Tráfico achaca a la falta de profesores el atasco en los exámenes prácticos en Burgos
Las autoescuelas critican que la plantilla de examinadores está en mínimos y piden que se cubran las plazas. La DGT apunta que el objetivo real del sector es lograr un cambio de modelo encaminado a la privatización

Un vehículo de autoescuela circula frente al Cenieh.
La situación de los exámenes prácticos para la obtención del permiso de conducir en Burgos ha generado valoraciones muy distantes entre los centros de formación y la Jefatura Provincial de Tráfico. En el centro del debate se sitúan los tiempos de espera y el aparente colapso que hay para realizar las pruebas prácticas. Según argumentan las autoescuelas en una información que han hecho visible en sus centros, la provincia sufre una situación crítica provocada por «una severa falta de personal examinador».
Apoyándose en datos de 2025, las autoescuelas denuncian que «únicamente está cubierto un 62,5 % de sus puestos, la cifra más baja de toda España», ya que de las 7 plazas previstas, «únicamente 4 están ocupadas, dejando 3 vacantes libres y provocando un embudo insalvable».
Sin embargo, el director de la Jefatura Provincial de Tráfico en Burgos, Raúl Galán, desmiente categóricamente esta interpretación. Sostiene que la plantilla histórica de 7 u 8 examinadores respondía a «una realidad demográfica que ha cambiado» y que, ante el envejecimiento poblacional y la caída de la natalidad, «en absoluto hace falta tal cifra de examinadores».
A día de hoy, Tráfico trabaja en Burgos con 5 efectivos. «Recientemente se ha jubilado uno de los examinadores a los 70 años» e «inminente se va a incorporar una nueva examinadora a finales de mes», apuntó Galán, quien fija en seis examinadores la cifra ideal para «cubrir periodos estivales en los que el volumen de exámenes es mayor o posibles bajas».
Ante la afirmación de las autoescuelas de que «la escasez de personal no obedece a un problema económico» apuntando que «lo recaudado en tasas solo en los seis primeros meses del año cuadruplica el coste anual de la plantilla examinadora», Galán califica el cálculo de «populista» y señala que «parece extraído de búsquedas no oficiales». En este sentido, recordó que la DGT «es un organismo autónomo cuyas tasas van a parar íntegramente al Tesoro Público» y cuya financiación «depende de unos Presupuestos Generales del Estado, prorrogados desde 2023».
Para el responsable de Tráfico en Burgos, el verdadero problema no está al final del proceso, sino al principio. «El menor de los problemas son los examinadores, el embudo real es la falta de profesores de autoescuela». En este sentido, contrapone a las quejas del sector una ratio provincial de apenas 0,26 profesores por cada 1.000 habitantes, lo que sitúa a Burgos como la segunda provincia de España con menor proporción de docentes, con «solo 95 profesores para 300.000 habitantes».
Galán apunta que «la bolsa de alumnos con el examen teórico para el carné B aprobado es de 2.800 personas en la provincia burgalesa» por lo que cada docente «debe asumir una media de 30 alumnos». Dado que hoy un aspirante necesita «entre 25 y 30 clases prácticas para presentarse por primera vez» y cada día un docente imparte 9 clases, el profesor «precisaría de 83 jornadas, casi cuatro meses, para que un alumno llegue al examen práctico».
El jefe provincial de Tráfico en Burgos señala que «cuando la autoescuela le dice a un alumno que Tráfico no le evalúa hasta dentro de seis meses, no es cierto. La culpa no es de Tráfico sino que su centro no tiene capacidad operativa para formarle».
Desde las autoescuelas, sin embargo, argumentan que su cometido exclusivo es preparar e inscribir a los aspirantes cuando están listos, recayendo únicamente en la DGT la competencia de fijar las plazas de examen. A este tenor, Galán apunta que los datos emitidos a través del sistema CAPA, procedimiento responsable de distribuir las pruebas prácticas en ciclos de 5 días hábiles, las autoescuelas de Burgos «nunca llegan a ocupar el 100 % de las plazas ofertadas, quedando vacías en algunas ocasiones hasta el 17 % de las convocadas, incluso con los refuerzos de personal traídos desde Madrid durante el verano, cuando tampoco se completaron todas las plazas de examen».
En este sentido, el responsable de la DGT en Burgos recuerda que, durante la pasada primavera, la Dirección General de Tráfico puso en marcha el ‘Plan Pro’, una iniciativa para realizar exámenes prácticos en sábado y desatascar las listas de espera para examinarse en diversas provincias como Barcelona, Almería o Lleida, entre otras.
«Se aseguraba que había listas de espera de miles de personas y, a la hora de la verdad, solo se presentaron unos pocos cientos de alumnos». Por ejemplo, en Lleida, de 5.000 pendientes según datos de autoescuelas, se presentaron 312 personas, o en Almería, donde de 8.000 pendientes, se presentaron 630». En Burgos, afirma, «ni siquiera hizo falta activar el plan a la vista de los resultados de otras provincias donde la demanda supuestamente era mucho mayor».
Ante este desacuerdo, la DGT intuye un trasfondo estratégico que va más allá de la gestión diaria. Según considera Galán, el pulso mantenido por el colectivo no busca un par de examinadores más, sino «forzar un cambio estructural hacia un modelo mixto o directamente privatizado donde las grandes asociaciones de autoescuelas asuman la concesión del servicio, la potestad legal de evaluar y certificar si eres apto para conducir y que los examinadores se conviertan en meros inspectores».
Mientras las autoescuelas insisten en que la ampliación de plantilla es la única vía para descongestionar las listas de espera, Tráfico sostiene que «el sistema público actual es óptimo» y que su objetivo es «mantener el rigor en la obtención del carné de conducir».
CAÍDA EN LOS APROBADOS
A esta situación se suma una acusada caída en la tasa de aprobados prácticos en la provincia, que «no llega al 50 %», aunque «es muy variable entre autoescuelas». Para la DGT, este incremento de los suspensos «no responde a una mayor dureza de los examinadores, sino a una formación teórica debilitada por el uso exclusivo de aplicaciones de test online y a la eliminación de clases presenciales».
A este tenor, Galán recuerda que para presentarse al examen teórico con garantías «no solo es necesario hacer test, sino estudiarse el manual», una cuestión que «no se hace», lo que sumado a «la inexistencia de clases teóricas presenciales, debilita la preparación de los alumnos».
A ello se añade «la falta de motivación de los jóvenes que ya no tienen la necesidad de sacarse el carné de conducir por un cambio de modelo en la movilidad» y «una generación que ha crecido frente a las pantallas, algo que reduce capacidades psicomotrices como la anticipación y la visión periférica».
Así las cosas y frente a las insistentes reclamaciones de las autoescuelas, que ven en el incremento de la plantilla la única solución para reducir las listas de espera, la Jefatura Provincial de Tráfico reafirma que «los exámenes semanales no están colapsados» y que «la problemática principal se centra en el número insuficiente de profesores».