El Correo de Burgos

Burgos, «capital de la robótica», despierta envidia sana en ciudades como Zaragoza o Málaga

El Desafío ASTI Robotics Challenge celebra el sábado 10 de mayo su gran final nacional, en el Fórum Evolución, con más de 500 participantes de toda España

Andrea Ballesteros y Rubén Martínez, director ejecutivo de la Fundación ASTI.

Andrea Ballesteros y Rubén Martínez, director ejecutivo de la Fundación ASTI.ÓSCAR CORCUERA

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En marcha desde el pasado mes de septiembre, llega la gran final del Desafío ASTI Robotics Challenge. De nuevo, Burgos se convertirá en la «capital de la robótica educativa» este sábado, 10 de mayo, al acoger a 500 alumnos repartidos en 200 equipos en el Fórum Evolución. Después de cuatro semifinales muy disputadas en Madrid, Valladolid, Málaga y Zaragoza el pasado mes de marzo; la expectación es máxima entre los participantes. 

Tal es el prestigio académico de esta competición que ha suscitado el interés de otras ciudades como Zaragoza o Málaga para acoger la final el año que viene. Sin embargo, el director ejecutivo de la Fundación ASTI, Rubén Martínez, asegura que la idea es seguir manteniendo la línea de meta en Burgos por una cuestión de apego territorial. 

Obviamente, el Ayuntamiento celebra dicha apuesta al considerar que un torneo como el ASTI Robotics Challenge resulta imprescindible para «impulsar el talento tecnológico entre los jóvenes burgaleses» y, al mismo tiempo, «reforzar el posicionamiento» de la ciudad en lo que a «innovación» se refiere. De ahí la renovación del convenio con la entidad a través de la sociedad ProBurgos, por valor de 60.000 euros, para contribuir al desarrollo de esta competición y del TecnoBurgos for Kids, que reunirá a 250 alumnos de cinco centros educativos de la provincia el próximo mes de diciembre en el Fórum. 

La presidenta de ProBurgos, Andrea Ballesteros, se muestra partidaria de seguir respaldando este tipo de iniciativas al tratarse de una «oportunidad real para desarrollar vocaciones». En su opinión, el ASTI Robotics Challenge destaca por su capacidad de conjugar «educación, innovación y compromiso social» mientras se fomentan aspectos clave para la ciudad como la «transición al hidrógeno verde». Además, le congratula saber que en esta última edición ha aumentado la participación femenina

Demanda y «falsos mitos»

Según detalla Martínez, el panorama actual obliga a fomentar actividades educativas de esta índole para cubrir la demanda, cada vez más elevada, del tejido empresarial en el campo tecnológico. En contra de lo que pudiera parecer, el desarrollo de la inteligencia artificial ha frenado en cierta medida el acceso a carreras universitarias como Ingeniería, Tecnología o Matemáticas. Sobre esta última, por poner un ejemplo cercano, le parece cuanto menos curioso que el nuevo grado de la Universidad de Burgos (UBU) vaya a iniciar su andadura el curso que viene con tan solo 25 alumnos. 

«La IA no ha venido a sustituir a nadie, viene para ayudarnos», aclara el director ejecutivo de la Fundación ASTI con el fin de matizar que no existe una relación directa entre el despegue imparable de esta tecnología y el descenso de vocaciones en estas titulaciones. El problema, a su juicio, reside en la «mala prensa de este tipo de carreras debido a la dificultad que tienen». Y también los «falsos mitos», por desgracia aún vigentes, como que «son carreras de hombres».

No en vano, Martínez señala que se ha detectado cierto incremento en los grados relacionados con la rama biosanitaria. Sobre todo a raíz de la pandemia, con muchos jóvenes decantándose por esta vía académica para «contribuir a la sociedad». En cualquier caso, sostiene que las vocaciones STEM se deben despertar desde la base. Es decir, desde la infancia y con un enfoque pedagógico para que «la robótica sea un elemento de juego». 

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