La danza disparó las pernoctaciones en julio, pero frenó el flujo de viajeros
El evento internacional supuso un récord de ‘noches’ de hotel en este mes en la provincia, con 163.000, de las que la mayoría corresponden a visitantes extranjeros, también inusual / Los empresarios celebran el impacto

Los turistas extranjeros coparon las pernoctaciones en julio.
Los datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística confirman las sensaciones, incluso los pronósticos, del sector hotelero burgalés. Julio fue un mes realmente bueno para este tipo de alojamientos, y no porque suscribieran un nuevo récord de visitantes, que no es el caso, sino por el extraordinario número de pernoctaciones acumuladas. La culpa, de la Copa del Mundo de Danza, sin lugar a dudas.
Este evento masivo se prolongó durante días y colmó las habitaciones de la ciudad entre el 3 y el 12 de julio, elevando a 1,71 días la estancia media, tradicional piedra de toque del turismo local. Las 163.413 registradas en el citado mes suponen de hecho una marca histórica en este periodo concreto, más aún habida cuenta que el grueso corresponden a visitantes extranjeros, siempre por debajo de los nacionales en la estadística estival por aquello de que es tiempo de sol y playa.
En concreto, del total de noches de hotel acumuladas en Burgos, 78.000 eran de viajeros españoles, mientras que las 85.000 restantes corresponden a clientes internacionales, dato que supera en más de 20.000 el de hace un año.
Solo los cuatro meses de agosto de sendos años prepandemia de la última década (2016, 2017, 2018 y 2019) superan las 163.000 pernoctaciones recientes. Nunca un julio (ni junio, ni septiembre) había tenido tanta actividad.
El grado de ocupación por plazas en la capital burgalesa, tanto general como por fin de semana, así como el detallado por habitaciones subrayan el notable efecto de la Copa del Mundo de Danza, con un 70, 79 y 76%, respectivamente, que suponen en todo caso un incremento sustancial respecto a los indicadores de 2024, del 65, 75 y 72%. En el conjunto de la provincia esta media cae diez puntos.
Dista, sin embargo, el número total de turistas que pasaron en julio por los hoteles burgaleses del techo de la última década, fijado en 2016, con 106.930, y al que sí se acercaban en 2024, con 105.326.
En 2025 eran 101.445, contención que responde precisamente a la celebración de citado certamen de baile, pues al bloquear tantas habitaciones durante varios días frenó el flujo tradicional de viajeros.
Lejos de lamentarse, los empresarios del sector celebran este cambio circunstancial que ya preveían. Llevan años soñando con estancias largas y lograban quitarse esa espinita y disfrutar la «tranquilidad» que procura una clientela estable, con menos entradas y salidas de huéspedes que gestionar cada día. Saben, no obstante, que no pueden acostumbrarse, pues Burgos, al margen de eventos masivos, se mantiene como destino de escapada de poca duración.
Con todo, el balance del último mes, incluso de lo que va de año, es «realmente positivo», asegura el representante del colectivo en la Federación de Hostelería, Luis Mata, satisfecho por el impacto de la cita en particular y la tendencia general de 2025, que camina con paso firme hacia un nuevo resultado global «histórico». Y eso que el comienzo no era nada halagüeño, con una demanda en mínimos a costa del mal tiempo, y las reiteradas alertas por nieve o viento, y el retraso de la Semana Santa. «En el segundo trimestre logramos recuperar lo perdido y cerramos el semestre con una cierta mejora respecto al año pasado que se pronunciaba de manera notable gracias al empujón de julio», explica.
Agosto, desde luego, ayudará a ello, pese a sufrir los habituales vaivenes marcados por el termómetro. La intensa ola de calor reciente daba lugar a una segunda semana más floja de lo esperado y la caída posterior de las temperaturas impulsaba la demanda en la presente. «Ha habido un cambio de la dinámica habitual, pero se ha equilibrado y agosto en conjunto está siendo un buen mes», precisa Mata, que también mira a septiembre con optimismo, plagado como está de celebraciones familiares que también llenan comedores y habitaciones de los hoteles. En octubre llegará el Burgos Cidiano para alegrar una actividad que tras el verano se limita más a los fines de semana.
La estadística mensual difundida por el INE indica también el número de establecimientos en activo: 67 en la capital burgalesa y hasta 169 en el conjunto de la provincia. Esta cifra se traduce en una cantidad total de habitaciones de 2.000 en la ciudad, que rozan las 4.500 al sumar las del ámbito rural, Aranda de Duero y Miranda de Ebro, lo que da lugar a 3.869 y 8.613 plazas estimadas, respectivamente.
Cabe señalar que estos datos, en concreto los relativos a la capital, se mantienen estables en los últimos años, con alzas y descensos de un centenar como máximo en el caso de las plazas, con la salvedad de los años 2020 y 2021, marcados por la pandemia, cuando el total se desplomó a 3.000.
Idéntica evolución arroja el personal empleado, próximo siempre al medio millar. En julio de 2025 eran 478 trabajadores y 577 hace un año.