El Correo de Burgos

Alegría sin medida entre la Madre y su Hijo resucitado en el Anuncio Pascual de Burgos

La procesión del Anuncio Pascual puso el broche final a una Semana Santa marcada por el frío y las lluvias intermitentes, pero cargada de fe y tradición

Cristo y su Madre se encuentran en la procesión del Anuncio Pascual.

Cristo y su Madre se encuentran en la procesión del Anuncio Pascual.Oscar Corcuera

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En 2024 la lluvia impidió que los fieles burgaleses disfrutaran de la procesión del Anuncio Pascual, pero este 2025 el gozo llenó la Plaza de Santa María para celebrar la Resurreción de Cristo.

La procesión del Anuncio Pascual puso el broche de oro a una Semana Santa marcada por el frío y las lluvias intermitentes, pero que ha estado cargada de devoción, tradición y fe. Este domingo, cientos de personas se dieron cita en la Plaza de Santa María para celebrar el Domingo de Resurrección.

A primera hora de la mañana, a las 10.30 horas, la imagen del Cristo Resucitado partía de la parroquia Sagrada Familia para encontrarse con su Madre a las puertas de la Catedral. La comitiva tenía por delante un largo recorrido de casi una hora.

La talla pasaba por calle Concordia, plaza Alonso Martínez y Laín Calvo para acceder  a la calle la Paloma y de ahí a la plaza Rey San Fernando, calle Nuño Rasura y Santa Águeda. Poco antes de las doce del mediodía accedía a la plaza para entrar en la Seo burgalesa, donde tenía lugar la solemne eucaristía, presidida por el arzobispo Mario Iceta.

Mientras tanto, en la Iglesia de San Nicolás de Bari tenía lugar la misa en honor a la Virgen de la Alegría. Tras la eucaristía, la imagen partía del templo para recorrer las calles del centro de la ciudad y llegar a la plaza de Santa María. A las 13.15 y puntuales a la cita, ambas imágenes se encontraban para celebrar la resurrección de Cristo.

Con el repicar de las campanas de la Catedral de fondo, el Cristo salía del templo y era recibido con pétalos de flores y el sonido de las pequeñas campanas que portaban varios niños burgaleses. En la plaza, abarrotada de gente desde su conexión con la plaza del Rey San Fernando hasta las escaleras que dan acceso a la calle Fernán González, todo era alegría.

Los presentes gritaban vivas al paso de las tallas: «¡Viva Cristo resucitado!», «¡viva la Virgen de la Alegría!». Decenas de cámaras inmortalizaban el emocionante momento de la Madre y de su Hijo tras tres días de dolor. Tras el encuentro y la felicitación de la Pascua, grupos de danzas de la ciudad dedicaron unas jotas a María y a su Hijo y después los más pequeños de la Banda Infantil de Tambores de la Hermandad de la Sangre de Cristo y Nuestra Señora de los Dolores tocaron sus instrumentos para celebrar la Pascua.

Burgaleses y visitantes rompían en aplausos para celebrar la Pascua y el encuentro de María y Jesús. La comitiva se dirigió a la Plaza del Rey San Fernando, donde también esperaban decenas de personas. Allí los pasos volvieron a encontrarse y tuvo lugar el tradicional intercambio de ofrendas entre ambas cofradías así como el saludo a los asistentes del obispo.

Para acabar, los pasos salieron en procesión de nuevo por la calle La Paloma y Laín Calvo hasta la plaza Alonso Martínez, donde se han despidieron y cada uno regresó a su iglesia hasta la próxima Pascua.

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