El Correo de Burgos

ELECCIONES 15-M 2026 CASTILLA Y LEÓN

Javier Antón (Podemos): «Hay que convencer a la gente de que no vote banderas sino políticas reales»

Tan solo es la cara visible, junto a Aldara López, de un proyecto colectivo. Militante antes que político, defiende con sosegada vehemencia el derecho a la vivienda sin hacer «brindis al sol»

Javier Antón, candidato de Podemos a las Cortes por Burgos, en la calle Vitoria.

Javier Antón, candidato de Podemos a las Cortes por Burgos, en la calle Vitoria.ÓSCAR CORCUERA

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Burgos

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Se enroló en Podemos después de las elecciones generales de 2023. Justo cuando «más falta hacía» porque lo fácil, en aquel momento, era renegar o -directamente- echar pestes de la formación morada. Le parecía «bastante insoportable todo lo que estaba pasando en la izquierda» y tuvo claro que tanto Irene Montero como Ione Belarra «creían en el proyecto e iban a darlo todo para mejorar la vida de la gente».

Licenciado en Comunicación Audiovisual y con estudios de marketing, Javier Antón (Burgos, 1985) empezó a politizarse a raíz de la invasión de Irak. Hijo de la crisis de 2008, el 15M le supuso un «punto de inflexión total». Después de militar en Democracia Real Ya, se buscó la vida en el extranjero. A raíz de la pandemia, de nuevo en casa, se sacó dos FP y recibió sendos premios extraordinarios de la Consejería de Educación por atesorar el mejor currículum académico. Actualmente, trabaja como técnico de mantenimiento y no le ha quedado otra que cogerse vacaciones para afrontar una campaña electoral en la que promete dejarse «la piel». Su filosofía de vida, más allá del plano político, se basa en «arrimar el hombro en las duras». Más que nada, porque «cuando las cosas van bien, es muy fácil subirse al barco y besar el escudo».

Pregunta. ¿Cómo se vive una campaña en primera persona?

Respuesta. Compatibilizar tu trabajo con una actividad política intensa es muy complicado. Exige tiempo y tienes que sacrificar mucho de tu vida personal. Por suerte, tengo compañeras y compañeros al lado que son ejemplo a seguir. Gente que limpia portales, camareras, trabajadores en fábricas… Cuando hablamos de los problemas de la clase trabajadora es porque los conocemos en nuestras propias carnes.

También lo afronto con toda la ilusión del mundo. Somos un partido con pocos recursos y no podemos hacer una campaña de 15 días. Tenemos que hacerla a largo plazo. Por eso organizamos espacios culturales, mesas informativas y hemos ido a los pueblos con propuestas para el medio rural. Además, participamos en todas las manifestaciones contra la incineradora y contra los aparcamientos en altura; las del 8M, Burgos con Palestina o Acción por la Paz. No solo haciendo bulto, sino también proponiendo trabajo real y aportando nuestros recursos, tanto humanos como materiales.

P. ¿Qué le animó a encabezar la candidatura?

R. Encabezo la lista junto a Aldara López, nuestra referente en feminismo y antifascismo. Por desgracia, mucha gente tiene reparos a la hora de ir en una lista electoral. Gente mucho más válida que yo, probablemente, que por circunstancias personales no ha podido dar este paso. A mí me eligieron en las primarias, no lo hago por aspiración personal. Lo único que espero es que obtengamos el mejor resultado posible, dejarme la piel el tiempo que pueda estar y dar paso al siguiente porque, sinceramente, creo que esto desgasta muchísimo.

P. La izquierda, de nuevo, se presenta dividida.

R. A mí lo que me interesa es la unidad de base y programática. Juntarse cuando vienen elecciones me parece una posición cobarde.

Podemos Burgos tiene propuestas políticas que llevamos trabajando desde hace muchísimo tiempo como el Plan de Vivienda Municipal, que es escalable a nivel autonómico. Se trata de que la Junta conforme un parque de viviendas, de titularidad pública, con un alquiler asequible basado en el IPREM que también contemple un factor de corrección para que, según la situación socioeconómica de la gente, se pueda modular.

Esto es lo que realmente interesa y por lo que también decido presentarme, porque tenemos propuestas políticas de calado y hemos demostrado arrojo para llevarlas a cabo.

«En los últimos cinco años, el precio del alquiler ha subido en Burgos un 35%. ¿A qué trabajador le han subido tanto el sueldo en este tiempo? Es insostenible»

P. ¿Qué plantean exactamente para Burgos en materia de vivienda?

R. Nuestro plan es muy conservador. Con esto quiero decir que se podría llevar a cabo en menos tiempo, pero preferimos no hacer un brindis al sol. Burgos 47 propone 2.000 viviendas para la ciudad -y otras 2.000 en el resto de la provincia- en régimen de alquiler accesible y bajo titularidad pública. Es decir, que el Ayuntamiento sea el propietario y que esa propiedad nunca nunca varíe.

Partimos de esta premisa. ¿La gente qué quiere: una vivienda o un hogar? Aunque parezcan sinónimos, la vivienda es un bien inmueble y el hogar un espacio que provee las condiciones para desarrollar tu proyecto de vida. ¿Qué ocurre? Que antes de tener un hogar hay que pasar por una vivienda. Eso hace que la gente tenga que hipotecarse y dedicar recursos económicos importantes, en muchas ocasiones por encima del 35% de sus ingresos, para conseguir ese hogar. Y claro, así se genera una situación de dependencia para la clase trabajadora en la que mucha gente aguanta abusos que de otra forma no aguantaría. Por eso creemos que un plan de vivienda pública es libertad con mayúsculas, ya que el pago del alquiler estará adaptado a mi condición económica.

P. ¿Por qué 2.000 viviendas?

R. En Burgos hay alrededor de 6.000 viviendas en alquiler y del orden de 4.600 vacías. La Administración pública tiene muchas herramientas para conformar un parque de vivienda pública. Mediante el derecho de retracto, por ejemplo, que se ha aplicado en Valencia o Barcelona. Si tú mañana quieres vender tu casa, el Ayuntamiento te la puede comprar. Aparte, se podría desafectar bienes inmuebles de otras administraciones que se están cayendo a cachos.

Este alquiler asequible no iría a los presupuestos del Ayuntamiento. Lo que planteamos es que todas esas rentas vayan a un fondo intocable destinado a reformar las viviendas para que siempre sean dignas. Porque no imaginamos cómo vive mucha gente en nuestra ciudad. Lo veo en mi trabajo, en gente mayor y joven. Es un problema transversal de toda la sociedad. Sobre todo cuando en Burgos, durante los últimos cinco años, el precio del alquiler ha subido un 35%. ¿A qué trabajador le han subido tanto el sueldo en este tiempo? Es insostenible.

P. ¿Y escalable...?

R. Es cuestión de hacer números. Proponemos desarrollar Burgos 47 en 20 años, lo cual significaría hacer 100 viviendas al año. El coste lo basamos en el Plan de Vivienda del Ayuntamiento, que establece un precio de unos 150.000 euros por vivienda. Hablamos de 13 millones de euros al año en una ciudad con más de 250 millones de presupuesto anual y unos 30 millones consignados para obras. Si lo extrapolamos a la economía doméstica, estamos hablando de una cantidad irrisoria. Y aunque lo planifiquemos a 20 años, para no pillarnos los dedos, estoy convencido de que se podría hacer en mucho menos tiempo.

«Queremos que se reabra el Tren Directo. Al final, la línea se cerró porque el Ministerio de Transportes y la Junta de Castilla y León la mataron»

P. Servicios públicos, el segundo pilar de su programa.

R. Este Gobierno -y la derecha en general- se apoya en la colaboración público-privada, que no es más que una herramienta para desviar dinero público a manos privadas. Los ejemplos más flagrantes son el Hospital Universitario de Burgos y las residencias de mayores. El HUBU nos cuesta 90 millones al año y nos va a terminar costando 2.000. Además, la Junta invierte mucho en atención hospitalaria mientras deja la Atención Primaria de lado. ¿Por qué? Porque prefieren la foto cortando una cinta en un hospital, pero lo que realmente mejora la vida y la salud de la gente es la Atención Primaria y tener acceso a alimentos saludables y asequibles.

En cuanto a las residencias, de unas 7.500 plazas que hay en la provincia tan solo 1.300 son públicas. ¿Cómo se revierte esto? Mi apuesta es muy clara y directa: estatalizar esas empresas porque hay una necesidad que justifica el bien común. Tenemos una población muy envejecida y el coste oscila entre 1.800 y 3.000 euros. ¿Cuánta gente puede pagar eso? Hay personas que no pueden valerse por sí mismas y, en todo caso, necesitan asistencia domiciliaria. En la ciudad y en el medio rural, por lo que defendemos el derecho a envejecer dignamente en los pueblos.

P. Para eso habría que invertir en transporte, ¿no?

R. Burgos tiene una línea de ferrocarril que vertebra toda la provincia de sur a norte. Es el Tren Directo a Madrid que pasa por Aranda, Lerma, Burgos, Briviesca y Miranda. Queremos que se reabra y para ello proponemos que Castilla y León cuente con una Ley Territorial de Transporte que permita definir cuáles son los ejes estratégicos de nuestra Comunidad. Así, el Ministerio tendría la garantía de que la Junta, si la línea se reabre, corre con la parte del gasto que le corresponde. Al final, la línea se cerró porque ambas administraciones la mataron. La Junta no quería pagar la parte que el Ministerio le reclamaba y al Ministerio, una vez colapsado el túnel de Guadarrama, dejó de interesarle. El servicio, además, tendría que ser frecuente. No vale con poner un tren, hay que cubrir las necesidades de la gente.

«¿Qué más tiene que pasar para darnos cuenta de que el PSOE no es de izquierdas sino un partido de derecha que defiende alguna política social?»

P. Es todo muy transversal.

R. Todo se entrecruza. También apostamos por una red pública de supermercados. El campo no obtiene precios justos por su producción y la gente no consigue llenar la nevera porque los precios están disparados. Si somos capaces de subvencionar el transporte o muchas industrias porque dan trabajo y son estratégicas, también interesa que nuestro campo tenga unos precios justos y mantener nuestra autonomía productiva. Con esta red, los agricultores, los ganaderos y cualquier industria agroalimentaria percibirían precios justos mientras se fomenta el acceso a productos saludables y de kilómetro cero.

Luego está el problema de los incendios forestales. Podemos lleva 10 años diciendo en las Cortes que hay que apostar por la prevención. En vez de eso, se ha precarizado a los trabajadores mientras se abandonaba el medio rural.

La gestión política es nefasta. Yo no tendría el cuajo de publicar una oferta de trabajo en la que se busca gente para retenes contra incendios sin experiencia previa. Me parece criminal esta política de tierra quemada. Del PP y Vox, pero también del PSOE cuando compra el marco de la gestión público-privada.

P. En clave electoral, el PSOE fundamenta su estrategia en el voto útil para echar a Mañueco.

R. ¿Cuántas campañas electorales llevamos al PSOE escuchando apelar al voto útil? Y la gente se lo ha dado, desde Felipe González, con mayorías absolutas. ¿Qué más tiene que pasar para darnos cuenta de que el PSOE no es de izquierdas sino un partido de derecha que defiende alguna política social? Ya hemos visto cuál es la diferencia entre gestionar una crisis con el PSOE en solitario y con gente de izquierdas en su Gobierno. Se vio en durante la pandemia, con un escudo social en el que Podemos se partió la cara para que la gente conservase sus puestos de trabajo.

P. 40 años del PP en Castilla y León. ¿Cómo los resumiría?

R. Como una red clientelar. Una vez le oí decir a alguien que el PP tenía más implantación que el Sacyl en Castilla y León. Y es verdad, porque ganan las elecciones en muchísimos pueblos al ser la única fuerza política que se presenta. Hay alcaldes que van con el PP sin ser de derechas para que la Diputación les dé dinero.

«¿Por qué salió adelante el acuerdo de Mercosur? Porque los grupos en los que están el PSOE, el PP y Vox dieron luz verde a Von der Leyen para firmarlo»

P. ¿Ven factible permear en el medio rural para revertir dicha tendencia?

R. Hay que convencer a la gente de que no vote banderas sino políticas reales. Y explicar lo que ha pasado con Mercosur. ¿Por qué salió adelante el acuerdo? Porque los grupos en los que están el PSOE, el PP y Vox dieron luz verde a Von der Leyen para firmarlo. ¿Por qué va a estar suspendido durante dos años? Porque gracias a The Left, grupo al que pertenece Podemos, se ha conseguido una mayoría para enviar ese acuerdo al Tribunal Superior de Justicia Europeo.

¿Cómo intentamos hacer llegar esto a la gente? Con las mesas informativas. Dentro de nuestras capacidades, hacemos una al mes en diferentes pueblos. Hemos estado en Medina de Pomar, Briviesca, Salas de los Infantes, Lerma... Tenemos que visibilizarnos, ya que la izquierda está abandonando la calle para dejárselo a la ultraderecha.

P. La batalla, según parece, se libra cada vez más en las redes sociales.

R. Las redes sociales, en el momento del 15M, estaban muy dominadas por la izquierda. Ahora, efectivamente, pasa lo contrario. Pero dudo que muchas de esas personas que generan contenido o hacen comentarios sean reales. Las granjas de bots son un factor importante y la derecha siempre tiene recursos económicos para guerras sucias.

P. ¿Qué expectativas tiene en cuanto a procuradores?

R. Siempre que he ido a un examen me intentaba preparar para el 10. Si vas con el objetivo de sacar un 5, posiblemente quedes por debajo. Mis compañeras y compañeros nos estamos dejando la piel para obtener el mejor resultado posible.

«Votar también es cuidarse. De lo contrario, podemos tener a alguien como Milei recortándolo todo y aprobando la jornada laboral de 12 horas»

P. ¿Algún mensaje para el votante indeciso entre Podemos e IU-Sumar?

R. Lo primero que le diría es que hay que salir del abstencionismo. Esta democracia tiene muchos fallos y mejoras posibles, pero hay que utilizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance.

Está muy bien acudir a las manifestaciones y participar en los movimientos sociales, hay que hacerlo; pero votar también es cuidarse. De lo contrario, podemos tener a alguien como Milei recortándolo todo y aprobando la jornada laboral de 12 horas.

¿Por qué votar a Podemos? Porque llevamos tiempo trabajando duro y hemos demostrado que tenemos propuestas sólidas.

P. Si surgiese una mayoría progresista capaz de desbancar al PP, ¿qué exigencias y líneas rojas pondrían sobre la mesa?

R. Para mí, lo fundamental sería mover desde el minuto uno el parque de vivienda pública de alquiler asequible porque me parece lo más acuciante para nuestra sociedad. Después la Ley Territorial de Transporte para reabrir el Tren Directo sí o sí. Y recuperar servicios para que sean cien por cien públicos como el HUBU, las residencias o los servicios del 112 que se están externalizando en los pueblos de Burgos.

Líneas rojas como tal no tendría, salvo que quieran imponer una Ley de Concordia como la de Vox. Más que líneas rojas, lo que hace falta son políticas ambiciosas.

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