De Bélgica a España para poner a Burgos de moda
En plena pandemia, después de quedarse en el paro, Franck Lionel inició una nueva vida en la ciudad natal de su pareja sin intuir que acabaría organizando la Fashion Week Burgos. La tercera edición se celebrará el 21 de marzo

Franck Lionel, promotor de la Fashion Week Burgos.
La vida puede dar muchas vueltas. Algunas imprevisibles, maravillosas y de largo recorrido. Como perder el trabajo y reinventarse al cabo de un tiempo en un sector completamente desconocido. Como dejarlo todo, sin mirar atrás, para encontrar un nuevo lugar en el mundo. Como Franck Lionel, asesor comercial y experto en marketing, reorientando su carrera al mundo de la moda. De Bélgica a Burgos, desde cero y con el firme objetivo de abrirse camino en una ciudad de la que se enamoró perdidamente en su primera visita.
En el paro por culpa del maldito covid, Franck y su pareja, María Juez, decidieron iniciar una nueva andadura en tierras castellanas junto a su hijo. Lo primordial era aprender español y se puso manos a la obra. No tardó en encontrar empleo, pero la vocación emprendedora latía con fuerza. Fue su hermano Stéphan, organizador de Mister Black Belgium, quien le animó a dar el salto a las pasarelas. «Vio que había mucho potencial. Y aunque no sabía nada, tengo un título de marketing y estudios de mercado». Cuando se quiso dar cuenta, ya había impulsado la primera edición de Fashion Week Burgos.
Burgos
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Le costó sudor y lágrimas sacar adelante el proyecto. Pero lo hizo, en 2024, y ahora mismo afronta la tercera entrega. Será el 21 de marzo en el hotel Abba. En una sala cuyo aforo ronda las 180 personas de pie y la plena convicción de que «será más grande» que las dos citas anteriores. Sobre todo desde la «parte emocional», avanza, porque «lo más importante es la energía» que desprenden tanto las modelos como las diseñadoras.
«A diferencia de un certamen de misses, el objetivo aquí es enseñar el talento burgalés». Nada de promocionar propuestas de fuera. Lo fundamental es poner a Burgos de moda y demostrar que, aunque no lo parezca, la creatividad no solo se concentra en las grandes urbes.
No ha sido fácil, como decíamos hace un par de párrafos, llegar hasta aquí. Franck ha perdido ya la cuenta de las puertas a las que llamó en busca de patrocinadores. Todas se cerraban. También la de ciertos hoteles con excusas peregrinas como que «no tenían tiempo o era muy caro». Dada su experiencia, el promotor de la Fashion Week Burgos cree que el principal handicap reside en que «no soy nativo». Además, ha percibido alguna que otra actitud recelosa -por no decir racista- debido a su color de piel.
Tuvo la suerte, eso sí, de cruzarse con personas «increíbles» como Pilar Sanmartín, de la clínica Nueva Vida. O la hija de ésta, Elsa, diseñadora jefa del evento. El apoyo de ambas resultó fundamental para que el proyecto siguiese adelante. Del mismo modo, tampoco se olvida de su amigo Guzmán Espinosa (Dj Güesp), acompañante musical durante los desfiles «desde el primer día».
Lo mejor de esta aventura, confiesa Franck, es precisamente eso: «crear amigos, vínculos, una familia». Por contra, lo peor de este mundillo es que «hay muchas personas celosas que te intentan desmotivar».
Idéntica opinión tiene del asunto Sara Díez, recién nombrada Miss Burgos y modelo de la próxima edición de la Fashion Week. «La gente se cree que hay mucha competencia, pero en realidad hay muy buen ambiente». No obstante, coincide al lamentar que «hay mucha gente mala, fría y amargada que te quita las ganas». Por no hablar de que la moda, a día de hoy, «no tiene tanta visibilidad en Burgos».

Franck Lionel y Sara Díez, Miss Burgos 2026.
Aunque sea contra viento y marea, Fashion Week Burgos sigue remando. «Me encanta descubrir cosas nuevas, aunque en un principio la moda no era algo que me llamase la atención», remarca Franck dejando claro que su afán por aprender día a día permanece intacto. Por otro lado, resta importancia al hecho de rondar los 18.000 seguidores en Instagram. Buenas cifras para una cita que todavía no ha cumplido su tercer año de vida, desde luego. Sin embargo, la realidad es bien distinta porque «muchas personas que te siguen nunca te dan un like o comparten tus cosas».
Pico y pala, no queda otra. Después del éxito de la anterior convocatoria, con aforo completo en la Riviera y «cerrando la puerta porque no podía entrar más gente», Franck confía en consolidar su propuesta para ir dando mayores zancadas. De entrada, le encantaría que el evento se prolongase durante más días o que pueda celebrarse varias veces al año. Lo que no se plantea, al menos por ahora, es montar una agencia de modelos. Sería harina de otro costal, con una estructura «mucho más grande» y la necesidad de contar con «gente que enseñe de manera profesional». Lo importante, por ahora, es mantener la ambición caminando sobre seguro. Después ya se verá.