El Correo de Burgos

«En el duelo por suicidio no hay superación, se trata de aceptación»

El facultativo Juan Francisco Lorenzo presenta por primera vez la guía ‘Supervivientes: Hoja de ruta para la gestión del duelo por suicidio’. La herramienta, que se presenta en Fundación Círculo a las 20 horas, nace de su propia experiencia tras la pérdida de su hijo y de la de las personas que conforman el grupo ‘Supervivientes de suicidio en Burgos’, creado por él mismo en 2019

Juan Francisco Lorenzo presenta su guía ‘Supervivientes: Hoja de ruta para la gestión del duelo por suicidio'.

Juan Francisco Lorenzo presenta su guía ‘Supervivientes: Hoja de ruta para la gestión del duelo por suicidio'.SANTI OTERO

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Aceptación para seguir viviendo. No queda otra. No hay fórmulas mágicas ni marcha atrás. Aceptar y aprender a vivir de nuevo. En el duelo por suicidio «no existe la superación, no es correcto hablar de superar porque muerte de un ser querido nunca se supera, menos aún si es porque ha decidido quitarse la vida».

Así lo explica el facultativo Juan Francisco Lorenzo, que hoy presenta por primera vez su guía: ‘Supervivientes: Hoja de ruta para la gestión del duelo por suicidio’. La herramienta nace de la experiencia personal de Lorenzo, quien perdió a su hijo, y del trabajo que ha venido desarrollando con el grupo ‘Supervivientes de suicidio en Burgos’, creado por él en 2019.

La presentación del ejemplar, que será a las 20 horas en el salón de Fundación Círculo, tiene como objetivo llegar a las personas, asociaciones e instituciones interesadas no solo de nuestra provincia, sino también del resto del país.

«No ha sido trabajo sencillo», confirma. Para poder el abordar esta guía «han tenido que pasar muchos años desde que falleció mi hijo», añade. Una durísima experiencia personal que se suma a las de quienes forman del grupo. «El grupo nacía por la necesidad de hablar con otros de lo que estaba pasando. Porque cuando esto ocurre la gente de tu alrededor no te pregunta. A veces por miedo a hacerte daño, otras porque no saben si es lo correcto o simplemente prefieren no hacerlo», afirma.

El objetivo de la guía, de la que se han editado mil quinientos ejemplares, es reflexionar acerca del camino a recorrer en la elaboración del duelo por suicidio en aquellos aspectos más relevantes como son el dolor, el sufrimiento, la gestión de la culpa y la vergüenza y de todos los aspectos que ayudan a aprender a aceptar un hecho sumamente doloroso e inesperado que modifica la vida.

«El proceso de duelo por suicidio es muy personal, pero compartir esa experiencia con personas que están viviendo circunstancias parecidas ayuda porque las palabras pueden ser curativas», asevera.

En el grupo, que se reúne una vez al mes, los integrantes buscan «encontrarse con el igual». Es «un espacio en el que podemos intercambiar nuestras experiencias, cómo estamos viviendo y cómo se siente cada uno». Lorenzo recuerda que «este grupo en ningún caso sustituye el papel profesional de psicólogos o psiquiatras», pero «la realidad es que cuando nos pasan cosas importantes necesitamos hablar de ellas y hacerlo con quien ha pasado por el mismo es un bálsamo».

Y es que todas las personas que han vivido un suicidio de cerca «tenemos un proceso parecido». De hecho, lo primero que se aborda en el grupo es «la culpa». Las personas «siempre se preguntan por qué no pudieron evitarlo o si estuvieron a la altura», comenta el facultativo. Una culpa que «hay que desterrar» porque «la decisión es de quien la toma y estoy seguro de que las persona de su alrededor hicieron en todo momento lo que creían mejor».

Una vez se acaba con ese sentimiento, el camino a transitar será igualmente duro, pero la mochila pesará menos. Un camino en el que «el dolor será crónico porque nunca se pasa pero con el que hay que aprender a vivir».

Porque cuando el suicidio golpea a tu familia, «tú también te quieres morir» y después llega la negación. Un paso que «pude terminar en resignación», pero «en estas experiencias no podemos hablar de resignación porque es una sumisión forzada y eso no es sano». El objetivo es llegar a la «aceptación». Aceptar que «ahora el dolor formará parte de ti, pero no serás tú» y que «hay que seguir viviendo y encontrar la paz y serenidad».

Una paz que en el grupo, sus integrantes tratan de encontrar a través de la palabra y del intercambio con el otro. «No hay guion y habla quien quiere». En las charlas, en las que actualmente participan una quincena de personas y son de carácter abierto, se abordan temas de muy diversos: «desde qué hacer con los enseres de la persona fallecida a cómo gestiona cada uno lo que está viviendo porque no hay herramientas específicas para esto», explica Lorenzo.

Rompiendo tabúes

Poco a poco se rompen tabúes. Hablar de suicidio y darle visibilidad «nunca ha sido tarea sencilla», pero «la realidad es que si no se habla de ello poco se puede hacer por la prevención», recuerda Lorenzo. Y es que el suicidio «se consideraba un pecado, daba vergüenza y los medios no lo abordaban para evitar lo que ahora sabemos que es un falso ‘efecto llamada’». Hablar del suicidio «desde el máximo respeto» es «muy necesario».

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