El Correo de Burgos

Burgos vigila 30 escombreras ilegales y concentra la lucha contra los vertidos en ocho puntos críticos

Los servicios de limpieza retiraron cerca de 955 toneladas de desechos abandonados con el contrato con Urbaser. La ciudad destina otros 100.000 euros anuales a la recogida de residuos no asimilables a domésticos

Escombreras localizadas dentro del término municipal de Burgos.

Escombreras localizadas dentro del término municipal de Burgos.ECB

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Los vertidos ilegales tienen un mapa propio en Burgos. El Ayuntamiento tiene localizadas 30 escombreras repartidas por el término municipal y considera ocho de ellas como puntos críticos por la frecuencia con la que vuelven a llenarse de residuos.

Solo entre 2023 y 2025 los servicios de recogida de residuos retiraron cerca de 955 toneladas de escombros y otros desechos abandonados, una tarea que obliga a destinar importantes recursos económicos y humanos para recuperar los espacios.

La relación elaborada por la Concejalía de Medio Ambiente evidencia que el problema se extiende a lo largo y ancho de la ciudad. Entre los enclaves sometidos a un seguimiento continuo figuran caminos rurales, accesos a polígonos industriales, entornos de Villímar, Villatoro, Cótar, Pisones o Villalonquéjar, además de zonas próximas a carreteras, los alrededores del aeropuerto y antiguos caminos agrícolas. Además, están detectados ocho puntos donde los vertidos se repiten de forma constante y requieren actuaciones periódicas de limpieza.

Entre esos puntos negros destacan el camino entre el polideportivo Carlos Serna y La Ventilla, el entorno del camino de Castañares a Quintanilla Río Pico, la carretera vieja de Quintanadueñas junto al poblado de El Encuentro, el fondo de saco de la calle Merindad de Cuesta Urria, en el polígono de Villalonquéjar, el camino de Palomares, los caminos de Villímar, el entorno de Cótar y el final del paseo de los Pisones. Todos ellos «preocupan» y son objeto de vigilancias periódicas por parte de la Unidad de Medio Ambiente de Policía Local, que colabora con la Concejalía del ramo, para identificar a infractores.

Los partes de retirada muestran que en estas zonas no solo aparecen residuos procedentes de pequeñas obras. Los operarios municipales recogen de forma habitual escombros, pladur, ladrillos, escayola, maderas, plásticos, cartones, colchones, sofás, sanitarios, electrodomésticos, tierras, aislamientos e incluso residuos mezclados de gran volumen, lo que obliga a realizar intervenciones continuas y encarece el servicio de limpieza.

Tener estos puntos localizados facilita las labores de limpieza, pero evidentemente no son los únicos, porque cualquier contenedor apartado puede acabar con algún vertido considerado ilegal, todos aquellos que no sean residuos asimilables a domésticos.

Desde la Concejalía de Medio Ambiente, que dirige Carlos Niño, señalan que existe un antes y un después de la entrada en vigor del último contrato para la gestión de los residuos y la limpieza viaria. Así, desde que está Urbaser, se incluyeron entre las tareas de esta firma la retirada de aquellos residuos abandonados sobre los que tengan competencia.

Sin embargo, el problema se presenta cuando existen materiales peligrosos como amianto mezclado con escombros, bidones o botellas con aceites, cloro o residuos industriales. Porque cualquier cosa de estas mencionadas ha aparecido abandonada y puede volver a hacerlo.

En estos casos, se necesitan gestores autorizados de cada tipo de residuo para minimizar el impacto del vertido. La forma de proceder es que Urbaser se dirija a un gestor o bien el Ayuntamiento mantiene contratos con empresas, que se renuevan de forma periódica, para hacer frente a este grave problema ambiental. «A los ciudadanos nos toca pagar, entre todos, lo que un infractor no ha querido gestionar de forma correcta», explican fuentes municipales.

100.000 euros anuales

Entre 2023 y 2025 se han destinado una media de 100.000 euros por año para hacer frente a la recogida de residuos de construcción (RCD), fibrocemento, otro tipo de residuos peligrosos y también neumáticos abandonados.

La documentación municipal refleja además la magnitud del problema. Solo en 2023 se gestionaron más de 401 toneladas de residuos procedentes de estas actuaciones de limpieza, mientras que en 2025 la cifra volvió a superar las 318 toneladas, con numerosas retiradas de varias toneladas en una sola intervención, especialmente en el entorno de El Encuentro, Villalonquéjar o los accesos al aeropuerto.

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