El Correo de Burgos

La UBU estrenará en enero formación de controladores aéreos «a demanda»

La alianza con la empresa finlandesa Lektor Aero permitirá implantar una metodología innovadora con un simulador en el campus de La Milanera. La previsión es llegar a 25 alumnos el primer año

Imagen de archivo de la primera ceremonia de graduación del grado de piloto de la UBU.

Imagen de archivo de la primera ceremonia de graduación del grado de piloto de la UBU.TOMAS ALONSO

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La Universidad de Burgos (UBU) ampliará a partir de enero de 2027 su oferta vinculada al sector aeronáutico con la puesta en marcha de una formación de controladores aéreos «continua y a demanda». Impulsado por la Fundación General de la UBU, este programa nace con la previsión de preparar a unos 25 profesionales durante su primer año de impartición y se apoyará en una metodología innovadora desarrollada por la empresa finlandesa Lektor Aero, que incluirá la instalación de un simulador de última generación en el campus de La Milanera.

El gerente de la entidad, Jorge Izquierdo, explica que el proyecto es fruto de dos años de trabajo para encontrar un socio internacional capaz de aportar un modelo de enseñanza de calidad. Logrado este objetivo y sellada la correspondiente alianza, Izquierdo destaca además que la compañía elegida «está revolucionando la forma de hacer la formación de controladores».

De ello se precia la propia Lektor Aero en su web. La principal innovación reside, según destaca, en la flexibilidad del enfoque, pensado para maximizar la eficiencia de la formación. Frente al sistema convencional, basado en sesiones presenciales de simulador muy espaciadas entre sí (incluso varios días), los alumnos podrán continuar su entrenamiento desde casa mediante una plataforma virtual. «Esta opción permite reducir muchísimo los tiempos y, sobre todo, el nivel de fracaso, que llega a rondar el 50%», indica el responsable de la Fundación de la UBU.

La formación de controladores no tendrá naturaleza de grado, ni habrá convocatorias cerradas, sino que se desarrollará conforme exista interés. El objetivo inicial es prudente. «Si el primer año llegamos a los 20 o 25 controladores, estaría muy bien», afirma el gerente, consciente de las limitaciones derivadas de un «mercado internacional» en el que buena parte de los clientes serán administraciones y organizaciones que necesitan capacitar a grupos completos de profesionales. La formación combinará enseñanza online y presencial, lo que permitirá adaptar el calendario a las necesidades de los interesados.

La incorporación de esta nueva oferta coincide con la renovación anual del contrato para impartir el curso de ATPL (Airline Transport Pilot License) integrado de la formación aeronáutica del grado propio de piloto comercial de la UBU. La UBU ultima la adjudicación, valorada en cerca de cuatro millones de euros, que volverá a recaer en Fly By, empresa con sede en Burgos y uno de los principales centros de formación aeronáutica del país.

El título universitario, que combina la obtención de la licencia profesional de piloto con estudios superiores, se ha consolidado en apenas cuatro años como uno de los principales proyectos académicos de la institución local. Los resultados, en todo caso, lo avalan.

Según Izquierdo, la UBU diseñó una titulación que complementa la certificación aeronáutica con materias universitarias para responder a las demandas de muchas aerolíneas. «Hay compañías, especialmente las de bandera, que quieren contratar pilotos que sean titulados universitarios. Vimos esa necesidad y construimos un grado alrededor de la certificación de piloto», explica.

En este sentido, el modelo ideado permite que el estudiante amplíe sus posibilidades laborales. «Si por cualquier motivo alguien no puede ejercer como piloto, siempre tendrá una titulación universitaria que puede utilizar para trabajar en tierra, en un aeropuerto o en otras actividades del sector», destaca.

La formación práctica se licita porque la UBU carece de la acreditación necesaria para impartir directamente las enseñanzas de vuelo. «Nosotros no somos una ATO (Approved Training Organisation) y no tendría sentido crear una pública cuando ya existe una empresa especializada con sede en Burgos», argumenta Izquierdo, quien defiende además que el programa mantiene uno de los precios más competitivos del mercado e incorpora más horas de simulación y vuelo que las exigidas para obtener únicamente la licencia profesional, a cuyo alrededor se articula este grado universitario que completa esa formación reglada impartida por una organización homologada. La previsión de la Fundación es alcanzar 56 nuevos matriculados en el grado de piloto el próximo curso (dos grupos de 28), prácticamente el doble de los alrededor de 35 previstos para el actual.

Tanto la continuidad del grado de piloto como la nueva escuela de controladores forman parte de una estrategia más amplia con la que la Universidad quiere convertir Burgos en un referente. «La idea es generar un epicentro de formación aeronáutica», indica Izquierdo, para detallar que en el segundo semestre de 2027 se implantará la formación de mecánicos de vuelo y, posteriormente, de tripulantes de cabina.

El proyecto va todavía más allá de esas nuevas titulaciones. La cadena de formación vinculada a la aviación incluirá también la de especialistas en drones estratégicos. En este ámbito, la UBU ya ha sellado una alianza con la empresa polaca Ekolot, único fabricante europeo de aeronaves VTOL de entre 150 y 400 kilos, que prevé instalar su sede en Burgos con participación de la Universidad. Si se cumplen las previsiones, el centro formaría a pilotos, operadores y técnicos de mantenimiento de estos aparatos. «La parte teórica y de simulación estaría centralizada aquí», explica Izquierdo, mientras que las prácticas de vuelo se desarrollarían inicialmente en Polonia, donde la compañía dispone del corredor aéreo necesario para operar este tipo de aeronaves. La previsión de fabricar medio centenar de estos drones al año implica capacitar a unos 600 pilotos, operadores y técnicos de mantenimiento, por lo que la demanda estaría garantizada.

La participación de la UBU en estas iniciativas empresariales se canalizará a través de Clunia Investments Partners (CLIP), la sociedad de inversión creada por la Fundación General, en la que esta ostentará el 80% del capital, mientras que la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) y la Cámara de Comercio participarán con un 10% cada una.

Izquierdo subraya que este instrumento refleja «un verdadero componente institucional» y evidencia el respaldo al proyecto por parte de las principales entidades de la provincia. A ello se suma el apoyo que, según afirma, también brinda ya la Junta de Castilla y León.

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