"Un cambio de actitud en el entorno puede transformar la vida de una persona con TDAH"
Con más de 400 socios, la agrupación burgalesa de personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad reivindica en su Día Nacional "apoyos a lo largo de toda la vida". Una iniciativa solidaria y deportiva visibilizaba su realidad y teñía de naranja el Ayuntamiento

El acto sirvió para visibilizar la actividad de Abudah.
El TDAH no termina con la infancia. "Las personas que conviven con este trastorno necesitan comprensión, acompañamiento y recursos adecuados también durante la adolescencia, la edad adulta y el envejecimiento". Este mensaje resonaba alto y claro en la Plaza Mayor, gracias a Abudah Burgos, la asociación de afectados que, con motivo del Día Nacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, quiso visibilizar, y compartir, su realidad en el corazón de la ciudad. Hacia allí se dirigían las cinco 'columnas' de participantes en la iniciativa solidaria y deportiva. Confluyeron a los pies de un Ayuntamiento que acabó teñido de naranja, el color de esta lucha, para la ocasión.
La convocatoria culminó con la lectura del manifiesto de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Feaadah), que en esta ocasión recordaba que "un cambio de actitud en el entorno puede transformar la vida de una persona con TDAH". El documento al que puso voz la agrupación local, integrada por 400 socios, apelaba a la responsabilidad de las familias, los docentes, las empresas y la sociedad en general, y reclamaba a todos "pequeños gestos que producen grandes logros".
En el ámbito familiar, el manifiesto llamaba a "comprender en lugar de culpar" y a favorecer un hogar en el que crecer con seguridad y autoestima. En la escuela, solicitaba docentes que "adapten, acompañen y confíen, sin convertir las dificultades en castigos, etiquetas o comparaciones". El propósito, añadía, es que los niños puedan aprender sin llegar a pensar que no son capaces.
A juicio de los afectados, la adolescencia constituye otro momento decisivo. A medida que aumentan las exigencias académicas, sociales y emocionales, resulta fundamental mantener "una red de apoyo" que permita avanzar hacia la autonomía. "Crecer no debería significar quedarse sin apoyos", advertía el colectivo, que también insistía en la importancia de escuchar, orientar y facilitar el acceso a los recursos y tratamientos necesarios.
La reivindicación se extiende a la edad adulta, a la que no pocas personas sin diagnóstico llegan "vapuleadas", según la presidenta de la entidad, Marta Cossío. Es entonces cuando el entorno laboral puede condicionar las oportunidades de desarrollo personal y profesional. En esta línea, el manifiesto exigía "espacios de trabajo comprensivos, capaces de realizar ajustes cuando sea necesario, para que las dificultades no limiten". También recordaba que, durante el envejecimiento, "deben tenerse en cuenta las circunstancias y la trayectoria individual", sin retirar los apoyos que sigan siendo necesarios.
Para hacer frente a estas necesidades, la Feaadah urgía "diagnósticos adecuados, profesionales formados, intervenciones basadas en la evidencia y continuidad asistencial". El objetivo, tal y como indica el texto que se escuchó en todo el país, es "evitar que solicitar ayuda se convierta en una carrera de obstáculos" y favorecer que las personas con TDAH puedan participar plenamente en la vida social.
El TDAH afecta aproximadamente entre el 5% y el 7% de la población infantil y escolar, de acuerdo con datos de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) y el Ministerio de Sanidad. Se trata de un trastorno del neurodesarrollo, crónico y, aunque de mayor prevalencia en la niñez, se mantiene en la edad adulta en un 50% de las personas.