El Correo de Burgos

El director del Ballet Estatal de Augsburgo se rinde al festival de Burgos: "No conozco nada igual"

El coreógrafo brasileño Ricardo Fernando participa por primera vez en el Certamen Internacional de Danza Contemporánea Burgos-Nueva York como miembro del jurado y protagonista de la gala del 25 aniversario.

Ricardo Fernando con Carla Silva codirectora del ballet y los bailarines Soyoka Iwata y Thomas Krähenbühl.

Ricardo Fernando con Carla Silva codirectora del ballet y los bailarines Soyoka Iwata y Thomas Krähenbühl.© TOMÁS ALONSO

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Ricardo Fernando lleva más de tres décadas desarrollando su carrera como coreógrafo en Alemania, donde ha dirigido diferentes compañías de danza y, en la actualidad, está al frente del Ballet Estatal de Augsburgo. Acostumbrado a organizar festivales y galas internacionales, asegura que la magnitud del Certamen Internacional de Danza Contemporánea Burgos-Nueva York le ha sorprendido.

«La organización de un festival de esta dimensión supone muchísimo trabajo. No conozco un festival como este que reúna tantas actividades diferentes: Danza en el Camino, Bailando con Piedras, el certamen en el teatro, la gala del aniversario… Yo mismo organizo festivales y sé perfectamente el esfuerzo que requiere sacar adelante un proyecto así. No sé cómo lo consiguen, pero es un grandísimo festival», afirma.

Fernando agradece especialmente la invitación de Alberto Estébanez y Sara Saiz para formar parte de una edición tan simbólica. «Que me hayan invitado a participar en el jurado y a presentar una obra en la gala del 25 aniversario es un auténtico honor.»

Para la celebración eligió State of Mind, un dúo que interpreta habitualmente el Ballet Estatal de Augsburgo y que, según explica, se ha convertido en una de las piezas más internacionales de su repertorio. «Es una obra que ha viajado por numerosos teatros europeos y que ahora llega también a Burgos con dos bailarines de mi compañía, Soyoka Iwata y Thomas Krähenbühl. Me hacía mucha ilusión presentarla aquí.»

Aunque es la primera vez que visita Burgos, el nombre del certamen le resultaba familiar desde hace años. «La competición tiene un gran prestigio. El ganador del año pasado participó en una gala organizada por mi compañía y varios bailarines del Ballet Estatal de Augsburgo también han competido aquí. El año pasado, incluso, estuvieron entre los premiados. Por eso tenía muchas ganas de conocer el festival desde dentro y ahora, además, hacerlo como jurado.»

Fernando también reflexiona sobre la evolución de la danza en Europa y considera que la frontera entre la danza clásica y la contemporánea es cada vez más difusa. «Los grandes ballets clásicos seguirán existiendo en instituciones como la Ópera de París o los teatros de Viena, Múnich o Berlín. Pero para compañías de tamaño medio, como la nuestra, resulta muy difícil mantener ese tipo de estructura.»

Por ello, explica, la mayoría de las compañías actuales apuestan por un repertorio que combina el lenguaje clásico con la creación contemporánea. «Nosotros trabajamos mucho el neoclásico y la danza contemporánea, pero hay piezas con zapatillas de punta y otras sin ellas. Para mí esa división ya no tiene demasiado sentido, me interesa encontrar un punto de unión entre ambos lenguajes.»

El coreógrafo brasileño considera que España, al igual que Italia o Portugal, todavía debe reforzar el respaldo público a la danza. «En Alemania también hubo momentos complicados, pero finalmente se entendió que los teatros son un servicio público. La ciudadanía consume cultura y ningún político se plantearía cerrar una compañía de danza alegando una crisis económica porque tendría un enorme coste social».

Esa diferencia, asegura, explica por qué tantos bailarines españoles desarrollan su carrera en otros países. «Hay muchísimo talento en España, pero muy pocas compañías donde poder trabajar. Muchos bailarines llegan a Alemania buscando estabilidad, sí, pero también oportunidades artísticas.»

Fernando pone como ejemplo la programación del Ballet Estatal de Augsburgo, que cada temporada reúne a “dos de los coreógrafos más internacionales del momento”. Así colaborarán con el ballet el español Marcos Morau y también de Ohad Naharin, creador del lenguaje Gaga, una de las grandes referencias de la danza contemporánea actual. “Poder trabajar con artistas de ese nivel es una oportunidad extraordinaria para cualquier bailarín y eso te lo da una compañía».

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