El Correo de Burgos

Del niño tímido al adulto que quiere volver a jugar. El teatro abre matrícula en Burgos

La Escuela Municipal de Teatro de Burgos mantiene la matrícula abierta hasta el 30 de septiembre con la mirada puesta en las 200 inscritos. «Los adultos quieren recuperar la capacidad de jugar, la imaginación que han perdido y que ahora vemos que empieza a pasar en los niños».

Imagen de un ensayo de alumnos mayores de la Escuela Municipal de Teatro de Burgos.

Imagen de un ensayo de alumnos mayores de la Escuela Municipal de Teatro de Burgos.

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La Escuela Municipal de Teatro, ubicada en el Centro Cultural Francisco de Salinas junto al Teatro Clunia, mantiene abierto el periodo de matrícula para el próximo curso en sus cuatro modalidades. El teatro infantil de seis a 14 años organizados en  cuatro grupos establecidos por edades, Iniciación al Arte Dramático para jóvenes entre 15 y 17 años, Diplomatura en Arte Dramático, para personas entre 17 y 30 años y Teatro de Adultos a partir de 30 años. El ritmo de matrícula va bien y el reto está en mantener los 190 estudiantes del año pasado o incrementarlo después del 30 de septiembre, fecha límite de inscripción. 

«El objetivo siempre, con cada año, es igualar, no perder alumnado pero si nos gustaría marcar el horizonte de 200 alumnos», remarca la directora de la escuela y presidenta de la Asociación Cultural Francisco Salinas, María Burgos. Las clases se imparten en el Teatro Principal, con dos turnos, y en la Casa de Cultura de Gamonal para los niños y en el Centro Cultural Francisco de Salinas, sede de la entidad. 

Estos tres rincones se convierten en un espacio donde el juego y la imaginación toman el mando. Algo que se va perdiendo con la edad, y que buscan los adultos, pero que también está, sorprendentemente, desapareciendo entre los más pequeños. "El juego ayuda mucho a los adultos, porque han perdido la capacidad de jugar y la capacidad imaginativa que también vemos que está empezando a faltar entre los más pequeños", reflexiona Burgos. 

Cooperacion y trabajo colectivo

Entre los más pequeños se aprenden valores como la cooperación de grupo. "Se entienden que para que brille yo, tiene que brillar el otro".  Aprender a ceder, saber que no siempre vas a ser el protagonista y que "en el teatro hay niveles los niños van entendiendo que esto no consiste solo en salir a escena, el teatro también está el que inventa la historia, quien la dirige, quien los viste, quién se encarga de la escenografía...", señala la docente Mariví Ramos. 

Es un espacio para desinhibirse o para encontrar los límites. "Es un espacio en el que trabajamos los grupos para que se equilibren los muy tímidos, que vayan desinhibiéndose, soltando miedos y los desinhibidos a los que se frena un poco", sostiene. Porque "el teatro es terapia". Algo parecido es lo que encuentran los grupos de mayores. Un espacio para socializar y compartir, otros para profundizar en su conocimiento sobre la escena, el uso de la voz, aprender técnicas de trabajo con el cuerpo, con las emociones.

Matrícula

La matrícula se mantiene en precios que, para el grupo infantil es de 120 euros al año, 10 euros al mes. «Mantenemos la matrícula intacta», sostiene Burgos. En un contexto complicado. El Ayuntamiento de Burgos mantiene un convenio con la asociación de 72.000 euros, inamovible desde hace años, para el desarrollo del curso. Con estos fondos, más las matrículas, se gestiona el desempeño de las clases y el sueldo de cuatro trabajadores, dos a jornada completa y dos en jornada parcial. Uno menos que el año pasado en el que el convenio pendió de un hilo. Burgos cita a Lorca. 'Un pueblo que no cuida su teatro está muerto o está moribundo'. Introduce así una reflexión «quienes tienen capacidad de decisión no entienden que las actividades culturales no se pueden medir a nivel económico sino que se tiene que ver su rentabilidad a nivel socio cultural».

Una circunstancia que poco tiene que ver con los 120.000 que recibían antes de la crisis. Eso hace que «estemos sobrados de motivación, pero escasos de medios», explica la profesora Mariví Ramos que reconoce que «ha habido momentos mejores, si pero nos mueve el amor al arte», señala. Que no se lograra amarrar en Burgos estudios superiores de Arte Dramático como se establecieron sólo en Valladolid, supuso el principio del cambio de un centro donde llevan formando a amantes del teatro y profesionales de la escena desde el año 1988. 

Entre los nombres que suenan en la escena y que empezaron en los pasillos de la Escuela Municipal de Teatro de Burgos María Velasco (Premio Nacional de Literatura Dramática 2024), Ana Contreras Elvira o muchos de los grupos de teatro profesional de La Parrala. La escuela fue su primera incursión en la escena pero no es el objetivo final. «Nuestra función no es crear actores, que si es así genial, pero lo que buscamos es crear un público consciente y con sentido crítico que no admita cualquier cosa, que no engulla sin pensar y esa es nuestra función en la ciudad», sostiene María Burgos. 

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