El Correo de Burgos

La planta de Bridgestone no descarta paros ante el ERE de Basauri y Cantabria

El comité de empresa señala que «más pronto que tarde» puede acabar afectando a la planta de Burgos por ser «una agresión sin precedentes» por parte de la compañía

Imagen de la fábrica de Bridgestone en Burgos.

Imagen de la fábrica de Bridgestone en Burgos.©Tomas Alonso

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Los 546 despidos que plantea la dirección de Bridgestone en las plantas de Basauri (Vizcaya) y de Puente San Miguel (Cantabria) «más pronto que tarde, esta situación puede terminar afectando a la planta de Burgos», por lo que no se descarta llegar a convocar paros en la fábrica de capital burgalesa.

Este es uno de los mensajes que trasladaron el pasado viernes los representantes del comité de empresa de la multinacional japonesa a los trabajadores de la fábrica de la capital burgalesa en un comunicado a la plantilla en el que lo primero que quisieron mostrar fue su «solidaridad y apoyo» a los compañeros de las plantas de Basauri y Puente San Miguel.

El pasado martes, la empresa anunciaba un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en las plantas de Basauri y Puente San Miguel que plantea 546 despidos, 335 en la fábrica vizcaína y 211 en la cántabra. Ese es el número de trabajadores que, inicialmente, estarían afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que presentó la multinacional a los representantes de los trabajadores. Aunque la medida planteada por la empresa no afecta a la planta de Burgos, estos despidos se veía con incertidumbre en la factoría de la capital burgalesa.

La empresa emitía un comunicado en el que informaba de la intención de plantear un despido colectivo en estas dos plantas y que justificaba en «los profundos cambios que están teniendo lugar en el mercado europeo del neumático y a la necesidad de adaptar la estructura productiva de la compañía».

La multinacional explicaba que los sectores de neumáticos de camión y autobús y agrícola, los que se fabrican en estas dos factorías, «han experimentado una contracción significativa debido a un entorno macroeconómico desafiante, marcado por la inflación, la incertidumbre y cambios regulatorios». A ello suma la empresa «el auge de fabricantes no europeos, que han ido ganando cuota de mercado de manera progresiva, ha intensificado la presión competitiva». Todo lo anterior, con una «compleja situación del mercado», hace necesario «un ajuste de la capacidad productiva para poder competir en un entorno cada vez más exigente y alinearse con la nueva realidad del mercado».

Los sindicatos, en un comunicado conjunto, señalaban que estos despidos son una «agresión a todos y cada uno de los 2.800 trabajadores» de la empresa en España. Por ello, los sindicatos tendrán que valorar cómo se desarrolla la negociación del ERE para tomar medidas, aunque ya está convocada huelga en los centros afectados y movilizaciones.

En el comunicado del comité de empresa a la plantilla de Burgos del pasado viernes, se señala que este despido colectivo constituye «una agresión sin precedentes realizada por la dirección de Bridgestone» que es «contra todos los trabajadores, independiente de la planta en la que trabajemos».

Por ello, desde el comité de empresa se acordó ir adoptando medidas en «función de cómo se vayan desarrollando los acontecimientos», siempre dejando claro que «cuando resulte necesario adoptar medidas de presión en Burgos, incluido el paro de la planta, no dudaremos en hacerlo». En este sentido, desde los sindicatos se anima a participar en las movilizaciones previstas en los próximos días en las plantas de Basauri y Puente San Miguel, y se pondrán autobuses para acudir a las programadas el día 8.

El lunes 7 de abril está programada en la planta de Basauri la primera del periodo de consultas del despido colectivo planteado por Bridgestone. Por otro lado, el próximo 16 de abril se reunirá el comité de empresa de planta de Burgos para analizar las medidas necesarias según cómo se vaya desarrollando la negociación.

Desde el primer momento, en Burgos se ha considerado «una agresión» a todos los empleados, pese a que en la planta burgalesa esté en marcha una inversión de 207 millones de euros que busca incrementar la producción hasta un 20% más.

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