popular, que dirige Cristina Ayala, ha profundizado en los cambios iniciados en el anterior mandato por el Partido Socialista y ya ha introducido modificaciones en el diseño de las fiestas desde que tomó posesión.
El año pasado, el intento por modernizar las citas más tradicionales de San Pedro se centró en el cambio de formato de la cabalgata de fiestas, que pasó a celebrarse en horario de tarde. La prueba no cuajó y en este 2025 retornará a su horario de mañana habitual.
Ya lo anticipó la alcaldesa, Cristina Ayala, quien puso el acento en que era y es necesario «dar una solución a una cabalgata que no acaba de encontrar el formato».
Exactamente lo mismo sucedió con la proclamación de las reinas y el pregón y chupinazo anunciador de las fiestas, que acabaron celebrándose por separado, con la imposición de la banda a las reinas y damas como gran preludio de los festejos mayores.
Las fiestas de San Pedro y San Pablo tuvieron como anticipo la proclamación de las reinas, que se adelantó al sábado 22 de junio, mientras que el pregón tuvo lugar el jueves siguiente, dando comienzo oficialmente a los festejos.
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Se daba solución así a la constatación de que era necesario modificar la fórmula tradicional que consistía en un acto único que comenzaba con la proclamación de la corte de las fiestas y proseguía con el pregón y el chupinazo, dado que su duración era excesivamente larga. De ahí que se decidiera separar ambos actos para dar, además, realce a la proclamación.

A mayores, quedaba por modificar otra de las citas clave de los Sampedros, que recibía idénticas críticas por las mismas razones y sobre la que existe un claro consenso de que es necesario proceder a su actualización: la ofrenda floral a Santa María la Mayor, que se celebra tradicionalmente el día de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio.
Cristina Ayala está determinada a modernizar las fiestas mayores de Burgos para darles una mayor enjundia, facilitar que los burgaleses gocen de los Sampedros de la mejor forma posible y, de paso, convertir los festejos principales de la ciudad en un reclamo turístico.
Ese objetivo demanda cambios en las fiestas, y el principal pasa por concentrar las actividades en un periodo fijo de siete días. Ya lo advirtió Ayala en 2024 y, aunque será necesario un encaje y revisión, la Semana Grande ha llegado para quedarse. «Menos tiempo y más calidad en los actos» es la premisa con la que se están diseñando las nuevas fiestas de San Pedro.
Le toca ahora el turno de someterse a una renovación que aligere y ensalce la cita tradicional de la ofrenda floral a Santa María la Mayor. Ayala ha impulsado un cambio con el que pocos estarán en desacuerdo, ya que la formulación tradicional de la ofrenda floral es especialmente tediosa, sobre todo para los participantes, que deben esperar durante cerca de dos horas hasta que les llega el turno para desfilar camino de la ofrenda en la plaza del Rey San Fernando, a los pies de la catedral, para honrar con flores a Santa María la Mayor.
Para los espectadores, el interminable desfile de peñas y casas regionales con sus ramos de flores ofrece un atractivo limitado por su duración. Más aún desde que, en 2022, se incorporó como novedad la participación relevante de los burgaleses ausentes, que ya anticipó el interés municipal en que esta cita cobre un mayor realce.
El objetivo de que el día de San Pedro multiplique su importancia como eje central de las fiestas ya se apuntaba el año pasado, cuando, tras el acto en la plaza del Rey San Fernando, tuvo lugar el homenaje a la jota en la Plaza Mayor, donde cientos de personas bailaron jotas burgalesas para respaldar su candidatura como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
Si se tiene en cuenta que la mañana del día 29 se remata con la recepción oficial de las fiestas, a la que asiste una amplia representación de la sociedad burgalesa y especialmente de peñas y casas regionales, el día de San Pedro se convierte en mucho más que el epicentro de las fiestas mayores.
De ahí la necesidad de renovar una ofrenda floral que se lleva realizando de la misma manera desde su introducción en las fiestas de Burgos el siglo pasado.
Son 71 años adorando a Santa María la Mayor con bellos ramos de flores. Era el año 1954 cuando la entonces reina de las fiestas, y esposa del alcalde, María Mercedes Moliner, decidió «de manera espontánea» regalar los 40 ramos de flores que había recibido de cada una de las casas regionales, peñas y agrupaciones de Burgos a la patrona de la ciudad. Aquel gesto fue el punto de partida para que, al año siguiente, se organizara la ofrenda de flores dentro de la regeneración de fiestas vivida en aquella época. Hoy es uno de los actos centrales de las fiestas mayores de la ciudad y será protagonista de la gran novedad de los Sampedros de 2025.

Se mantiene el desfile de peñas, blusas y casas regionales, pero cambia completamente la forma en la que se depositarán las flores a la Virgen.
Para empezar, Santa María la Mayor descenderá de su posición habitual y se colocará sobre una base elevada en el centro de la plaza para que pueda ser contemplada desde todos los ángulos. Se le añadirá una estructura con forma de manto de grandes dimensiones en la que se irán hilvanando los ramos que aporten los peñistas, grupos tradicionales y casas regionales.
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Esta configuración se ha decidido después de analizar cómo se realizan las ofrendas florales en ciudades con una tradición similar, como Zaragoza y Valencia. No se ha copiado ningún modelo concreto porque las características de la talla de Santa María la Mayor son particulares. Al tratarse de una talla de pequeño tamaño y, además, en posición sentada, quedaban pocas opciones, y se ha optado como la mejor solución por convertir el panel floral que se emplazaba a sus pies en un vistoso manto que podrá contemplarse en 360°.
La idea de transformar de esta manera la ofrenda floral de las fiestas de San Pedro de 2025 parte del Consejo Municipal de Cultura, que ha coordinado los cambios con el Comité de Folclore Ciudad de Burgos, que es quien tradicionalmente organiza el acto. Ambas entidades han contado con el apoyo personal de la alcaldesa, Cristina Ayala, para esta renovación que, además, se quiere enmarcar dentro de las acciones que el Ayuntamiento desarrolla en favor de la candidatura de Burgos como Capital Cultural Europea de 2031, según ha podido conocer este periódico.
Renovar un acto tan tradicional como la ofrenda conlleva tener en cuenta multitud de detalles: desde la construcción de la plataforma hasta la elección del color de las flores.
La plataforma se levantará mediante un sistema de layhers, de uso común en conciertos musicales, que permitirá que la talla de Santa María se pueda ver desde toda la plaza. Se colocará en el centro, con el gran manto a su espalda. La estructura de este manto se está terminando de construir por parte de los operarios de los almacenes municipales, con huecos de rejilla similares al sistema anterior, que permitirán fijar los ramos aportados por los participantes en el desfile.
A mayores, la forma del manto facilitará que los integrantes del Comité de Folclore, encargados de colocar las flores, puedan trabajar simultáneamente en varios puntos, con lo que se espera que se complete con mayor celeridad que hasta ahora.
Para este primer año con el nuevo formato, se ha optado por emplear dos colores para la confección del manto floral. El principal será el rojo, por considerarse que otorga vistosidad y solemnidad a la talla de la Virgen. Las filigranas del manto se dibujarán con flores blancas. Para lograr este efecto se pedirá la colaboración de peñas, grupos tradicionales, blusas y casas regionales, que están acostumbrados a que cada año se les pidan flores de ciertos colores. Desde el área de Cultura se informará a todas las floristerías de la ciudad explicándoles los cambios y solicitando su colaboración. Se ha tenido en cuenta, además, que este aviso les facilitará la tarea de proveerse de flores del tipo y colores adecuados.
Está pendiente, por otro lado, completar el cálculo del número de flores necesarias para cubrir el manto y ponerlo en relación con el volumen floral de años anteriores, bien para solicitar a los participantes que aumenten sus ramos o bien para que el propio Ayuntamiento complete parte de la ofrenda, por ejemplo, con las flores de la base.
También se ha tenido en cuenta la tradicional aportación de cestas de flores a Santa María la Mayor por parte de empresas e instituciones burgalesas que, si bien se mantendrá, experimentará cambios. Para empezar, no se colocarán a los pies de la Virgen y, aunque se pedirá que respeten los colores elegidos, se ha considerado que desdibujarían el efecto del manto floral, por lo que la opción más plausible es que sean colocadas en la escalera de la Puerta del Sarmental con algún tipo de estructura.
Una vez finalizado el acto de la ofrenda floral, la Virgen con el nuevo manto permanecerá expuesta durante todo el día de San Pedro, mientras prosigue la sucesión de actos de esa jornada que el equipo de gobierno del PP, con su alcaldesa al frente, está determinado a mantener para dar el mayor realce posible al día de San Pedro y San Pablo.
La idea del equipo de gobierno del Partido Popular es mantener estos cambios que transformarán la Ofrenda Floral en futuras ediciones de las fiestas, aunque los Sampedros de este año 2025 servirán para evaluar el desarrollo de la ofrenda y la oportunidad de introducir modificaciones para afinar el resultado. Entre ellas se baraja, como ha sido habitual anteriormente, elegir otros colores para las flores que cubrirán el manto.
Lo que no cambiará es la decisión, promovida tanto por el área de Cultura como por el Comité de Folclore, que son los organizadores de esta cita tradicional, de abandonar la fórmula habitual con la Virgen en lo alto de la plaza y sustituirla por el manto floral que embellecerá a Santa María en el centro de la plaza. De hecho la estructura metálica del manto se ha construido para que perdure y pueda utilizarse cada año. Una vez concluida la ofrenda, volverá a los almacenes municipales.