Licencias examina el proyecto para asegurar y derribar Cardenal Segura
La propiedad plantea apuntalar los inmuebles y demoler su interior conservando fachadas

Edificios de Cardenal Segura, 2 y 4, en situación de ruina, vistos desde la Plaza Mayor de Burgos.
La propiedad de los edificios de Cardenal Segura 2 y 4, sobre los que pesa un expediente de ruina, ha presentado al Ayuntamiento de Burgos «un proyecto de aseguramiento» de los inmuebles para revertir la situación actual. Así lo informan fuentes municipales que especifican que los técnicos del área de Licencias tienen el documento para proceder a su estudio y determinar si se le da el visto bueno o se emiten otras consideraciones.
El objetivo de este proyecto es reducir riesgos al máximo, por lo que plantean dos cuestiones clave. Por un lado, apuntalamientos y eliminación de elementos que corran riesgo de caída a la vía pública. Por otro, el derribo del interior respetando la exigencia de mantenimiento de las fachadas, como establece el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
De forma complementaria, se plantean dos sondeos. Uno vaciando por completo el edificio y otro manteniendo los bajos. En función de lo que se determine, las actuaciones serán unas u otras en dos fases diferenciadas, según el camino que marquen los técnicos municipales que deben examinar la documentación al detalle. La conclusión que se puede extraer es que en un primer momento quieren asegurar para después tomar la decisión de si derribarlo por dentro o bien por completo, manteniendo las fachadas.
Burgos
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En caso de dar el visto bueno, se procedería a estos trabajos y, una vez concluidos, se eliminaría el vallado perimetral que ocupa buena parte de la calle. Desde el Ayuntamiento de Burgos no se atreven a dar más plazos sobre cuándo podría iniciarse la actuación, ya que en este momento está en estudio. La parte positiva es que el calendario que se dio a los dueños para que tuvieran presentado el proyecto antes del 30 de septiembre se habría cumplido.
La previsión que se manejaba hace unos meses es que las obras de derribo podrían comenzar antes de que acabe el año, según comentó hace unos meses el concejal responsable de Licencias, Juan Manuel Manso.
El Ayuntamiento de Burgos tomó la decisión de acometer un vallado perimetral el pasado marzo por «riesgo de colapso» tras una intervención de los Bomberos por desprendimientos.
El área de Licencias realizó un requerimiento a la propiedad en relación con el deber de conservación del edificio, tras proceder a su vallado y declaración de ruina que conllevó el desalojo de un negocio de hostelería ubicado en el bajo.
Desde entonces, se ha estado encima de todas las actuaciones de las que son responsables los propietarios del edificio, pero con el plan B de si fuese necesario acudir a una ejecución subsidiaria, en la que se tomaría la iniciativa, pero pasando después la factura a los responsables.
La ciudad mantiene abiertos otros expedientes de ruina que esperan avances, como en el caso de la calle Progreso, que está judicializado, y Hospital Militar, por poner dos ejemplos.