El calvario de una burgalesa de 82 años acosada por su maltratador: «No puede salir a la calle sola»
Su exmarido, en paradero desconocido tras quedar recientemente en libertad, está citado para un nuevo juicio rápido el 7 de octubre. Ni la cárcel ni las detenciones por saltarse la orden de alejamiento parecen frenarle porque está «obsesionado»

Un hombre detenido por violencia de género en una imagen de archivo.
Cuesta creer que maltratador reincidente, que ha pasado por prisión después de saltarse la orden de alejamiento hacia su expareja y lo sigue haciendo, vuelva a quedar en libertad tras su última detención. Y mientras tanto la víctima, de 82 años y vecina de Burgos, sintiéndose desamparada porque su exmarido, también octogenario, se encuentra en paradero desconocido.
Tan excepcional resulta este caso que Alternativa Sindical de Policía (ASP) no ha dudado en expresar públicamente su preocupación al respecto, solicitando además prisión provisional para este hombre al que la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), y toda la Comisaría Provincial, tiene en el punto de mira.
«Estamos estupefactos», declaraban fuentes del sindicato a este periódico tras poner de manifiesto que el acusado, encarcelado al menos en un par de ocasiones por saltarse la orden de alejamiento, rompió la pulsera electrónica que debe llevar, sí o sí, para evitar que se acerque a la mujer. Y aunque la Policía permanezca ojo avizor, las mismas fuentes temen que esta pasividad judicial se traduzca en «hechos luctuosos con los que nos echamos las manos a la cabeza».
Exactamente lo mismo opina el abogado de la víctima, Jorge Ignacio Sainz. Su clienta está «muy asustada», hasta el punto de que «no puede salir a la calle sola». En todo caso, avisa previamente a sus hijos o a la propia Policía Nacional. No es para menos, ya que su exmarido fue inicialmente condenado por violencia de género, con agresiones físicas acreditadas en los tribunales, y desde entonces no ha dejado de estar en vilo.
El hombre padece -teóricamente- «cierto deterioro cognitivo». No obstante, una prueba pericial forense determinó que «exageraba y era plenamente consciente de lo que hacía»
El letrado no oculta además su «extrañeza» tras lo sucedido en el último juicio rápido. Dado el historial de este hombre, considera lógico que se hubiese dictado prisión preventiva. Aparte, lamenta que su clienta no pudiese prestar declaración en dicha vista porque le avisaron con «dos horas de antelación». Tiempo insuficiente, según remarca, para trasladar a la víctima dependencias judiciales o conseguir un poder para representarla.
El acusado deberá presentarse en el juzgado el 7 de octubre para un nuevo juicio rápido. Según fuentes de toda solvencia consultadas por este periódico, ha llegado a «hacerse heridas en los brazos» para quitarse la pulsera. De hecho, en una de sus detenciones fue sorprendido «sacando dinero de un cajero para comprar herramientas en una ferretería» con el fin de liberarse del dispositivo.
Con varias idas y venidas desde ciudades como Gijón o Valladolid, el maltratador padece -teóricamente- «cierto deterioro cognitivo». No obstante, la prueba pericial forense que se le practicó antes de su última entrada en prisión determinó, a grandes rasgos, que «exageraba y era plenamente consciente de lo que hacía». Lo que está claro, y así lo subraya Sainz, es que está «obsesionado» con su exmujer y ella corre un grave peligro.