El Correo de Burgos

La tradición hace clic

Lorena Hernando y Jimena Díez convierten las redes sociales en un altavoz para las peñas, el folclore y las fiestas con ‘Detrás del Telón’. Con más de 3.300 seguidores en dos años y medio, estas jóvenes defienden el potencial de un patrimonio cultural que, aseguran, merece mayor visibilidad y reconocimiento

Lorena Hernando y Jimena Díez posan con sus pañuelos de fiestas, preparadas ya para días de intenso trabajo, y disfrute.

Lorena Hernando y Jimena Díez posan con sus pañuelos de fiestas, preparadas ya para días de intenso trabajo, y disfrute.ÓSCAR CORCUERA

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Lorena Hernando y Jimena Díez lucen sus nombres en las camisetas. Sobre sus hombros, el pañuelo rojo festivo, bien anudado; en la cara, una sonrisa; y en su mano, un micrófono menudo, santo y seña de los creadores de contenido. Porque lo soñaron y lo son. Posan ante la cámara con confianza frente a ‘su’ Teatro Principal, en el que desde hace un par de años disfrutan dando a conocer a la nueva Corte de Honor de Burgos. Ellas formaron parte de las elegidas allá por 2023, sin imaginar siquiera lo que estaba por venir, ni atisbar ese giro nacido del empeño firme de poner en valor un folclore que aman. Y es que a eso se entrega su proyecto ‘Detrás del Telón’.

«Está un poco feo decirlo, pero la idea nació por envidia», comenta Lorena entre risas para remontarse al origen. La inspiración llegó durante su etapa en la comitiva que representaba a la ciudad, cuando ambas descubrieron cómo otras localidades, especialmente Valencia, habían logrado convertir las redes sociales en una ventana permanente a sus fiestas y tradiciones. Burgos, pensaron entonces, también merecía un altavoz propio. Había un hueco que cubrir y se lanzaron, sin miedo y sin red.

Dicho y hecho. O casi. Porque convertir aquella intuición en un proyecto real resultó bastante más complejo de lo que pensaban. «Fue un poco caos», admiten ambas al recordar aquellos primeros meses. Las ideas se acumulaban, los formatos se multiplicaban y ninguna de las dos (estudiantes, una de Derecho y Ciencias Políticas y la otra de Finanzas y Contabilidad) tenía experiencia previa en comunicación digital. Tocaba aprender a grabar, editar, diseñar publicaciones y entender la lógica de las herramientas que pretendían convertir en escaparate del patrimonio cultural más arraigado.

Poco a poco, a golpe de ensayo y error, aquella suma desordenada de ideas comenzó a tomar forma. Y lo que surgió como una plataforma para entrevistas tipo podcast se adaptó después al diverso lenguaje que demandan las distintas redes sociales. Los vídeos cortos a modo de resumen ganaban terreno, llegaron las retransmisiones en directo y el perfil de Instagram terminó convirtiéndose en el principal punto de encuentro de un proyecto que hoy informa, divulga y conecta a más de 3.300 personas interesadas en la actualidad (y la historia) festiva burgalesa, a las que se suman los oyentes de sus entrevistas en Spotify, donde acumulan una decena de episodios, el más reciente dedicado a la Corte de Honor 2026 recién proclamada.

No recorren a ciegas este camino. En el horizonte vislumbran a sus referentes, Noelia Chicote, la fallera de Tik Tok, y Matilde Carrasco, huertana dedicada a divulgar la tradición murciana en redes. Las mencionan con admiración y reconocen que aspiran a lograr el tirón que ambas han cosechado con sus contenidos tan frescos como pegados al terruño. Avanzan hacia esa meta y, por el camino, relatan con satisfacción los hitos alcanzados en apenas dos años y medio, siempre por amor al arte (a la tradición, en su caso), con la mirada puesta tanto en aquellos que por circunstancias no pueden acudir a los eventos a los que ‘Detrás del Telón’ se asoma como en los que desconocen la riqueza del patrimonio cultural más arraigado, que ellas desgranan encantadas, como si de un preciado tesoro se tratase.

Lorena y Jimena muestran sus útiles de trabajo frente al Teatro Principal, donde desde hace dos años dan a conocer a las integrantes de la Corte de Honor de la ciudad.

Lorena y Jimena muestran sus útiles de trabajo frente al Teatro Principal, donde desde hace dos años dan a conocer a las integrantes de la Corte de Honor de la ciudad.ÓSCAR CORCUERA

Por el camino, el proyecto ha derivado también en referencia, incluso «canal de consulta». Hay quienes les preguntan por mensajes privados cómo apuntarse a una peña, dónde aprender danzas tradicionales o qué significan determinadas costumbres. Cumplen de paso, y con gusto, una función que nunca planearon, pero que confirma, para mayor gozo de Jimena y Lorena, que el interés por la tradición festiva burgalesa está muy vivo. Ellas son, de hecho, el paradigma de tal realidad.

Y no es por azar. En el caso de Lorena, el folclore forma parte de su historia familiar. Es la tercera generación de «bailarinas» por línea materna y apenas habían pasado quince días desde su nacimiento cuando su padre ya la había hecho socia de su peña. Jimena tampoco entiende su vida al margen de las tradiciones. Baila desde «pequeñita» y fue reina de la peña Rincón de Castilla en 2022. Ambas crecieron entre actuaciones, desfiles, ofrendas y eventos festivos. Lo que cuentan desde las redes es, en buena medida, aquello que llevan en su ADN.

Quizá por eso rechazan frontalmente la idea de que el folclore pertenezca únicamente al pasado. Al contrario, celebran que tanto peñas como grupos de danzas atraviesan un momento de buena salud y que «sorprendentemente» cada vez son más los jóvenes que deciden implicarse. «Podrían pasar las fiestas de San Pedro de otra manera, pero que prefieren irse antes a casa (incluso salir con el moño ya preparado) para madrugar y participar en la ofrenda floral o en la cabalgata», explican a modo de muestra de ese cambio que perciben.

El relevo generacional que, afirman, se respira en el ambiente las anima a seguir adelante. También los pequeños gestos cotidianos. «Me hace mucha ilusión que los niños que son danzantes te vean por la calle y te saluden porque te reconocen de las redes», explica Lorena.

Pero hay más. Porque su propuesta no se limita a la difusión. En ‘Detrás del Telón’ la reivindicación también tiene su espacio. Más aún si llega de unas voces, aunque jóvenes, sobradamente autorizadas, dado su profundo conocimiento del terreno (propio y ajeno, pues su fervor se extiende a las Fallas y llega incluso al Pilar de Zaragoza, pasando por Alicante, entre otros rincones emblemáticos del mapa festivo nacional). Por eso no dudan ni un poquito en asegurar que Burgos todavía no termina de creer en el potencial que tiene. A juicio de Lorena, «la ciudad dispone de elementos suficientes para situarse al nivel» de otros referentes festivos del país, como los citados, «sin ningún problema».

La diferencia, consideran, radica en la capacidad para proyectar esa riqueza hacia el exterior y «en el reconocimiento que reciben quienes la representan», sostienen a un tiempo. Aparece ahí una de sus reivindicaciones más claras: el papel de la Corte de Honor. Ambas conocen de primera mano la experiencia y creen que podría aprovecharse mucho mejor como herramienta de promoción de la ciudad. Defienden que las representantes festivas podrían participar con mayor frecuencia en eventos culturales, deportivos o sociales, ejerciendo de embajadoras de Burgos más allá del calendario habitual.

También reclaman una apuesta más decidida por la difusión del patrimonio popular. Urgen la creación de un espacio permanente dedicado a las fiestas y tradiciones de la ciudad, una especie de museo o centro de interpretación que sirva para conservar y divulgar un legado que consideran fundamental para entender la identidad burgalesa, en el que exhibir la rica indumentaria, la cartelería atesorada en el Archivo Municipal, además de los Gigantones y Gigantillos. «No solo para que lo conozcan los burgaleses, es que vendría gente de fuera interesada en estos temas, que los hay», afirman.

El listado de sugerencias es largo. A la espera de que alguien con intención real de apostar por las raíces como acicate, porque se puede «y se debe», recoja el guante, ellas continúan haciendo su parte. Cámara en mano, micrófono preparado y teléfono móvil siempre a punto para retransmitir el siguiente acto. Porque las tradiciones también pueden contarse en el lenguaje de las nuevas generaciones. A veces, ‘basta’ una buena idea, aunque sea por envidia, algo de inconsciencia y muchas horas de trabajo para desbordar un vacío y, de paso, sacar las fiestas de entre bambalinas.

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