La final regional de la First Lego League reúne a 260 jóvenes de cuatro comunidades en Burgos
La UBU organiza esta décimo quinta edición con la mirada puesta en abril en el que reunirán a 1.200 chavales de 60 equipos en la final nacional. Un reto que busca fomentar las vocaciones científicas que ya empiezan a llegar a la universidad.

El grupo Arqueobots de Soria intentan arreglar los problemas de última hora en la sala de entrenamiento de la First Lego League Burgos.
La First Lego League ha vivido su décimo quinta final regional en la Universidad de Burgos (UBU). Un encuentro que reunió a 260 niños de 24 equipos procedentes de ocho provincias del entorno. Todos ellos llevan desde principios de curso elaborando proyectos y estrategias en torno a las piezas de Lego. «Es importantísimo el desarrollo de la cultura científica y tecnológica en los más pequeños, no solo por su incorporación a la universidad sino por la propia sociedad porque estos perfiles van a ser cada vez más necesarios», remarcó al respecto el rector de la UBU, José Miguel García.
La final regional en Burgos, se celebraba otra en Salamanca al mismo tiempo, planteaba un reto tecnológico arqueológico. «El reto de este año viene como anillo al dedo a Burgos, es la arqueología y tienen que dar una solución a una situación arqueológica razón por la que Burgos acogerá la final nacional», señaló el responsable de la Unidad de Cultura Científica de la UBU, Jordi Rovira. De esta manera se logra, además, «la plena integración de toda la parte de humanidades más clásica con la tecnología que han ido por separado pero ahora es la integración de ambas la que va dar oportunidades», señaló el rector de la universidad de burgalesa. Un ejemplo expusieron fue la labor científica, tecnológica y de ciencias sociales de Atapuerca pero también el trabajo arqueológico de los dinosaurios de Salas o el yacimiento romano de Clunia.
En la sala de ensayo los diferentes grupos probaban sus piezas y sus robots. Establecían los itinerarios programados y repasaban cada uno de los pasos. Entre ellos el grupo de Arqueobots del colegio CEO La Sierra de Prádena en Segovia. Es la primera vez que participan con el grupo de 6º de Primaria y un grupo de tercero que compiten en la categoría Explorer. Entre los más pequeñines. Estaban ofuscados porque el robot no hacía caso. «La cosa es que hay que montar, mandar, dar la orden... y no sale», explicaba ofuscadas Paula y Sofía que ya tiene en la mira repetir si se puede el año pasado y mira a la ingeniería como una salida para sus estudios en el futuro.

Un grupo de Primaria se encarga de preparar su robot antes del último asalto de la competición.
Antes le toco salir al grupo del colegio público Vadillos. Ellos jugaban en casa. Y 145 puntos acabaron llevándose para alegría de Irene, Samuel, Martín y Gonzalo que representaron a sus compañeros. Porque este ha sido un trabajo del curso y de toda la clase. «Es un proyecto de clase, en Vadillos tenemos dos grupos, de 5º de Primaria empezamos con el proyecto de innovación sobre arqueología, se ha elegido los que más han gustado y, entre todos, se han ido preparando el proyecto que es el juego del robots y vamos probando y ensayando con ellos que aprenden a programar y cómo resolver las misiones», explica su tutor David Ureta.
Durante la mañana se han presentado algunos problemillas. «al principio creamos un robot diferente, pero vimos que no funcionaba porque tenía dos motores de potencia grande en las ruedas y de potencia pequeña en las herramientas pero vimos que algunas misiones teníamos que utilizar fuerza en las herramientas y lo cambiamos», explican los chavales. Muestran con orgullo las herramientas de su robot: el martillo del abuelo, el cepillo de cenicienta, el martillo de Thor, el dedo de Eté o el brazo de Sansón, entre otros.
El reto de esta cita está en generar vocaciones científicas. Tras 15 ediciones en la UBU son conscientes que se está logrando. «Tenemos un compañero en la UBU que fue entrenador en los primeros años y nos comentaba eso que de los que el entrenaba están estudiando ciencias y tecnología colocados en Estados Unidos, en Vitoria, pero todos han acabados vinculados con la ciencia y la tecnología y yo creo que esto sí tiene que ver», remarcó Rovira.

El equipamiento de los concursantes también puntuaba en la competición y sombreros de explorador y el tradicional salacot que Carbonell llevaba por Atapuerca estaban muy visibles.
Final nacional, el 11 de abril
Tras las finales regionales llegará la final nacional dentro de poco más de un mes que se celebrará en el Fórum Evolución. Una paso previo para la final internacional en el que en la Politécnica Superior se han clasificado el grupo de Blanca de Castilla, que también fue reconocido con el premio al compañerismo, y Grat Anunciata, que se clasificó en primer lugar y también recibió el premio a mejor comportamiento del motor. La final se celebrará el 11 de abril con 1.200 participantes procedentes de toda España con 35 grupos pequeños y 60 de más mayores. En total la tecnología a través de los robots Lego reunirá a 3.500 personas durante ese fin de semana.
Además de los dos grupos ganadores que han pasado a la final, también se ha reconocido la labor de Legocraks (primer premio valores First Lego League y mejor entrenadora), Pinarillo Crew (excelencia en Ingeniería) Miguelito Tema (jóvenes promesas), Trueba Lego Club Espinosa (segundo premio a proyecto de innovación), Castilla Lego Bots (segundo premio proyecto innovación) y Lego AM de Soria (segundo premio valores First Lego League).