El Correo de Burgos

Aumenta la demanda de apartamentos turísticos tras estabilizarse el mercado

La oferta se consolida en torno al millar de plazas. Pese a la ausencia de festivos, estos alojamientos recibieron en el primer trimestre más viajeros que en el mismo periodo de 2024, al pasar de 6.888 a 7.601

El INE tiene registrados 220 apartamentos turísticos con 990 plazas que dan trabajo a casi un centenar de personas.

El INE tiene registrados 220 apartamentos turísticos con 990 plazas que dan trabajo a casi un centenar de personas.SANTI OTERO

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Los apartamentos turísticos burgaleses han comenzado 2025 con buen pie. Así se desprende al menos de los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística, que en su publicación mensual de los resultados de la encuesta de ocupación en alojamientos turísticos extrahoteleros muestra una tendencia al alza en la demanda de estos en la provincia en el primer trimestre del año.

Esta evolución interanual se revela de especial importancia dada la ausencia de jornadas festivas en el periodo en cuestión, a diferencia del año pasado, con el que se compara. Es decir, los apartamentos turísticos de Burgos recibieron más viajeros entre enero y marzo de 2025, aún sin Semana Santa, que en idéntico plazo de 2024, cuando sí se acumularon estos cuatro o cinco días de vacaciones escolares (y laborales en gran medida).

Tal detalle subraya el mérito del incremento registrado, al pasar de 6.888 usuarios del año pasado a los 7.601 de este. Lo mismo ocurría con las pernoctaciones, que crecían de 14.232 a 14.765.

Este aumento, superior al 10%, coincide con la estabilización de un mercado cuya oferta hasta el año pasado crecía de manera exponencial. Cabe recordar en este sentido que desde 2021, superado el confinamiento obligado por el coronavirus, los alojamientos de esta naturaleza se han multiplicado por dos y las plazas han subido un nada desdeñable 144%.

Esa curva ascendente, sin freno hasta 2024 -cuando creció un 50%, de 676 a 1.021-, parece haberse consolidado desde el año pasado en torno al millar de puestos (990 al cierre de marzo, para ser exactos) y los 220 apartamentos.

Lo mismo ocurre con los empleos generados por este sector en concreto, que al final del primer trimestre, igual que ocurrió el año pasado, rondan el centenar.

Apenas ha variado tampoco el grado de ocupación, tanto por plazas (19% en marzo de 2025), como por apartamentos (31,5%) o acotada al fin de semana (49%).

Aunque existe un ligero descenso interanual en este último caso, motivado posiblemente por la ubicación en marzo de 2024 de la Semana Santa. Sube, eso sí, de manera notable respecto a los ejercicios anteriores a 2023 y en cualquiera de los tres meses analizados respecto a ejercicios anteriores y evidencia el creciente interés por este tipo de espacios extrahoteleros que, por cierto, son distintos a las controvertidas viviendas de uso turístico (VUT), de las que la encuesta del INE no ofrece datos, a las que las administraciones buscan poner freno dada la proliferación reciente.

En Castilla y León, la diferencia principal entre ambos formatos radica en la manera en que se gestionan y en la regulación que se les aplica. Los apartamentos turísticos suelen ser bloques de viviendas gestionados por una empresa, mientras que las VUT son inmuebles de particulares que los alquilan de forma no profesional. Los primeros se asemejan a complejos hoteleros y están sujetos a una normativa más estricta.

De vuelta a los datos globales de viajeros y pernoctaciones, el INE desglosa las cifras por lugar de residencia del visitante, siendo mayoritariamente españoles los que optan por estos alojamientos. Durante el primer trimestre de 2025 fue así en el 86% de los casos, con 6.567 visitantes nacionales frente a apenas 1.034 extranjeros. Solo en marzo el reparto fue de 2.617 y 300, cuya suma supone un 38% del total de usuarios de apartamentos turísticos en la provincia en el arranque del año.

Caída interanual de un 30% en el turismo rural

Por otra parte, no por ser comprensible deja de resultar llamativo el descenso de viajeros registrado por los alojamientos de turismo rural entre enero y marzo de 2025 respecto al mismo periodo de 2024. La causa está clara: el retraso en esta ocasión de la Semana Santa a casi finales de abril, mientras que el año pasado tenía lugar la última semana del trimestre.

Este hecho, que apenas pasaba factura a los apartamentos, supuso una reducción de un 30% de la actividad a las casas rurales de la provincia burgalesa, según la encuesta de ocupación en alojamientos turísticos extrahoteleros publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística.

En concreto, el sector arrancaba el año pasado con un récord excepcional de casi 23.000 clientes, que pasaban a rozar los 16.000 en 2025. Lejos de suponer un fracaso, pese a la notable reducción, la cifra reciente es la tercera más elevada de la serie histórica correspondiente al plazo mencionado.

En el caso de las pernoctaciones, la situación es aún mejor, pues las 37.203 acumuladas en los tres primeros meses del año, aunque distan de las 54.221 de 2024, también superan las 34.261 de 2023, dato de récord hasta ahora en un ejercicio con la Semana Santa en abril.

Por origen, cabe concluir que el viajero nacional ‘manda’ en el turismo rural. Con todo, la presencia anecdótica de los extranjeros lo era aún más este año.

Y es que pasaban de los casi 2.000 del año 2023, cuando el primer trimestre alcanzó su techo en este aspecto, a casi 500. Ni siquiera los datos generales de récord de 2024 lograron superar esa marca ahora más lejana, pues los 1.200 turistas internacionales apenas supusieron un 5% de esos más de 22.000 totales.

La presidenta de la Asociación de Turismo Rural de la Provincia de Burgos, Ana Peña, resta importancia a las variaciones de este indicador, gruesas en términos porcentuales «precisamente porque el volumen de viajero extranjero que tenemos en mínimo». Sobre el impacto de las fechas de la Semana Santa en la marcha de los negocios del sector, Peña pone más el foco en las consecuencias de la proximidad de estos días con el puente de mayo en marcha.

Achaca en parte a ese factor, además de a un posible «exceso de oferta», la reducción de la demanda vivida en esta ocasión. «No es que no se haya llenado en Semana Santa, que sí y con antelación, como suele ocurrir en estos casos, pero hemos recibido muchas menos llamadas. En el puente que comienza hoy, de hecho, sabemos de casas que están libres, algo impensable en años anteriores», apostilla.

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