Mercosur, en el punto de mira del campo burgalés: «Sin nosotros no hay comida»
Una nueva tractorada se moviliza frente a la Subdelegación del Gobierno para denunciar el escenario de «ruina, hambre y esclavitud» que plantea este acuerdo, cuya firma parece inminente

Tractorada en Burgos contra Mercosur.
Desde Villalbilla hasta la Subdelegación del Gobierno. Cerca de medio centenar de tractores irrumpieron este jueves en Burgos para denunciar el futuro acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Si nada lo frena, ni siquiera las protestas que se están llevando a cabo en diferentes países, el pacto se formalizará el 12 de enero.
Bajo el amparo de la Asociación de Agricultores y Ganaderos Unidos de Burgos (AGU), un grupo de manifestantes aguardaba la llegada de los tractores a las puertas de la Subdelegación mostrando una gran pancarta en la que se refleja su férrea oposición a un acuerdo que conllevará «ruina, hambre y esclavitud».
«Vamos a dejar de depender de los agricultores que tenemos en España», lamenta Marta Llorente, ganadera y viticultora de Zazuar (Ribera del Duero). Sabe, al igual que el resto del sector, que «van a importar carne de fuera que no sigue los mismos controles que nos exigen a nosotros». Pero poco parece importar que «empeore la calidad de la carne». El ministro de Agricultura, Luis Planas, «tiene clarísimo que esto va a ser algo bueno».
Llorente lleva años dejándose la piel en el campo y su explotación. No se resigna, aunque le apena comprobar que «el resto de la gente en Europa puede movilizarse en condiciones porque no tiene el pie sobre el cuello como nosotros». En España, sin embargo, «por salir a la carretera con los tractores nos ha frito a multas y denuncias».

Concentración de la Asociación de Agricultores y Ganaderos Unidos de Burgos (AGU) frente a la Subdelegación del Gobierno.
«Cuando todos los agricultores estamos en contra, por algo será», esgrime mientras hace un llamamiento a la ciudadanía para que respalde este tipo de protestas. «La sociedad tiene que darse cuenta de que sin nosotros no hay comida», apostilla, antes de advertir lo que ocurrirá en un futuro no muy lejano. «El día que dependamos de otros países que nos traen esa alimentación, van a poder hacer con nosotros lo que quieran. Van a subir los precios y no vamos a tener opción de comprar productos de aquí porque no habrá explotaciones».
Más claro, agua. Mercosur supone, tal y como reiteran los profesionales del sector primario, un ejercicio de competencia desleal y generará, previsiblemente, problemas de salud pública al no exigirse los mismos controles de trazabilidad. A mayores, tanto Llorente como el resto de miembros de AGU dan por sentado que la despoblación en el medio rural aumentará exponencialmente.
«¿Dónde está la agricultura y la ganadería? ¿Dónde está la gente que nos dedicamos a esto? En los pueblos, trabajando los 365 días del año», sentencia. Mucho se teme que el medio rural acabe «muriendo». No solo por Mercosur, sino también por «tanta normativa absurda y burocracia estéril». Aparte, no le parece de recibo que «desde un despacho nos impongan qué cultivo tenemos que sembrar».
Aunque la esperanza es lo último que se pierde, Llorente considera que las manifestaciones tendrían «mucho más efecto» si todas las organizaciones profesionales agrarias (Opas) remasen en la misma dirección. El problema, a su juicio, reside en que «cada uno va por su lado». De ahí que en su día, cuando «nuestras organizaciones no se movilizaron, los agricultores salimos por nuestra cuenta».
«Me da igual que sea UPA, COAG, Asaja, UCCL o los independientes. Nos da igual las banderas que se pongan en los tractores, tenemos que salir a la calle todos juntos», enfatiza esta resiliente ganadera burgalesa a sabiendas de que «la única manera para que podamos ser escuchados es hacer ruido». Y que quede claro: «No somos maleantes. Somos gente de campo y lo único que queremos es que se nos escuche».