Burgos renueva su título de Ciudad por el Comercio Justo
Ostenta este reconocimiento desde 2016 y lo debe revalidar cada cinco años. En el último lustro, pasa de 19 a 22 comercios y de 10 a 16 establecimientos hosteleros implicados. La incorporación de estos productos en la contratación pública es todavía la asignatura pendiente

La concejal de Servicios Sociales, Milagros del Campo, y el secretario de Amycos y portavoz del grupo de trabajo Burgos por el Comercio Justo, Andrés Rodríguez Amayuelas.
Examen superado. Burgos renueva su título de Ciudad por el Comercio Justo, distinción que obtuvo por primera vez en 2016 y que, según defienden sus promotores, acredita el trabajo desarrollado por el Ayuntamiento y las entidades que integran el grupo Burgos por el Comercio Justo.
La concejal de Servicios Sociales, Milagros del Campo, celebraba esta "buena noticia" que, consideró, demuestra que "se mantiene el compromiso" con un modelo comercial más justo. "Este tipo de políticas sociales también se construyen con pequeños gestos cotidianos que entrañan valores que hay que trasladar a los más jóvenes", señalaba.
Del Campo agradecía la colaboración de los comercios, los centros educativos y la ciudadanía en general, pues "es una distinción para todos". El objetivo, añadía, ha sido siempre que el comercio justo "tenga cada vez más presencia en los barrios, las asociaciones, las empresas y las administraciones".
El grupo de trabajo impulsor de la iniciativa se constituyó formalmente en 2011, tras la aprobación en el Pleno municipal de una moción para impulsar esta práctica comercial, y está integrado de manera estable por el propio Ayuntamiento, la Universidad de Burgos, Oxfam Intermón, Cáritas y Amycos. El secretario de esta última, Andrés Rodríguez Amayuelas, desglosaba los méritos que permitían a la ciudad revalidar el título y subrayaba que, en términos generales, el comercio justo busca promover un modelo comercial más equitativo y sostenible, "que respete las condiciones laborales de las personas de los países productores y establezca relaciones y cadenas de transporte y distribución diferentes a las habituales".
La iniciativa Ciudades por el Comercio Justo tiene alcance mundial y reúne a cerca de 2.000 municipios, 14 de ellos en España. Burgos figura entre las ciudades españolas que mantienen este reconocimiento desde hace más tiempo y lo ha renovado en dos ocasiones, tras acreditar documentalmente tanto las actuaciones desarrolladas en la ciudad como el trabajo conjunto del grupo impulsor.
En concreto, los datos presentados reflejan una evolución positiva en la disponibilidad de productos de comercio justo, pretensión prioritaria de la iniciativa. El número de comercios que los ofrecen de manera estable pasaba en los últimos cinco años de 19 a 22, un 15% más, mientras que los establecimientos de hostelería (hoteles, restaurantes y cafeterías) aumentaban de 10 a 16, lo que en términos porcentuales implica un incremento del 60%.
"El principal objetivo del grupo de trabajo es ampliar la presencia del comercio justo en la ciudad de Burgos", incidía el secretario de Amycos, para destacar también la implicación de entidades de distintos ámbitos. La evaluación efectuada recoge además que 16 organizaciones trabajan en esta materia y 11 centros educativos.
La sensibilización es otra de las líneas de actuación. En 2025 se contabilizaron hasta 29 actividades dentro de una programación que se desarrolla durante todo el año. También se organizan talleres en centros cívicos, exposiciones y encuentros, así como un ciclo de cine documental.
Pese a los avances registrados, Rodríguez Amayuelas reconocía que aún queda camino por recorrer y que "la incorporación de estos productos a las compras y licitaciones públicas es el ámbito en el que más margen de mejora existe". El grupo trabaja con el Ayuntamiento, la Diputación y expertos de la Universidad de Burgos para impulsar la compra pública responsable, pero los resultados obtenidos hasta el momento todavía no cumplen las expectativas. "Es el reto que nos marcamos para los próximos años", señalaba y consideraba que la buena progresión en otros aspectos compensaba la ralentización en este ámbito en la evaluación global.
Del Campo, por su parte, aseguraba que "existe sensibilidad e intención por parte del Ayuntamiento" en este sentido, aunque admitía que ahora es necesario trasladar ese compromiso a medidas concretas y "ponerlo en marcha". Ambos recordaban que, por ejemplo, "algunos pliegos de contratación de máquinas de vending ya incluyen productos de comercio justo", pero el objetivo es ampliar estas actuaciones a más licitaciones. Rodríguez Amayuelas recordó además que la mejora en cuestión va más allá de la Administración local, pues el análisis incluye también a la Diputación, la Universidad y los gobiernos regional y central.
Para dar a conocer la renovación de la distinción como Ciudad por el Comercio Justo, el grupo de trabajo distribuirá 3.000 piruletas en actividades municipales, centros cívicos y entidades colaboradoras. Este gesto pretende acercar la noticia a los burgaleses y recordarles que detrás del reconocimiento hay quince años de trabajo conjunto.