El Correo de Burgos

Así es la tecnología de la fragata F-111 'Bonifaz', la más moderna de Europa y con nombre burgalés

La F-111 ‘Almirante Bonifaz’ encabeza una nueva clase de escoltas oceánicos diseñada en España con tecnología de última generación. Con capacidades reforzadas en guerra antisubmarina, sistemas de combate avanzados y una arquitectura digital sin precedentes, este buque representa un salto cualitativo en la estrategia naval del siglo XXI

La fragata F-111 ‘Almirante Bonifaz’, buque insignia del programa F-110.

La fragata F-111 ‘Almirante Bonifaz’, buque insignia del programa F-110.Navantia

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La fragata F-111 ‘Almirante Bonifaz’ es mucho más que un nuevo eslabón en la evolución de la flota. Su diseño responde a un modelo operativo basado en la versatilidad, la proyección oceánica y la supervivencia en entornos de amenaza avanzada. Se trata de un escolta de gran porte, con una eslora de 145 metros y un desplazamiento superior a las 6.000 toneladas a plena carga, características que la sitúan en la frontera entre una fragata pesada y un destructor ligero. Su capacidad de operar de forma autónoma en zonas alejadas, así como su elevado grado de automatización, hacen posible que sea tripulada por apenas 150 personas, una cifra notablemente inferior a la de buques de generaciones anteriores.

El diseño exterior ha sido optimizado para reducir su firma radar, térmica y acústica. El mástil integrado, uno de los elementos más visibles y al mismo tiempo más avanzados del buque, alberga los sensores principales en una única estructura compacta. Esta solución no solo mejora la eficacia de los sistemas embarcados, sino que también minimiza su vulnerabilidad frente a amenazas modernas.

El corazón operativo del buque se articula en torno al sistema de combate SCOMBA, desarrollado por Navantia sobre la base del reconocido sistema AEGIS. Esta integración de software nacional con hardware estadounidense refleja el grado de madurez alcanzado por la industria española en la gestión de sistemas complejos. El SCOMBA permite coordinar sensores, armas y plataformas con un alto nivel de automatización, reduciendo los tiempos de reacción y aumentando la precisión en la toma de decisiones tácticas.

Entre los sensores embarcados destaca el radar SPY-7, desarrollado por Lockheed Martin. A diferencia de los radares giratorios tradicionales, el SPY-7 emplea una tecnología de escaneo electrónico activo que genera múltiples haces de manera simultánea. Esto le permite seguir blancos aéreos y misiles balísticos en tiempo real, controlar armas y actuar como centro de gestión de combate con capacidad multifunción. En combinación con los misiles ESSM, la fragata adquiere una capacidad antiaérea muy superior a la habitual en buques especializados en guerra antisubmarina.

Una especialización antisubmarina sin precedentes en la Armada Española

Si bien el radar y la defensa aérea ocupan un lugar destacado en el diseño, la verdadera especialización de la F-110 reside en la lucha antisubmarina. El casco alberga un sónar de proa Thales UMS-4110, complementado por un sónar remolcado de profundidad variable CAPTAS-4. Estos equipos, operando de forma combinada en modo multiestático, permiten detectar y rastrear submarinos a grandes distancias, incluso en condiciones acústicas complejas. La información se puede complementar con datos proporcionados por sonoboyas lanzadas desde helicópteros embarcados.

En este ámbito, la nueva fragata cubre un vacío operativo importante, ya que la Armada no disponía hasta ahora de una plataforma con estas capacidades dedicadas. La suite de guerra antisubmarina ha sido seleccionada específicamente para misiones de escolta en convoyes, protección de unidades de alto valor o despliegues en zonas donde la presencia de submarinos hostiles representa un riesgo real.

Propulsión híbrida para un buque silencioso, veloz y autónomo

La planta motriz de la F-111 utiliza una configuración híbrida CODLAG, que combina motores diésel, propulsión eléctrica y una turbina de gas. Esta fórmula ofrece un equilibrio entre velocidad máxima y eficiencia energética. A velocidad de crucero, el buque puede alcanzar una autonomía de 4.600 millas náuticas, con un perfil acústico muy reducido gracias a la propulsión eléctrica, ideal para misiones de vigilancia antisubmarina. En situaciones que requieran rapidez, la turbina le permite alcanzar hasta 35 nudos, una cifra más que notable para un escolta de su tamaño.

Armamento completo para un perfil de combate multipropósito

La configuración de armas de la fragata F-111 'Bonifaz' responde a un criterio de equilibrio entre especialización y flexibilidad. Aunque su orientación principal es la guerra antisubmarina, la ‘Almirante Bonifaz’ incorpora capacidades ofensivas y defensivas que le permiten operar con eficacia en misiones de escolta, control marítimo o intervención rápida. Su pieza artillera principal es un cañón Leonardo de 127 mm, capaz de utilizar munición guiada de largo alcance. Esta capacidad le proporciona una opción precisa para ataques sobre objetivos costeros o navales sin necesidad de emplear misiles.

En la cubierta de proa se sitúa el sistema de lanzamiento vertical MK41, que incluye 16 celdas modulares preparadas para alojar misiles antiaéreos de medio alcance. Aunque esta cifra es inferior a la de las F-100, el diseño permite la configuración en cuádruple-pack, lo que multiplica por cuatro la cantidad de proyectiles disponibles. En una configuración estándar, el buque podría operar hasta 64 misiles ESSM, un volumen que supera al de muchas fragatas europeas especializadas en defensa aérea.

Recreación virtual en el mar de la fragata F-111 'Bonifaz'.

Recreación virtual en el mar de la fragata F-111 'Bonifaz'.NAVANTIA

En el costado del buque se integran dos lanzadores cuádruples de misiles antibuque Naval Strike Missile (NSM), fabricados por Kongsberg. Estos misiles sustituyen a los Harpoon y ofrecen una capacidad de ataque de precisión contra buques de superficie, con un perfil de vuelo sigiloso y alcance extendido. Para operaciones antisubmarinas, el buque cuenta con dos lanzadores de torpedos ligeros MK54 de 324 mm, en línea con las plataformas OTAN de su categoría.

En materia de defensa cercana, la fragata dispone de un sistema CIWS Sentinel RFG 25, diseñado para neutralizar amenazas en el último tramo de aproximación, como misiles antibuque o aeronaves. A ello se suman estaciones remotas con cañones de 30 mm y ametralladoras de calibre 12,7 mm. Está previsto que en futuras fases se incorpore un arma de energía dirigida, posiblemente un sistema láser, como refuerzo ante amenazas de saturación.

Un debate técnico entre el coste, la función y el diseño

La dotación de solo 16 celdas en el sistema de lanzamiento vertical ha generado cierta discusión en el entorno naval. Frente a las 48 de la clase F-100, esta cifra podría parecer limitada. Sin embargo, el diseño responde a una lógica operativa distinta. La F-110 no busca reemplazar a las fragatas antiaéreas, sino cubrir un rol que hasta ahora carecía de una plataforma dedicada: la guerra antisubmarina con medios avanzados. En ese contexto, la asignación de celdas se considera proporcionada a su función principal.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó los astilleros de Navantia en Ferrol, donde supervisó la evolución de la F-111 Bonifaz, bautizada así en en honor al almirante burgalés. 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó los astilleros de Navantia en Ferrol, donde supervisó la evolución de la F-111 Bonifaz, bautizada así en en honor al almirante burgalés. DEFENSA

El coste de las celdas VLS, junto con las exigencias de espacio y balance en un buque de estas características, también ha influido en la decisión. No obstante, la Armada contempla la posibilidad de ampliar la dotación en las dos unidades adicionales del programa, que se encuentran en fase de estudio. Esta opción permitiría reforzar el equilibrio general de la flota y dotarla de una mayor flexibilidad táctica en escenarios de alta demanda.

Tecnología digital a bordo de un buque que aprende, simula y se adapta

Entre las innovaciones más relevantes del buque destaca la introducción del gemelo digital, una réplica virtual que simula en tiempo real el comportamiento del buque y permite anticipar fallos, mejorar el mantenimiento y optimizar el adiestramiento. Esta herramienta opera con tecnologías de inteligencia artificial, redes neuronales y análisis predictivo, y está integrada de forma completa en la arquitectura del sistema de combate.

A ello se suma la fabricación aditiva a bordo, con impresoras 3D que permitirán fabricar repuestos durante la misión, aumentando la autonomía logística. El buque podrá fabricar ciertas piezas de repuesto durante la misión, sin necesidad de esperar reabastecimientos en puerto. Esta autonomía logística refuerza su capacidad de operar de forma prolongada en entornos alejados o en misiones de larga duración. El sistema de servicios integrados (SSI), por su parte, ha permitido reducir el cableado mediante una red inteligente que mejora la resiliencia y simplifica el mantenimiento.

Con estas capacidades, la ‘Almirante Bonifaz’ no solo cumple con las exigencias de su función principal. También anticipa un modo de operar en el que los buques no se definen únicamente por sus armas, sino por su capacidad de adaptación, de procesamiento de datos y de integración en escenarios navales donde la información, la velocidad de reacción y el sigilo son factores decisivos.

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