Frascos, sombras y memoria. Así es el laboratorio en el que se reveló el Burgos de hace 100 años
La nieta de Juan Antonio Cortés dona medio centenar artículos del estudio donde el fotógrafo burgales reveló imágenes que hoy se ven con asombro. Destaca una película en movimiento de dos segundos datada en 1914 y la cámara portátil que le ayudó a retratar la vida en la orilla pudiente del Arlanzón.
Siempre vio la fotografía como un medio para un fin. La cámara era una herramienta para ser más realista a la hora de definir con su pincel los trazos que impregnaban el lienzo. El se consideraba pintor. Sin saberlo, Juan Antonio Cortés se convirtió en los ojos de los burgaleses del siglo XX que miran con asombro cómo ha cambiado su ciudad y sus gentes en poco más de un siglo.
No es algo nuevo. En 2005 el Ayuntamiento de Burgos adquirió a la familia de Cortés una colección de 2.500 imágenes, 4.000 objetos si se tienen en cuenta las placas de vidrio y negativos, del Burgos de finales del siglo XIX. Memoria de un Burgos de otro tiempo que conserva, custodia y difunde el Archivo Municipal de Burgos con un acceso web abierto incluido. Antes pudo disfrutarse en una sonada exposición en el Monasterio de San Juan, ‘La memoria entre las hojas’. Un cuidado y reivindicación de la figura del que fuera Depositario de los Fondos Municipales del Ayuntamiento de Burgos que ha generado la confianza suficiente en sus herederos para volver a acudir al Archivo.
En la limpieza de un trastero de su vivienda, se encontraron una serie de cajas que guardaban un pequeño tesoro. El laboratorio fotográfico de Cortés y dos cajas con más fotografías. Su nieta Isabel Cortés Vázquez de Parga no tuvo dudas sobre dónde debería depositarse. «Se puso en contacto con nosotros su nieta diciéndome si nos interesaban unos negativos que habían aparecido en la caja, cuando se digitalizaron le mandé una copia porque ellos valoran el papel de su abuelo, pero no podían ver las fotos. Estaba encantada, y nos dijo que tenían el laboratorio y que si nos interesaba y por su puesto», relata la directora del Archivo Municipal de Burgos, Yolanda Rodríguez.
Precursor de la imagen inmediata de hoy
De esta manera, se han descubierto imágenes singulares como la Feria de Atracciones ubicada en la Flora, obras en la Plaza Mayor o antiguo palacio arzobispal a la orilla de la Catedral. Procesiones, fiestas locales, una calle Madrid sin asfaltar y con unos pocos edificios o la Plaza de Toros en la Avenida del Cid. En esos espacios la gente. Se observan sus trajes, sus boinas, sus cestas, objetos que hablan de como se vestían en otro tiempo o cómo se organizaban las clases sociales.
Personas que, asombradas, veían a un hombre cámara en mano sin saber muy bien para qué. Hoy se registra cada segundo de vida de una persona. Se comparte en las redes sociales. Parece más importante mostrar donde estás o lo que has hecho que vivir el momento. Juan Antonio Cortés fue de los primeros que necesitaba plasmar su realidad, sus vacaciones, sus fiestas su familia… Lo hizo para él.
Para pintar, quizás, sin ser consciente, por curiosidad. Desde luego ha pasado a la historia de Burgos por ello. Pero no era su objetivo. Es el pintor que nunca pensó en ser fotógrafo ni se imaginó que su costumbre de ir cámara al hombro acabaría siendo el día a día de sus descendientes con mucho menos peso y sin la necesidad de rebelar en una oscura habitación.
Se depositaron en el Palacio de Castilfalé algunos de los elementos con los que Juan Antonio Cortés fue afinando su perfil fotográfico. Entre los objetos más singulares un conjunto de bolsa de transporte de una máquina de fotos Photosphere de la Compagnie Francaise de Photographie y la propia cámara. Se conserva el cuerpo de latón con bordes de madera, la caja, los chasis que están instalados y otros de repuesto. Además, tiene el objetivo y el visor en ángulo. Era un avance en el novedoso mundo de la fotografía que apenas contaba con 50 años de existencia. Esta marca se caracterizaba por ser un útil para un trabajo técnico y artesanal de un fotógrafo profesional de la época. Era más compacta que las tradicionales con fuelle y permitía un traslado más práctico por la calle.
Es uno de los elementos que hablan de un funcionario municipal de rango para vivir y pintor para disfrutar que utiliza la imagen para recrear aquello que va a dibujar. Retratos, elementos patrimoniales, escenas costumbristas y festividades de la época. Y una cámara último modelo nos deja ver que era un interesado por la innovación y la tecnología de la época.
La cámara Photosphere de Juan Antonio Cortés y sus imágenes
Cualquiera puede imaginar al señor Cortés, cámara al hombro, buscando esas escenas costumbristas por el Paseo del Espolón. Parándose frente al Café Suizo para echar unas tomas. Alguna mirada curiosa se observaría entre los viandantes. Un muchacho le mira asombrado en una foto en la Plaza Mayor. Fue testigo de las Barracas colocadas en la Flora de la que «no teníamos testimonio gráfico, solo referencias escritas», cuenta Rodríguez.
Esa inquietud es la que permite que entre los elementos de su laboratorio se conservara hasta hoy una película. La más antigua que se ha localizado en Burgos. Una pareja que se mira en un jardín. 48 fotos, un negativo de 85 centímetros de longitud que, una vez digitalizado, apenas son dos segundos de imágenes. «No nos ha llegado cámara, no identificamos el jardín, conocemos el de su casa en Santa Águeda porque hacía muchas imágenes familiares en él, tampoco identificamos a miembros de su familia, a su hija la hemos visto en fotos desde la infancia, así que creemos que puede ser una muestra que compró como una de las innovaciones de aquel momento», relata la responsable del Archivo.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.miguel moreno
Película con dos segundos de vídeo
Si se sabe la época en la que se filmaron. Entre 1913 y 1914. Se sabe por la marca. La película registra la firma norteamericana de Eastman, previa a Kodak. Esta casa inventó la película fotográfica en rollo fabricada con celuloide. Esa transición entre casas se dio entre 1913 y 1014. De ahí que se identifique la fecha de la toma de imágenes. «No podemos llegar a más en el Archivo, no es nuestra competencia, pero sí es un material muy interesante que se ha remitido a la Filmoteca Nacional para su restauración, conservación y digitalización», confirman desde el Archivo Municipal.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.miguel moreno
Película original
Una pareja que se mira en un jardín. 48 fotos, un negativo de 85 centímetros de longitud que, una vez digitalizado, apenas son dos segundos de imágenes. Esta película se ha cedido a la Filmoteca Nacional que cuenta con un departamento de trabajo de este tipo de documentos antiguos que lo restaurarán, digitalizarán y conservarán.
Son los dos elementos singulares de un laboratorio del que no hay registro gráfico como si lo hubo de su estudio de pintura que ha quedado en imágenes para la posteridad. En su casa de la calle de Santa Águeda conservaba un espacio en el que guardar portaplacas de madera donde se transportaban los cristales emulsionados para su uso en la cámara y el regreso al laboratorio; cajas con cristales en negativo con vistas de Burgos; varias linternas de bolsillo, un estetoscopio de cristal esmerilado; placas de vidrio sin usar, mesa de retoque fotográfico, un visor estereoscópico de cartulina, un estuche de retoque con una fotografía incorporada y hasta un trapo con restos de pintura.
Son los dos elementos singulares de un laboratorio del que no hay registro gráfico como si lo hubo de su estudio de pintura que ha quedado en imágenes para la posteridad. En su casa de la calle de Santa Águeda conservaba un espacio en el que guardar portaplacas de madera donde se transportaban los cristales emulsionados para su uso en la cámara y el regreso al laboratorio; cajas con cristales en negativo con vistas de Burgos; varias linternas de bolsillo, un estetoscopio de cristal esmerilado; placas de vidrio sin usar, mesa de retoque fotográfico, un visor estereoscópico de cartulina, un estuche de retoque con una fotografía incorporada y hasta un trapo con restos de pintura.
Se depositaron en el Palacio de Castilfalé algunos de los elementos con los que Juan Antonio Cortés fue afinando su perfil fotográfico. Entre los objetos más singulares un conjunto de bolsa de transporte de una máquina de fotos Photosphere de la Compagnie Francaise de Photographie y la propia cámara. Se conserva el cuerpo de latón con bordes de madera, la caja, los chasis que están instalados y otros de repuesto. Además, tiene el objetivo y el visor en ángulo. Era un avance en el novedoso mundo de la fotografía que apenas contaba con 50 años de existencia. Esta marca se caracterizaba por ser un útil para un trabajo técnico y artesanal de un fotógrafo profesional de la época. Era más compacta que las tradicionales con fuelle y permitía un traslado más práctico por la calle.
Un laboratorio de aquellos primeros fotógrafos tenía todo lo necesario para el revelado y retoque de sus imágenes. El de Cortés no era menos. Los materiales de finales del siglo XIX y principios del XX para la toma de fotografías se descubrieron, después, muy tóxicos. Es uno de los cuidados que se han tenido en la manipulación de estos materiales. Así, se conservan diferentes pequeñas botellas de productos químicos reveladores. Hidroquinona y l’ésoine, un tipo de colorante rojo que se utilizaba en los laboratorios, también polvos o pequeños frascos de revelador universal Rytol.
Un laboratorio de aquellos primeros fotógrafos tenía todo lo necesario para el revelado y retoque de sus imágenes. El de Cortés no era menos. Los materiales de finales del siglo XIX y principios del XX para la toma de fotografías se descubrieron, después, muy tóxicos. Es uno de los cuidados que se han tenido en la manipulación de estos materiales. Así, se conservan diferentes pequeñas botellas de productos químicos reveladores. Hidroquinona y l’ésoine, un tipo de colorante rojo que se utilizaba en los laboratorios, también polvos o pequeños frascos de revelador universal Rytol.
Un laboratorio de aquellos primeros fotógrafos tenía todo lo necesario para el revelado y retoque de sus imágenes. El de Cortés no era menos. Los materiales de finales del siglo XIX y principios del XX para la toma de fotografías se descubrieron, después, muy tóxicos. Es uno de los cuidados que se han tenido en la manipulación de estos materiales. Así, se conservan diferentes pequeñas botellas de productos químicos reveladores. Hidroquinona y l’ésoine, un tipo de colorante rojo que se utilizaba en los laboratorios, también polvos o pequeños frascos de revelador universal Rytol.
Un laboratorio de aquellos primeros fotógrafos tenía todo lo necesario para el revelado y retoque de sus imágenes. El de Cortés no era menos. Los materiales de finales del siglo XIX y principios del XX para la toma de fotografías se descubrieron, después, muy tóxicos. Es uno de los cuidados que se han tenido en la manipulación de estos materiales. Así, se conservan diferentes pequeñas botellas de productos químicos reveladores. Hidroquinona y l’ésoine, un tipo de colorante rojo que se utilizaba en los laboratorios, también polvos o pequeños frascos de revelador universal Rytol.
Un laboratorio de aquellos primeros fotógrafos tenía todo lo necesario para el revelado y retoque de sus imágenes. El de Cortés no era menos. Los materiales de finales del siglo XIX y principios del XX para la toma de fotografías se descubrieron, después, muy tóxicos. Es uno de los cuidados que se han tenido en la manipulación de estos materiales. Así, se conservan diferentes pequeñas botellas de productos químicos reveladores. Hidroquinona y l’ésoine, un tipo de colorante rojo que se utilizaba en los laboratorios, también polvos o pequeños frascos de revelador universal Rytol.
Placas de vidrio con algunas de las fotografías que tomó Juan Antonio Cortés. Las escenas cotidianas pueblan una colección formada por más de 4.000 elementos que ofrecen 2.500 fotografías a las que se suman 150 que se donaron el año pasado junto al laboratorio del pintor que no quiso ser fotógrafo pero retrató la memoria de una ciudad.
... LA IMPRESIÓN DE UN DOCUMENTO QUE ATRAPA EL BURGOS DEL XIX Y XX
Pequeña impresión de las imágenes que tomaba Juan Antonio Cortes y que se han conservado hasta nuestros días.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.Fondo Juan Antonio Cortes (Archivo Municipal Burgos)
UN LEGADO VALIOSO PARA RECORDAR EL BURGOS DE AYER
Con este material, Juan Antonio Cortés, retrataba lo que se encontraba en sus paseos por la ciudad o en sus viajes a diferentes rincones de la provincia de Burgos o en sus vacaciones en Bayona, País Vasco o Cádiz. «Era un hombre burgués, con capacidad para viajar y moverse, era inquieto se movía y retrataba esos lugares pero la foto no era su modo de vida, era un medio para un fin que era el de la pintura», recuerda Yolanda Rodríguez.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.Fondo Juan Antonio Cortes (Archivo Municipal Burgos)
UN LEGADO VALIOSO PARA RECORDAR EL BURGOS DE AYER
Otra escena costumbrista con la entrada a la Plaza Mayor desde la Plaza Santo Domingo. Se ve a los señoritos con sombrero mientras que los obreros acuden con boina. Las cestas, las portan ellas las señoras, muchas con la cabeza cubierta y en tonos más oscuros. Y el local donde hoy están los antiguos Almacenes Campo.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.Fondo Juan Antonio Cortes (Archivo Municipal Burgos)
UN LEGADO VALIOSO PARA RECORDAR EL BURGOS DE AYER
También hay registro de obras en una Plaza Mayor transformada. Suelo empedrado y un jardín que acompaña a la escultura de Carlos III y a penas deja ver la fachada del Ayuntamiento de Burgos.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.Fondo Juan Antonio Cortes (Archivo Municipal Burgos)
UN LEGADO VALIOSO PARA RECORDAR EL BURGOS DE AYER
La transformación de una ciudad a lo largo del tiempo. Aquí obras junto a la Catedral de Burgos. Es el Palacio Arzobispal que acabaría por desaparecer del entorno de la Seo burgalesa.
Imagen de la Feria de Atracciones que acogía La Flora hacia 1912.Fondo Juan Antonio Cortes (Archivo Municipal Burgos)
UN LEGADO VALIOSO PARA RECORDAR EL BURGOS DE AYER
De esta manera, se han descubierto imágenes singulares como la Feria de Atracciones ubicada en la Flora de la que había testimonio, por las quejas que generaban en los vecinos de principios del siglo XX pero no testimonio gráfico.