El Correo de Burgos

De investigado por vender drogas y objetos robados a inquiokupa en un bar de Burgos

El dueño de un local de la calle Santa Clara demanda a su arrendatario, bajo el foco de la Policía y con rentas impagadas, por no devolverle las llaves una vez vencido el contrato de alquiler

El bar, ubicado en la calle Santa Clara, ha sido objeto de múltiples intervenciones policiales.

El bar, ubicado en la calle Santa Clara, ha sido objeto de múltiples intervenciones policiales.ECB

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Se ganó la «mala fama» a pulso. La suya propia y la del bar que alquiló, en la calle Santa Clara, para dedicarse a algo más que servir consumiciones en barra. El hostelero en cuestión, de 43 años, es de sobra conocido por la Policía Nacional y Local. Muchas son las redadas que se han realizado en el establecimiento y, en más de una ocasión, acabó siendo detenido. No solo por un presunto delito de tráfico de drogas, sino también por almacenar objetos robados.  

A pesar de semejante currículum, el arrendatario de este negocio ha seguido suministrando hachís, tal y como pudo constatar en su momento la Policía Local, pese a carecer de luz eléctrica. Y en calidad de inquiokupa, ya que el contrato de alquiler ha vencido y se niega a entregar las llaves a su propietario. Por si fuera poco, acumula rentas impagadas y, a día de hoy, la deuda ya ronda los 5.000 euros

Sabiéndose «damnificado», el dueño del local decidió emprender acciones legales. Su abogado, Alberto Ibáñez, interpuso el pasado 23 de julio una demanda de desahucio contra el hostelero. Teniendo en cuenta que agosto es un mes inhábil en los juzgados, confía en que se admita a trámite lo antes posible. En este caso, además, no cabe posibilidad alguna de que el denunciado evite el desalojo vía enervación al vencer el contrato y verse en la obligación de entregar las llaves antes del 1 de septiembre. 

Al margen del perjuicio generado por esta situación, el propietario debe lidiar ahora con la mala reputación del establecimiento por culpa de quien hasta hace no mucho era su arrendatario. «La gente cree que (el bar) es problemático», subraya su letrado a sabiendas de que las actividades ilícitas cometidas en su interior, de las que su cliente es totalmente ajeno, podrían generar problemas a la hora de alquilar. O de vender, llegado el caso. 

Por otro lado, Ibáñez desmiente que el local haya sido clausurado. Cierto es que se han realizado inspecciones por parte del Ayuntamiento, pero no le consta que se haya tramitado expediente alguno decretando el cierre. De hecho, se ha preocupado de consultar en distintas administraciones, como la Junta de Castilla y León, sin obtener confirmación alguna. Aun así, volverá a insistir para que le informen «de manera fehaciente». 

A lo largo de este año, varias han sido las intervenciones policiales llevadas a cabo en este bar. La más llamativa, de puertas hacia fuera, se produjo a mediados de mayo a raíz de un violento altercado nocturno protagonizado por un hombre que amenazó con un arma blanca a distintas personas que se encontraban en las inmediaciones. Ya en julio, el hostelero fue detenido tras el hallazgo de 14 envoltorios de hachís distribuidos por el local. Ese mismo mes, la Policía Local localizó un vehículo de movilidad personal (VMP) cuyo robo había sido previamente denunciado. En dicha ocasión, la Unidad Canina de la Policía Local también detectó drogas.

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