Ayala descarta mover las barracas de San Pedro y ofrece ayuda a los feriantes para atraer al público

El PP obvia el informe encargado por los empresarios contra la actual ubicación en la calle Laredo y traslada su «colaboración» con el objetivo de minimizar las molestias y reducir los costes

Imágenes de una feria cerrada en forma de protesta para no volver a la calle Laredo el próximo año.Oscar Corcuera

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Burgos

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No habrá cambios. Si es que alguna vez existió posibilidad de que las barracas de San Pedro abandonaran su actual ubicación -provisional desde hace años- en la calle Laredo, esta se esfumaba del todo el pasado 27 de marzo, cuando tuvo lugar el último encuentro entre el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Burgos y los representantes de los feriantes. En la reunión quedaba claro que las atracciones se quedan donde están, pese a las súplicas de los empresarios, hartos de los problemas que acarrea este emplazamiento.

Ni siquiera el informe desfavorable rubricado por un ingeniero técnico industrial y remitido al área de Festejos el pasado mes de febrero servía para cambiar el parecer municipal. El concejal de Festejos, César Barriada, cuestionaba incluso la calidad del documento, pues se trata, a su juicio, de un «corta y pega» que «habla en todo momento de un recinto ferial, cuando es una instalación que no existe en la ciudad» y se refiere a normativa que no es aplicable en este caso.

Obviado, pues, el último intento de los feriantes por abandonar este espacio, el Ayuntamiento insiste en que el recinto de la calle Laredo es, por ahora, el único emplazamiento disponible para albergar las barracas durante las fiestas de San Pedro. «Es el lugar en el que tienen que ir», resumía el edil de Festejos, que defendía además que cualquier otra ubicación en la ciudad presentaría incluso mayores dificultades desde el punto de vista jurídico y logístico.

Con todo, el equipo de Gobierno encabezado por la alcaldesa, Cristina Ayala, asegura mantener la mano tendida al sector. En este sentido, Barriada trasladó a los feriantes su «total disposición» a colaborar para minimizar el impacto negativo que, según denuncian los empresarios, les provoca el actual emplazamiento. Entre las opciones planteadas, aún por acordar y concretar, podrían figurar la posibilidad de impulsar iniciativas que ayuden a dinamizar el recinto y atraer visitantes hasta la zona, tales como la organización de actividades en el propio espacio o la puesta en marcha de medidas que faciliten el acceso del público, como servicios específicos de transporte.

Por otra parte, el Ayuntamiento también se muestra dispuesto a estudiar los costes que asume el sector durante las fiestas para analizar si existen fórmulas que permitan aliviar esta carga económica y hacer más atractiva su estancia en la ciudad. «Estamos abiertos absolutamente a colaborar con ellos», subraya Barriada, a la espera de conocer cualquier propuesta que pueda contribuir a mejorar la situación.

La pelota está, pues, en el tejado de los feriantes, con los que este periódico no ha podido contactar hasta la fecha. En la reunión mencionada, según la versión del edil, se comprometían a analizar internamente la postura definitiva del Ayuntamiento, a estudiar las posibles medidas a implementar y a trasladar sus conclusiones en próximas fechas.

Si ese contacto no se produce antes de que acabe el mes de abril, será el área de Festejos quien vuelva a llamar a los feriantes, aseveró Barriada, para retomar las conversaciones, consciente de que la organización de las fiestas exige cerrar la planificación con suficiente antelación.

Desde que en junio de 2025 ‘explotara’ el enfado de los barraqueros, con parón incluido, han tenido lugar «varios encuentros» para buscar una solución ante quejas que la propia alcaldesa llegó a considerar «fundadas» al término de las últimas fiestas, en las que el intenso calor se sumó a la larga lista de inconvenientes de la calle Laredo. El último de ellos se producía después de que el sector remitiera al Ayuntamiento el citado informe técnico en el que se cuestionan las condiciones del actual espacio. El documento en cuestión concluye que el espacio no reúne las condiciones adecuadas de seguridad, accesibilidad e higiene para albergar una instalación ferial.

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«Su uso para actividades feriales constituye un riesgo grave al público asistente y así como trabajadores, especialmente niños y personas vulnerables», declara el firmante, tras advertir de problemas relacionados con la evacuación del público, la iluminación o los accesos al recinto, además de señalar riesgos derivados del estado del terreno o de la cercanía de campos agrícolas en una época del año marcada por las altas temperaturas, lo que eleva el riesgo de incendios.