El Correo de Burgos

Esto es todo lo que tienes que saber de la Feria de Tapas de Burgos. Fusión de producto local y sabores asiáticos

Las 18 casetas abren desde esta tarde al 4 de julio, con nuevas propuestas gastronómicas, música, actividades para peñas y familias y precios populares

La feria de tapas se ubicará como otros años en el Paseo de la Sierra de Atapuerca.

La feria de tapas se ubicará como otros años en el Paseo de la Sierra de Atapuerca.©Tomás Alonso

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La Feria de Tapas de San Pedro volverá a convertir el paseo de la Sierra de Atapuerca en una de las paradas obligadas de las fiestas. Del 26 de junio al 4 de julio, 18 establecimientos hosteleros ofrecerán una amplia variedad de elaboraciones en las que convivirán los sabores más tradicionales de la gastronomía burgalesa con nuevas propuestas inspiradas en la cocina asiática. Todo ello acompañado de música, actividades para todos los públicos y una apuesta decidida por los productos de proximidad, como explica Pedro Sualdea, responsable de la Asociación por y para Nuestra Ciudad.

La cita gastronómica abre sus puertas durante ocho días y medio y reunirá algunas de las propuestas más variadas de las fiestas de San Pedro y San Pablo. La organización mantiene la fórmula que ha consolidado el éxito del evento, que cumple su edición número 21, pero incorpora nuevos participantes que aportarán un aire renovado a la oferta culinaria.

La principal novedad llegará de la mano de varios establecimientos especializados en cocina asiática que se incorporan este año al recinto. Entre ellos figuran Mero Sushi, Harme un Sitio o Trampantojo, que acercarán al público elaboraciones como sushi, tapas con pan bao y otras propuestas orientales. Lejos de romper con la identidad de la feria, estas recetas convivirán con ingredientes tradicionales burgaleses, generando una fusión gastronómica que la organización considera uno de los grandes atractivos de esta edición.

La apuesta por el producto local seguirá siendo, sin embargo, la gran seña de identidad del evento. La morcilla estará presente en las 18 casetas participantes, ya sea como protagonista principal o como ingrediente en otras recetas. Otro producto de proximidad serán los vinos de la Denominación de Origen Arlanza, tanto tintos como rosados, mientras que para los blancos, los organizadores han elegido el Verdejo.

Igual que otros años, burgaleses y turistas podrán elegir entre tapas frías, calientes y gourmet, acompañadas por diferentes referencias vinícolas. Los precios se mantendrán en una línea popular, con la tapa y bebida a 3,80 euros y la tapa gourmet con consumición a 5,50 euros. Sualdea calculaba que este año han subido apenas 10 céntimos, muy por debajo de cómo ha subido el coste de la vida, para que los burgaleses no tengan que renunciar a compartir con familia y amigos a disfrutar de la gastronomía local en forma de tapa.

La gastronomía compartirá protagonismo con una programación paralela diseñada para animar el recinto durante toda la semana. Entre las actividades previstas destaca el Día del Peñista, que se celebrará el 29 de junio coincidiendo con la ofrenda floral. Para la ocasión se prepararán tres grandes paellas destinadas a quienes acudan vestidos con la indumentaria característica de sus agrupaciones.

La feria también reservará espacio para el ámbito social. La Asociación Parkinson Burgos gestionará una caseta de helados, golosinas y otros productos cuya recaudación se destinará íntegramente a la entidad. Además, se organizará una jornada específica para dar visibilidad a las asociaciones y organizaciones sociales de la ciudad.

Los más pequeños tendrán igualmente su hueco con el Día del Niño, que incluirá actividades como pintacaras, payasos y animación infantil. A ello se sumarán sesiones de DJ y música ambiente durante toda la jornada para contribuir al ambiente festivo del paseo de Atapuerca.

Detrás de esta oferta gastronómica y festiva se esconde un importante trabajo organizativo. El presidente de la Asociación por y para Nuestra Ciudad, Pedro Sualdea, reconoce que esta ha sido una de las ediciones más complicadas de preparar debido a los ajustados plazos de montaje. La instalación de casetas, acometidas eléctricas, agua, decoración y demás infraestructuras ha obligado a trabajar contrarreloj para que todo estuviera listo a tiempo.

«Estuvimos muy seriamente valorando no montar porque no salían las cuentas», reconoce este hostelero. La reflexión surgió durante las reuniones preparatorias, cuando los participantes analizaron el incremento de los costes de personal, suministros y montaje que supone poner en marcha el recinto gastronómico. Finalmente, el cambio en los plazos de apertura y de cierre, que se amplió entre el 26 y el 4, en lugar del 27 al 3, animó a los 18 hosteleros a postularse para gestionar la feria.

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