El Correo de Burgos

Aprender a vivir con la ausencia: «La vida sigue, aunque es otra vida»

La cuarta edición de los ‘Diálogos sobre suicidio y salud mental’ pone el foco en el duelo de los supervivientes, con testimonios, un documental, una conferencia y teatro. Juan Francisco Lorenzo ponía vozal manifiesto: "Seguís vivos porque os recordamos con amor"

La violinista Sara Arjona acompañó las palabras de Lorenzo y creó una emotiva atmósfera.

La violinista Sara Arjona acompañó las palabras de Lorenzo y creó una emotiva atmósfera.TOMÁS ALONSO

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Tras una muerte por suicidio, el entorno de la persona fallecida recibe en los primeros días una avalancha de solidaridad, cariño y acompañamiento. Conscientes de la necesidad, familiares y amistades están cerca, pero después cada uno vuelve a sus quehaceres cotidianos. Incluso los supervivientes deben hacerlo, porque, como explica Juan Francisco Lorenzo, "la vida sigue". "Aunque es otra vida", puntualiza.

Surge entonces una de las dificultades que afrontan, sin remedio, todos los que han pasado por la pérdida incomprensible de un allegado. Necesitan hablar de lo sucedido y no siempre encuentran con quién hacerlo. «Nadie quiere hablar contigo de lo que sabe que te hace daño, nadie quiere meter el dedo en la llaga, nadie quiere hacer sangrar la herida», explica Lorenzo. Y el tema, pasado ese momento inicial, deja de abordarse precisamente cuando más falta hace expresarlo.

Él conoce esa situación en primera persona. Perdió a su hijo y, a partir de esa experiencia, en la búsqueda de cubrir la imperiosa necesidad de compartir ese duelo, impulsó hace ocho años el Grupo de Supervivientes del Suicidio de Burgos, que se reúne desde entonces una vez al mes en un espacio cedido por la Gerencia de Atención Primaria, convertido en un refugio "sanador, un espacio de libertad donde podemos expresar nuestras emociones, donde podemos poner sobre la mesa todos los interrogantes que afloran, y permanecen, respecto a lo que ha sucedido, sin juicios". "La relación de igual a igual siempre es terapéutica. Salimos todos removidos, pero aprendemos a gestionar ese dolor que nos produce vivir con la ausencia, que es el objetivo", explica.

Y en ese proceso, añade, "también aparece la posibilidad de recuperar momentos de normalidad. Incluso de reír sin sentirte culpable". Lorenzo considera importante entender que continuar con la vida no implica olvidar a quien murió.

La experiencia de los supervivientes, a los que hoy, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, ponía voz y rostro el médico Juan Francisco Lorenzo, integrante también del grupo multidisciplinar que trabaja en este ámbito en Burgos, Apresuic, será precisamente el eje de la cuarta edición de los ‘Diálogos sobre suicidio y salud mental’. La programación ideada busca abordar el duelo desde distintas perspectivas y combinar testimonios en primera persona, una mirada profesional y propuestas artísticas.

Arrancaba esta mañana con la lectura del manifiesto acompañado al violín por Sara Arjona, de la comunidad de Órbita Creativa, que generó con su música una atmósfera cargada de emoción en la sala de Fundación Círculo de Plaza España. Resonaban las palabras con especial eco frente a un público integrado en gran medida por familias atravesadas por esta dura experiencia, que asentían mientras escuchaban el relato.

"No hay reproche ni para vosotros ni para nosotros", rezaba el escrito, para reivindicar el recuerdo y el vínculo con quienes ya no están. "El amor nos ayuda a transitar esta vida convirtiendo vuestra ausencia en otra forma de presencia", añadía, para concluir con esperanza: "Seguís vivos porque os recordamos con amor".

Así, el próximo 15 de septiembre se proyectará 'Aceptar la ausencia. Testimonios de supervivientes del suicidio', un documental realizado a partir de experiencias de quienes han perdido a un ser querido. Tras la proyección habrá un coloquio moderado por la periodista Rosalía Santaolalla.

El 24 de septiembre, el psicólogo Javier Barbero Gutiérrez ofrecerá la conferencia '¿Se puede llegar a aceptar una muerte por suicidio?', centrada en la complejidad del duelo, las dificultades para integrar lo sucedido y las necesidades que pueden aparecer durante el proceso.

La iniciativa, presentada por Silvia Arribas, de Fundación Círculo, y Milagros del Campo, concejal de Servicios Sociales, finalizará el 7 de octubre con Yo soy el viento, de Jon Fosse, representada por la XXXVII Promoción de la Escuela Municipal de Teatro de Burgos. Una propuesta que aborda, desde el teatro, cuestiones como la soledad, la fragilidad y la dificultad de comprender al otro.

Todos los actos serán de entrada libre hasta completar aforo y contarán con medidas de accesibilidad comunicativa, con interpretación en lengua de signos española y subtitulado en directo.

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