Los pequeños pueblos de Burgos (y Palencia) que esconden un tesoro mundial
Las Loras es el único Geoparque de Castilla y León. Revalidaba recientemente el título otorgado por la Unesco con el reto de ganar visibilidad y desarrollar una marca de productos locales

Vista de la zona de Peña Amaya.
Fortalezas naturales recortan el infinito horizonte. Inspiran, evocan y animan a soñar, a viajar en el tiempo que se encargó de esculpir sus formas y cimentaba las catedrales de piedra de las que pueden presumir, y presumen, los vecinos de la zona. Reconoce sus sobradas razones un organismo internacional experto en detectar riqueza extraordinaria. Este respaldo anima a proteger el legado natural y a aprovecharlo como motor de desarrollo en un rincón paradigmático -uno de tantos en Castilla y León- de la España vaciada que se resiste a desvanecerse, empeñada en hacer virtud de esa característica.
Todo eso y más es, con orgullo, el Geoparque Las Loras: mil kilómetros cuadrados que se extienden entre el norte de la provincia de Burgos y Palencia. Un lugar al que volver siempre, dada su oferta, también infinita, como el poderoso paisaje dibujado a lo largo de 250 millones de años de historia geológica. Dan fe de ella 94 elementos catalogados y agrupados en torno a una docena de lugares de interés que, en gran medida, corresponden con los relieves más característicos de la comarca en su mitad norte. Valles fértiles, profundos cañones erosionados por los ríos, laberintos rocosos, bosques de hayas y robles y numerosas cascadas cristalinas situadas entre altos páramos representan, tal y como relata la web que lo promociona en la red (geoparquelasloras.es), uno de los entornos más diversos del norte de España, además del único espacio de estas características en la comunidad autónoma.

Urbel del Castillo. JUSTINO DIEZ
"Espacio abierto para difrutar"

Cara sur de la peña Ulaña. NICOLÁS GALLEGO.
Tarjeta Verde con matrícula de honor

Los planes se multiplican en el Geoparque Las Loras.
Nuevos retos en cada eje de actuación
Las metas en cada eje de actuación -educación, investigación o atracción de turismo, además de contribución a la dinamización económica de la zona- ya están esbozadas en gran medida y algunas incluso se cruzarán en breve, como las amparadas por el Laboratorio Gad-Ex, destinado a la mejora del entorno a través de la ganadería extensiva, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea-NextGenerationEU. En este marco, la gerente avanza que «la próxima semana comienza la construcción de un centro que contará con sala de despiece, espacio de transformación de alimentos, obrador compartido y punto de distribución» del que se beneficiarán los productores de la zona asociados, tanto cárnicos como vegetales. Esta apuesta de envergadura elevará al Geoparque Las Loras a herramienta de futuro para quienes creen en él y, además, riegan allí sus raíces.

Dos personas avistan aves en la zona del Ordejones. NICOLÁS GALLEGO
Dejarse llevar

Ermita rupestre de Olleros de Pisuerga
Más allá del patrimonio geológico

Espacio Patrimonio Peña Amaya