El Correo de Burgos

Cáritas atendió a 10.000 personas en 2024: "La bonanza macroeconómica no llega a las familias"

Los responsables de la organización en Burgos aseguran que el problema de acceso a la vivienda "tiene dimensión de crisis" y urgen alquileres sociales para combatir las restricciones a migrantes y personas con hijos. Detecta más jóvenes sin techo menores de 30 años

Jorge Simón, director de Cáritas Burgos, Mario Vivanco, delegado episcopal de la organización, y María Gutiérrez, responsable de Acción Social, presentaron la memoria de actividad de 2024.

Jorge Simón, director de Cáritas Burgos, Mario Vivanco, delegado episcopal de la organización, y María Gutiérrez, responsable de Acción Social, presentaron la memoria de actividad de 2024.TOMÁS ALONSO

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Los positivos números macroeconómicos que cuajan titulares y discursos políticos "no llegan a las familias". Los datos de Cáritas Burgos y la percepción de sus responsables, en contacto directo con esa realidad lejana a la bonanza estadística, lo constatan. Sin ir más lejos, en 2024 la organización diocesana atendió a 10.000 personas en la provincia, una cifra que atestigua el trabajo que aún queda por hacer, especialmente en materia de vivienda, apoyo a migrantes y desigualdad en términos generales, problemas que persisten, incluso se agravan.

El primero de los citados, de hecho, es una de las grandes preocupaciones de Cáritas pues, a juicio de María Gutiérrez, coordinadora de Acción Social, "tiene ya dimensión de crisis". Al incremento de los precios acumulado durante los últimos años, en particular en Burgos, se añaden requisitos que en muchas ocasiones resultan abusivos: "Se exigen nóminas elevadas, fianzas de varios meses o contratos de larga duración y, en algunos casos, se excluye de forma explícita a inmigrantes y personas con hijos, cláusulas que, además de incumplir la ley, manifiestan unos prejuicios inasumibles que afectan especialmente a los más vulnerables".

Para combatir es "preocupante" situación, Cáritas llama a las administraciones a promover alquileres sociales, cuya implantación está muy lejos de la de otros países. "En este momento estamos en un 3% en España, cuando la media europea es del 9,3%, por ejemplo", precisaba Gutiérrez.

Otra derivada de este escenario reflejada en los datos de la memoria de actividad del año pasado es el incremento de jóvenes sin hogar. Y es que en la actualidad más del 21% de los 1.063 usuarios del programa específico para este colectivo tiene menos de 30 años. 

"El perfil ha cambiado muchísimo. Se trata normalmente de migrantes que no suelen tener otras problemáticas añadidas que tradicionalmente detectábamos en las personas sin hogar, como pueden ser cuestiones de salud mental o adicciones y, sino que con casos en los que el propio proceso que viven, por las distintas dificultades que hay para acceder a la regularización de su situación y también, por lo tanto, al empleo, incluso a la propia formación, les lleva a padecer la exclusión residencial", detalla la responsable de Acción Social, para destacar como novedad, la puesta en marcha junto a la Pastoral de Migrantes del proyecto denominado Acogida Comunitaria. 

Esta iniciativa, a resaltar, según Gutiérrez, "por los valores que transmite más allá del número de personas a las que llega", implica ofrecer a migrantes en riesgo de exclusión un entorno de acompañamiento, bien en familias o en parroquias de acogida. "21 personas han participado ya en el primer año de actividad, apoyadas por tres familias de acogida y cuatro comunidades parroquiales. Estamos muy ilusionados", reconocía.

De vuelta a las cifras generales, la responsable de Acción Social de Cáritas Burgos detalló que las 10.131 personas atendidas suponen un incremento del 3% respecto a 2023 y se distribuyen en 6.816 familias, "cerca ya de los datos registrados antes de la pandemia". "Es una labor que se ha desplegado con más de 78.000 intervenciones en toda la provincia: el 60% en la capital, un 17% en Miranda, un 12% en Aranda y un 11% en el medio rural", puntualizaba.

En cuanto al perfil de los beneficiarios, si bien se mantiene el reparto equilibrado entre hombres (48%) y mujeres (52%), muestra "una diversidad creciente". Así, el 31% acudía por primera vez, lo que, según Gutiérrez, tiene una doble lectura: "Al tiempo que indica que hay una continua renovación de la exclusión, significa que ese mismo porcentaje ha dejado de necesitar nuestro apoyo y eso es una buena noticia". 

La estadística muestra además un ligero aumento de personas procedentes de países extracomunitarios -que pasan de un 57% al 59%- y una mejora del nivel formativo, pues los usuarios sin estudios caen del 57% al 50%. 

Otra realidad que, según Cáritas Burgos, se escapa de las ya citadas mejoras macroeconómicas, es el desempleo estructural y el fenómeno de los trabajadores pobres. "La desigualdad en el mercado laboral provoca que un 16% de los atendidos por Cáritas sean trabajadores, que pese a eso no logran salir de la exclusión no tanto por los sueldos bajos, pues el impacto del incremento del Salario Mínimo Interprofesional ha sido positivo, como por la parcialidad y la gran temporalidad de los contratos", señala.

El total de las atenciones se reparte en los programas de Acogida, puerta de entrada a su sistema de ayudas, con 3.840 familias beneficiadas; Empleo, con 2.500 usuarios; Infancia, que llegó a 900 menores de toda la provincia; o personas sin hogar, además de Vivienda, Prisión, Asesoría Jurídica, Atención al Drogodependiente, Mujer y Mayores.

El director de Cáritas, Jorge Simón, se encargó de trasladar el balance económico, que presentó como un reflejo de la confianza que Cáritas inspira al atribuir los donativos percibidos y la financiación pública a que "nos consideran una entidad fiable". En total, la organización invirtió el año pasado 4.506.000 euros, con un equilibrio sostenido entre financiación pública (36%) y recursos propios (64%), entre los que destaca el peso creciente de las herencias y legados, que ya suponen un 29% del total. 

Simón también defendió el protagonismo de la cooperación internacional, ámbito al que se destinaban 324.895 euros, así como la respuesta inmediata a catástrofes como la DANA en Valencia y Albacete, donde desde Burgos se enviaban cerca de 300.000 euros. Las ayudas directas suponen el 53% de las aportaciones, hasta los 781.000 euros.

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