Del pergamino medieval al cine de 1913: los tesoros que guarda el Archivo Municipal de Burgos
El Archivo Municipal de Burgos ha realizado 2.083 catalogaciones, registrado 456 cajas de documentación, restaurado 11 documentos. Las consultas telemáticas caen frente al incremento de las presenciales.

Imagen de Juan Antonio Cortes de la Plaza de Santander y el mercado de Santocildes.
En el Archivo Municipal de Burgos el trabajo se multiplica. Los guardianes de la memoria se mueven entre legajos del siglo XIII y la validación de los procesos que se incorporan a la gestión de expedientes en el marco de la administración electrónica. Entre los documentos más antiguos destaca la restauración de 11 piezas de la sección histórica, de las cuales siete forman parte de los fondos del Monasterio de San Juan, uno de los más antiguos de la ciudad. Se trata de pergaminos datados entre los siglos XIII y XVI.
Al mismo tiempo, se han puesto en marcha procesos de verificación de la gestión documental dentro del desarrollo de la administración electrónica, en la que el Ayuntamiento está inmerso de forma transversal en todos sus departamentos. Esto permite, por un lado, que llegue menos documentación burocrática del consistorio en formato físico.
Un legado único
«Hay que destacar el aumento de las catalogaciones respecto a años anteriores y también el número de investigadores que acuden al archivo de manera presencial para estudiar los contenidos a disposición de la ciudad de Burgos», remarcó al respecto la portavoz del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Burgos, Andrea Ballesteros. Se trata de un trabajo clave que se mueve entre la documentación histórica y el nuevo reto de la digitalización de la administración, que reducirá la cantidad física de papel en el futuro.
Sin embargo, curiosamente, la consulta online, más cómoda y accesible, ha perdido terreno respecto a años pasados. «Sigue prevaleciendo ese interés por acercarse al propio archivo para conocer el fondo documental de la ciudad de Burgos», señaló Ballesteros. En cifras, el Archivo Municipal recibió 1.739 consultas, de las cuales solo 285 fueron telemáticas. Esto supone un descenso del 36 % respecto a 2024, cuando se registraron 445 consultas de este tipo. El resto, 1.454, se realizaron de forma presencial. A quienes menos se ve por el archivo es a los propios funcionarios, que consultan con menor frecuencia el Archivo Central: se ha pasado de 532 consultas en 2024 a 374 en 2025.
Los ingresos documentales se van reduciendo, aunque siguen ocupando espacio, una carencia que el archivo municipal arrastra desde hace años. Aun así, la documentación procedente de los distintos departamentos continúa llegando al archivo cinco años después de su producción. El pasado año ingresaron en el Archivo General 324 cajas, dos álbumes, 154 diapositivas y varias fotografías, que ocupan un total de 50,7 metros de estanterías. El área que más aportaciones realiza es la Gerencia Municipal de Cultura y Turismo (165 cajas), seguida de Obras (75) e Intervención (62), mientras que las diapositivas y fotografías proceden del área de Arquitectura.

Los documentos de gestión municipal llegan al Palacio de Castilfalé cinco años después de su emisión.
En lo que se refiere al Archivo Central, se han recibido 132 cajas y 300 expedientes. La Gerencia Municipal de Cultura y Turismo es la que más cajas aporta (132), pero es Fomento quien contribuye con el mayor número de expedientes, con 255 de los 300 que ingresaron el año pasado.
Durante el pasado año se realizaron 2.083 catalogaciones de documentos, una cifra que supone un incremento interanual del 40 %. También aumentan las consultas, aunque se prefiere acudir a las mesas de trabajo y manipular directamente los documentos, lo que explica la caída de la demanda de consulta telemática frente al incremento de la presencial.
A pesar de ello, la apuesta por la digitalización de contenidos se mantiene firme. Continúa el trabajo para poder acceder de forma digital a colecciones de imágenes como la de José María Lozano, la nueva donación de Juan Antonio Cortés y la digitalización de los proyectos de obra de los edificios de la ciudad.
Durante 2025 se completó una nueva donación de imágenes, tanto estáticas como en movimiento, del fotógrafo Juan Antonio Cortés, cedidas por su nieta. Además, se ha incorporado una cámara Photosphere y una película del Burgos de 1913 que «se está catalogando en la Filmoteca Española». Podrían ser las imágenes en movimiento más antiguas de la ciudad. Se trata de una película de 35 mm y apenas un metro de longitud que enriquece aún más un fondo de unas 4.000 imágenes del Burgos de finales del siglo XIX y principios del XX.
«Es una de las colecciones más importantes del fondo gráfico del archivo, que está digitalizada y a disposición de todo aquel que quiera conocerla. Queremos destacar que se trata de una donación y, por tanto, agradecer a su familia que haya decidido que este fondo fotográfico, de enorme valor histórico para la ciudad, esté a disposición de quien quiera observarlo y estudiarlo», señaló Ballesteros.
Además, el equipo del Archivo, con un 25 % de sus 12 puestos sin cubrir, se ha encargado de catalogar la colección de imágenes de la Guerra Civil donadas por la familia Fernández-Villa, así como las de González Manero y la finalización de la catalogación del fondo de fotografías de fachadas de la década de 1980. También se han digitalizado colecciones como la de José María Lozano —un proceso complejo porque los negativos estaban enrollados—, la donación de Isabel Cortés y, en colaboración con el Área de Información Territorial, se avanza en la digitalización de los proyectos de obra de los edificios de la ciudad.
Esfuerzo de divulgación
Otro de los esfuerzos del archivo es dar a conocer las curiosidades y registros que conserva. En esta línea se enmarca la actividad didáctica, que tiene tres ámbitos principales: escolares, turistas y personas mayores.
En total se ha atendido a 3.841 personas repartidas en 160 grupos. De ellas, 1.579 participaron en programas educativos, entre los que este año se ha estrenado el dedicado al eclipse, con el objetivo de explicar cómo se vivió en el pasado un fenómeno como el que tendrá lugar el próximo mes de agosto.
Además, se organizan visitas para personas mayores en recorridos guiados coordinados con el Centro de Iniciativas Turísticas y las Aulas de Mayores María Zambrano. Un total de 2.275 personas han participado en estas visitas a través de 91 grupos.