"Manjón fue un visionario y Burgos tiene todavía pendiente recuperar su figura"
La Fundación Círculo y la Institución Fernán González editan la obra "casi definitiva" sobre el sacerdote y pedagogo de Sargentes de la Lora, fruto de la investigación de Andrés Palma, doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Granada, la otra tierra del impulsor de las Escuelas del Ave María

El autor del libro 'Andrés Manjón. Una historia en la historia', Andrés Palma, en el centro, con René Payo (Institución Fernán González) y Emilio de Domingo (Fundación Círculo).
El profesor e investigador Andrés Palma Valenzuela, doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Granada, lo tiene claro: su tocayo, el padre Manjón, "fue un visionario". No es baladí su conclusión, pues lleva tres décadas entregado a estudiar la obra y la figura del sacerdote y pedagogo nacido en Sargentes de la Lora. Fruto de este conocimiento profundo nace precisamente 'Andrés Manjón. Una historia en la historia', la obra "casi definitiva" sobre el creador de las Escuelas del Ave María, impulsada por la Fundación Círculo y la Institución Fernán González.
Casi 500 páginas recogen los hallazgos de las investigaciones de Palma, que recalaba en Burgos para la presentación de un libro en el que se funden las dos tierras del protagonista, escenarios del inicio y el final de una vida volcada en la formación "integral e inclusiva, empezando por los más desfavorecidos, especialmente las mujeres y los niños de la calle".
Según Palma, la figura del pedagogo burgalés, defensor de la enseñanza activa y al aire libre, es hoy "de una actualidad sorprendente", lo que, a su juicio, convierte en "un acto de justicia" su "plena recuperación". Es esta, sin embargo, una asignatura "todavía pendiente" para su provincia natal. No así para la que lo acogió ya como catedrático tras su paso por otras ciudades y en la que desplegaría su revolucionario modelo educativo, con especial mimo e impacto en el Sacromonte, donde funda su obra capital. En Granada, más aún al calor del centenario de su fallecimiento en 2023, su figura emerge como "puente, pues no enfrenta, no crispa, sino que une sensibilidades muy distintas" y provoca reconocimientos unánimes tanto políticos como universitarios.
Agradecía Palma a la Institución Fernán González su empeño por dar a Manjón el valor y el lugar que merece. A ello quiere contribuir la obra que rubrica, lejana, aseguraba, de la arqueología dada la contemporaneidad de sus aportaciones, nada caducas, vigentes de hecho en normas recientes "que, curiosamente, se presentaban como grandes descubrimientos". "Vale la pena", pues, consideraba el experto, ahondar en la vida y obra de Manjón.
El autor recordó que el sacerdote nacido en 1846 llegó a crear antes de su muerte, en 1923, una red de cerca de 400 centros educativos dentro y fuera de España, extendiendo su método a lugares tan lejanos como la costa caribeña de Colombia o zonas del Amazonas. Su propuesta pedagógica -basada en el juego, el contacto con la naturaleza y la formación moral y social- lo situó, según Palma, a la altura de la Institución Libre de Enseñanza, "aunque con un enfoque ideológico distinto" que bien pudo posteriormente lastrar su imagen, vinculada por "situaciones ajenas a él, ocurridas tras su fallecimiento" a la dictadura franquista.
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En este sentido, en su intervención, el investigador de la Universidad de Granada insistió en que el libro que presentaba busca "superar los tópicos y los silencios" y mostrarlo no solo como un sacerdote que trabajó con los marginados, sino como "un catedrático que invirtió su vida y sus bienes en la educación como forma de amor". Porque "quien no sabe amar no sabe educar", afirmó, en referencia a una de las máximas del pedagogo granadino, que el propio Palma, fascinado por este "personaje inagotable" procura recordar siempre que puede a sus alumnos.
El volumen constituye una investigación exhaustiva y actualizada que reúne fuentes inéditas, como el cuaderno de viaje que Manjón escribió en su traslado desde la Universidad de Santiago a la de Granada. Aquellas letras en marcha ilustran la portada del libro, del que se ha editado una tirada limitada de 100 ejemplares. Este trabajo deparaba además alguna sorpresa para el autor. Le permitió, por ejemplo, acceder a los distintos testamentos del sacerdote en el Colegio Notarial de Granada. "Hizo cuatro y es muy interesante hacer un estudio crítico-analítico-comparativo para ver cómo evolucionaban distintos aspectos", explicaba con entusiasmo. Otros hallazgos, que los hubo, prefería omitirlos para motivar a los lectores a dar con ellos entre las páginas de 'Andrés Manjón. Una historia en la historia'.
Por su parte, el director de la Institución Fernán González, René Payo, coincidía con Palma en la urgencia de este trabajo para poner en valor a una figura que "se ha ido diluyendo con el paso del tiempo, a pesar de la benemérita labor de instituciones como la Asociación Manjoniana de Burgos". Recordó, al hilo, que más allá del colegio público que lleva su nombre, el monumento restaurado en la avenida de Valladolid o la lápida instalada en la Diputación Provincial, "buena parte de los burgaleses desconoce el verdadero significado de este ilustrísimo coterráneo". Fue, precisamente, ese olvido progresivo el que llevó a la institución que representa a impulsar este nuevo estudio.