ATA'26
Los 12 científicos que abren el nivel más rico de Homo antecessor en Atapuerca: «No tenemos prisa»
Un equipo intergeneracional e interdisciplinar entra por primera vez en el nivel TD-6 con 40 metros cuadrados para «resolver la gran incógnita, porque canibalizan a 11 personas»

Equipo de investigadrse de tres generaciones que afrontan la excavacion, tras 30 años de espera, del nivel de Homo antecessor en extensin.
Adrián Arroyo, Arturo Cuevas, Javier Villalobos,Diego Lombao, Marina Lozano, Isabel Expósito, Francesc Marginedas, Antonio Hidalgo, Marina Mosquera, Andreu Ollé, Palmira Saladie y Lucía López - Polin. Son los doce afortunados del equipo de investigación de Atapuerca que se han vuelto a encontrar con Homo antecessor.
Algunos lo conocerán por primera vez. Hay quien nació cuando, en 1994, aparecieron los primeros restos que Marina Mosquera junto con Aurora Martín (que da nombre al estrato más rico) encontraron. Los primeros dientes de una especie humana de hace 850.000 años. Dos décadas después de que Antonio Hidalgo extrajera pequeños huesos del torreón y Lucia López Polin limpiara y restaurara, con estupor, el rastro de canibalismo en piezas de individuos infantiles. Ha llegado el momento. Atapuerca entra en el nivel más fértil de Homo antecessor, con espacio suficiente para responder las preguntas que llevan años planteando.
Lo hacen con tiento, con cuidado y con mucho más conocimiento del que tuvieron entonces. Por eso «no tenemos prisa, hemos pasado muchos años con la presión de llegar a TD-6 que, ahora que hemos llegado, no nos preocupa el tiempo, nos llevará lo que nos lleve, nos da igual si son dos o son diez años, no tenemos ni idea, ahora vamos a disfrutarlo», sentencia el codirector de las excavaciones y responsable de la excavación en Dolina, Andreu Ollé. Es de los veteranos que coordinó la interminable manta de huesos de TD-10 que retrasó la llegada al nivel de antecessor tras analizar y estudiar 50.000 restos de fauna y 11.800 restos de industria de los homínidos que poblaron Atapuerca hace 400.000 años.
Lo hacen, también, con más conocimiento del nivel y de los fósiles que ya han encontrado. En total, 203 de al menos 11 individuos, la mayoría inmaduros y todos canibalizados. Y con una gran pregunta por resolver. «¿Por qué tanta muerte? ¿Por qué tanto niño pequeño? Habiendo un ambiente rico con rinocerontes, ciervos y bisontes que ellos mismos cazaban, ¿por qué se mata y canibaliza a once personas? y una vez que tengamos excavados y analizados estos 40 metros cuadrados, podremos dar respuesta a alguna de nuestras hipótesis», reflexiona Palmira Saladie, coordinadora de la excavación.
Asumen ahora la primera parte de la excavación en extensión. Dolina se dividió en dos. Los pliegues del sedimento no eran tan ordenados como se esperaba y había zonas más duras de lo que preveían. Ha habido que adaptarse. Ahora «estamos en un momento muy especial después de los dos accesos, en una cata y unos pocos metros cuadrados, ahora llegamos a 40 metros cuadrados a los que llegamos con la misma ilusión que entonces pero sabiendo muchísimo más porque entre todos podemos reconstruir el paisaje tecnológico, cultural, faunístico y de subsistencia de este grupo humano, Entonces tenemos muchas ganas de evidencias y de respuestas», remarca la coordinadora de las excavaciones de Atapuerca y directora del IPHES de Tarragona, Marina Mosquera.
El puente entre los veteranos y los jóvenes que nacieron junto con antecessor u oyeron hablar de ello en clase, es Antonio Hidalgo. Encontró un pequeño hueso, un húmero de un niño de cuatro años, en 2006. Estudioso del canibalismo y gran divulgador, tiene ganas al nivel. «Es un momento que vives con un poco de vértigo y con mucha responsabilidad, con cada material tienes cuidado de las coordenadas, del registro, porque al excavar destruyes, y llegar aquí, que era un objetivo compartido con todos los compañeros, es, también, muy especial», relata. En sus redes sociales da cuenta de cómo ha ido una campaña muy especial. Visitas, interés por ver la riqueza del yacimiento y la necesidad de soluciones improvisadas ante lo inesperado.
Hidalgo hace una crónica curiosa del trabajo de campaña estos días en TD6 en su perfil de X. En uno de los post relata que tienen un código de color para el material que localizan en superficie: Amarillo para fauna, verde y azul para industria lítica, rojo coprolitos (el año pasado se debieron agotar con las heces fosilizadas de hiena el ultimo escollo hasta el campamento de antecessor) y las rosas restos humanos. Este año andan cortos de las últimas. «PalmiraSaladie ha estado pintando chinchetas de rosa porque no teníamos suficientes», explica el investigador del CSIC del Instituto Arqueológico de Mérida.
Se trata del único campamento de grupos humanos de hace 850.000 euros y para ello cuentan con un equipo multidisciplinar: investigadores de lítica, de dientes humanos, de palinología para estudios del clima, de prácticas de canibalismo... «Pero que seamos nosotros 12 es fruto de la forma de trabajo que tenemos en Atapuerca, son estudiantes que se han formado con nosotros, y por inercia hemos seguido en Dolina, la gran ventaja que tenemos es el gran equipo de científicos que integra el proyecto y que trabajamos coordinados aquí, en el estudio de estos materiales interviene mucha más gente del equipo», puntualiza Mosquera. Los resultados del primer zarpazo a TD-6 se conocerán mañana. Y todos se habrán topado con un fósil humano. El primero para los más jóvenes como Javier Villegas que llego a Atapuerca en 2022 o Diego Lombau, en Dolina desde 2015. «Siempre escuchas y lees sobre el tema y ahora es una responsabilidad por la singularidad de todo esto en el panorama mundial y tienes la oportunidad de ser parte de eso, de un estudio que yo ni si quiera había nacido cuando se empezó el sondeo», refleja.
Mosquera, tercera generación de directores, tira de las reflexiones de Emiliano Aguirre, que buscaba en Atapuerca una cantera de expertos en el estudio multisdisciplinar de la evolución humana como se hacía en Europa, y de José María Bermúdez de Castro que hablaba de un programa formativo. «Es cantera pero también es más que un proyecto, es más que un programa de investigación es mucho que un conjunto de proyectos».

Trabajo del equipo de 12 científicos de diversas disciplinas y tres generaciones que tratan de descubrir los secretos de Homo antecessor.
Atapuerca abre el cobre de 40 metros cuadrados de Homo antecessor

Trabajo del equipo de 12 científicos de diversas disciplinas y tres generaciones que tratan de descubrir los secretos de Homo antecessor.
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