Burgos se afianza como el principal foco de drogas sintéticas en Castilla y León
La provincia acaparó el año pasado el 72,6% de los 745 kilos de hachís incautados en toda la Comunidad Los psicotrópicos ganan cada vez más presencia en las calles, especialmente el devastador Nexus
Agentes de la Policía Nacional de Burgos, en una intervención contra el tráfico de drogas el pasado mes de mayo.
El tráfico de estupefacientes continúa al alza en Castilla y León. Aumentando paulatinamente año tras año pero sin registrar grandes picos en términos generales. Sin embargo, la principal preocupación de las fuerzas y cuerpos de Seguridad se centra ahora mismo en el auge de las denominadas drogas sintéticas o de diseño, elaboradas artificialmente en laboratorios clandestinos a partir de fármacos y otras sustancias ilegales. Motivos hay, de sobra, teniendo en cuenta que las incautaciones efectuadas el año pasado se incrementaron en torno a un 25% respecto al ejercicio anterior. Y con Burgos como epicentro a tenor de las denuncias y detenciones practicadas.
Los datos recogidos en la última Estadística Anual sobre Drogas hablan por sí solos. A lo largo de 2025, se interpusieron 13.774 denuncias en la Comunidad por tenencia de estupefacientes, ya fuese para consumo propio o para su venta. Hablamos de un 4,44% más en términos interanuales. A priori, no parece un porcentaje demasiado alto. Y aunque se aleja de las alarmantes cifras del País Vasco, con una subida del 78,54%, lo cierto es que la media nacional refleja un incremento del 0,42% tras contabilizarse un total de 375.124 actas.
En el caso de las drogas sintéticas, especialmente peligrosas para la salud, se intervinieron más de 21 kilos frente a los 17,5 del año anterior. Cabe remarcar, además, que se aprehendieron cerca de 4.000 unidades de sustancias como éxtasis, ketamina, sellos de LSD o pastillas de diversa índole. La comparativa, dentro de este apartado, arroja un aumento del 28,4% en relación a 2024.
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A la hora de analizar las cantidades incautadas por provincias, Burgos vuelve a situarse como el gran ‘punto negro’ de la región en materia de sustancias. Su proximidad con el País Vasco, Cantabria y La Rioja siempre ha supuesto un aliciente para los narcotraficantes. La Policía Nacional y la Guardia Civil lo saben de sobra y por eso tratan de extremar la vigilancia, tanto a nivel interno en los principales núcleos de población como en carretera, con operativos específicamente diseñados -muchas veces, en colaboración con las comandancias y comisarías de otras zonas del país- para interceptar alijos destinados al norte peninsular o diferentes países europeos.
La casuística de Burgos se circunscribe tanto a las denominadas drogas blandas como a las de diseño. Para muestra, el botón del hachís. Más de 745 kilos decomisados en Castilla y León y el 72,6% dentro de la provincia. Esto supone, tal y como se refleja en el informe elaborado por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), un incremento cercano al 327% de un año a otro a nivel regional. Y superior al 825% en tierras burgalesas.
A pesar de que la marihuana y el hachís siguen siendo las drogas ‘estrella’ en lo que a incautaciones se refiere tras doblarse el número de actuaciones policiales, la cocaína sigue muy presente y las denuncias se multiplican por cuatro. De hecho, en Valladolid fue la sustancia más intervenida por los cuerpos policiales al sobrepasarse los 67 kilos, un 16,47% que el año previo. Aun con todo, resulta mucho más inquietante la situación de Zamora, con un crecimiento interanual del 2.750% después de aprehender más de 47 kilos en 2025. Una cifra, a todas luces inédita, que contrasta con las intervenciones de territorios más poblados como Burgos (16,5 kilos) o León (3,5).
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Sea como fuere, el número de detenciones no varió durante los dos últimos ejercicios. 513 arrestos en ambos casos que representan el 2,3% del total nacional. Echando la vista atrás, se puede apreciar que el aumento de las denuncias no se traduce en más ilícitos penales. Todo lo contrario, ya que el número de arrestos practicados ha ido menguando poco a poco desde 2021.
Del laboratorio a la calle
La aparición de nuevas drogas sintéticas genera auténticos quebraderos de cabeza a las fuerzas de Seguridad. Sobre todo tras su aparición, dado que inicialmente pueden situarse en un limbo legal difícil de dirimir. Por otro lado, conviene prestar especial atención al tráfico de fármacos que requieren receta y que se suministran en el mercado negro. Como el lorazepam, con Burgos en el ojo del huracán tras intervenirse un centenar de unidades, el 96% del total regional. Un hecho insólito, sin duda, que se traduce en una variación anual del 4.900%.
Pero no es este, ni de lejos, el episodio que más preocupa a quienes investigan y tratan de esclarecer la comisión de delitos contra la salud pública. Una vez más, la provincia burgalesa se afianza como vía de entrada y salida de drogas psicotrópicas con el devastador Nexus, también conocido como 2C-B. Creada en un laboratorio en los 70, no es demasiado conocida en España pese a que la Policía empezó a constatar su presencia en las calles a finales de la década pasada.
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Según consta en la Estadística Anual sobre Drogas, el año pasado se requisaron 433 gramos de Nexus. Más del 92% en Burgos, que cerró el ejercicio con un preocupante aumento del 13.645%. Por si fuera poco, también se incautaron en la provincia el cien por cien de las denominados nuevas sustancias psicoactivas (NSP) y de pregabalina, un medicamento neuromodulador y anticonvulsivo que se usa principalmente para tratar dolores neuropático, epilepsia y trastornos de ansiedad. Bajo estricta supervisión y, obviamente, con receta.
Más allá de las cifras, el trabajo que desempeñan los órganos operativos de lucha contra el narcotráfico centran buena parte de sus esfuerzos en la localización y desmantelamiento de laboratorios capaces de producir a gran escala. En este sentido, hay operaciones que llaman poderosamente la atención como la bautizada como Dikbus, a cargo de la Guardia Civil, que culminó el pasado mes de mayo con la desarticulación de una banda criminal integrada por 16 personas (15 hombres y una mujer» en la comarca burgalesa de Las Merindades.
El hallazgo dejó de piedra a los agentes, más de 300 procedentes del Grupo de Acción Rápida (GAR), el de Reserva y Seguridad (GRS), Seguridad Ciudadana, el Servicio Fiscal o el Cinológico. Ya de antemano, se sabía lo «peligroso» que era este grupo y no se podía descartar la posibilidad de que respondiesen con armas de fuego. No obstante, nadie resultó herido durante los registros simultáneos de 15 domicilios y una nave industrial en Burgos, Vizcaya, Cantabria y Toledo. Después, con la situación controlada, se decomisaron diez ampollas de fentanilo (popularmente conocido como droga zombi) y 18.648 gramos de ketamina, la mayor cantidad incautada en la provincia hasta la fecha.
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Aparte de intervenir tres pistolas, un revólver, 62.230 euros en efectivo y dos vehículos de alta gama, la Benemérita sacó del mercado 9.184 gramos de cocaína rosa, 3.001 gramos de speed, 850 pastillas de éxtasis, 179 gramos de cocaína, 3.496 gramos de hachís, 24.280 gramos de marihuana y 350 gramos de fármacos. Según detalló en su momento el capitán de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ), Pedro Martín, el valor de las sustancias aprehendidas podía rondar los 2,4 millones de euros. Asimismo, aseguró que el líder de la organización, vecino de Medina de Pomar, se jactaba de ser «el mayor distribuidor de ketamina del norte de España».
No es el único golpe de la Guardia Civil en esta comarca del norte de Burgos, siempre bajo lupa dada su cercanía con el País Vasco. Allí se han localizado infinidad de puntos de venta y producción de estupefacientes, principalmente de marihuana. Sin embargo, la Policía Nacional también ha detectado a lo largo de este año algún que otro laboratorio en la capital especializado en drogas de diseño. Por ejemplo, el de un hombre al que se seguía la pista desde enero y que poseía 1.084 gramos de sulfato de anfetamina o speed; 192,6 gramos de metanfetamina cristalina, 119 pastillas de éxtasis y 644,1 gramos de hachís. En el momento de su arresto, mientras conducía, portaba en su vehículo varias garrafas con productos para elaborar sustancias y 16,2 gramos de ketamina.