Burgos disfruta de la morcilla regada con compromiso solidario
La Llana de Afuera acoge la I Feria de la Morcilla de Burgos IGP

El evento se celebró en la Llana de Afuera.
La morcilla y Burgos van estrechamente relacionadas, pero, curiosamente, la capital no contaba con un evento que reivindicara un producto que, en palabras del director general de la IGP Morcilla de Burgos, Rafael González, no solo es muy bueno también "une". Y ese fue el sentimiento que se transmitió durante la I Feria de la Morcilla de Burgos IGP, celebrada en la Llana de Afuera, a los pies de la Catedral.
Desde primera hora de la mañana este extraordinario espacio del casco histórico fue un bullicio de preparativos para que todo estuviera listo desde las 11 de la mañana, en una jornada en la que se avistaba que el sol iba a apretar y, como explicaba Rodrigo Ibeas, el impulsor de la propuesta, "esperamos que sea un día bonito para la ciudadanía" y que se pueda seguir dando a conocer uno de los productos estrella de la gastronomía burgalesa.
El director general de la IGP Morcilla de Burgos mostraba su satisfacción por ser la primera edición que no solo gira en torno a un producto, lo hace alrededor de un día de "ilusión y sentimiento burgalés", ya que la exaltación de la morcilla que se pudo presenciar en la Llana de Afuera fue también un ejemplo de conexión entre instituciones, peñas y ONG, ya que el dinero recaudado por el consumo de pinchos y vinos de las denominaciones de Ribera y Arlanza se destinaría a colaborar en el desarrollo de proyectos impulsados por Atalaya, Amycos y Asociación Calzadas. La unión se ejemplificaba con la presencia también de representantes de la Fundación Caja Rural, el Ayuntamiento, la Federación de Fajas, Blusas y Corpiños, la Hermandad de Peñas y la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Morcilla de Burgos.
De ahí la apelación que hacía González a la unión, a "darnos cuenta de que juntos conseguimos cosas" y eventos de este tipo no solo reivindican la gastronomía, también el turismo, la industria.
También era un día especial porque sería la primera que los que se acercaran a la Llana de Afuera podrían disfrutar por primera vez en 55 años de los pinchos que ganaron en el último concurso del Buen Yantar que se celebra cada año en el Día de las Peñas, colofón de las fiestas de San Pedro y San Pablo. Pinchos que elaboraron las peñas Los Gamones, Blusas de San Esteban y la sociedad gastronómica Los Cucos. Además, incluido en este precio, se podría acompañar algunos de estos pinchos con la morcilla como ingrediente principal, con vino de la DO Ribera o DO Arlanza, servidos en vaso de cristal, gentileza de Fundación Caja Rural.
Otra opción era adquirir alguno de los pinchos elaborados por las agrupaciones Rincón de Castilla y El Monín. A la hora de comer se podía adquirir una tapa de olla podrida, con la base de la alubia de Ibeas, otro de los productos de referencia de la gastronomía burgalesa. Todo por el precio de 5 euros, que irán destinados a las tres organizaciones no gubernamentales ya mencionadas.
Javier Casado, director del Área de Negocio de Cajaviva Caja Rural, en representación de la entidad, destacó que la institución siempre se suma a proyectos que "aporten valor a la provincia", en este caso una iniciativa que parte del sector agroalimentario. A ello sumó, que el evento servirá para contribuir directa o indirectamente al desarrollo de iniciativas desarrolladas por Atalaya, Amycos y Calzadas, por lo que "se cierra el círculo". Por ello, recordó, "apoyaremos iniciativas que aporten valor a la provincia y hagan de Burgos un lugar mejor". Iniciativa que, confío, marque el inicio de un evento con vocación de continuidad.
Ese respaldo a las iniciativas que contribuyen al crecimiento de Burgos se vio recompensado con la entrega de un reconocimiento a esa labor por parte de los organizadores del evento.
A este respecto, el concejal de Festejos, César Barriada, indicó que "vamos a ver cómo evoluciona" una propuesta que, como indicaron sus impulsores, ha costado poner en marcha, en función de la respuesta de los burgaleses, para "ver las posibilidades de continuar con nuevas ediciones". En este sentido, el impulsor de la idea, Rodrigo Ibeas, se veía satisfecho con la celebración de esta primera cita en la que no se había marcado un objetivo en cuanto participantes, aunque lograr cerca de 3.000 personas sería un buen comienzo.
Para conseguir esta meta, la organización se hizo con 400 kilos de morcilla, a los que se sumaban 40 de chorizo, así como 20 de careta, oreja y manitas, a los que se sumaban en torno a 400 litros de vino.
El día elegido también era importante, en vísperas del Día de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de septiembre. Hasta finales del siglo XIX era el Día Grande de las fiestas de Burgos.